
Estrategas de inversión global advierten que la decisión de Estados Unidos de no extender por otros 16 años el T-MEC abrió un periodo de revisiones anuales que prolongará la incertidumbre para la industria automotriz mexicana. El sector automotriz es uno de los más integrados de Norteamérica y representa uno de los principales motores de las exportaciones de México.
Aunque el tratado comercial seguirá vigente hasta 2036, la falta de claridad sobre las reglas que regirán el comercio regional mantiene cautelosas las decisiones de inversión, en un entorno que además enfrenta aranceles estadounidenses al sector automotriz, así como al acero y al aluminio, explicó Alberto Ramos, economista para América Latina en Goldman Sachs.
El principal efecto de esta incertidumbre es que las empresas retrasan proyectos de expansión mientras esperan conocer cómo quedarán finalmente las reglas del acuerdo.
"Hay que ponerse en los zapatos de las empresas que van a expandir la capacidad de una planta en México. Si todavía no tienen claridad de cómo van a quedar las reglas del juego, ¿por qué van a invertir ahorita?", explicó aparte el economista en jefe para México de Citi, Julio Ruiz.
El caso más reciente es Toyota, que anunció una inversión de 3,600 millones de dólares para ampliar su planta de San Antonio, Texas, y trasladar gradualmente hacia esa instalación la producción de la camioneta Tacoma que actualmente ensambla en Baja California. La empresa mantendrá su planta de Guanajuato, por lo que el movimiento no representa una salida de la armadora de México, explicó Ted Ogawa, presidente y director ejecutivo de Toyota Motor North America.
Tal como explica Benjamín Villanueva Rivera, expresidente del Consejo Nacional de Grupos del IMEF en un editorial publicado el 20 de julio en el portal del IMEF, “el movimiento forma parte de una estrategia corporativa para reforzar la presencia industrial en Estados Unidos”.
“Aunque el panorama genera incertidumbre, las empresas no abandonan México; en su lugar, están redefiniendo estratégicamente el tipo de vehículos y componentes que fabrican en suelo mexicano”.
El experto del IMEF advirtió que “las firmas están asignando a México la manufactura de autos compactos y SUVs de entrada. Un ejemplo es la reconfiguración de la planta de General Motors en Ramos Arizpe que ajustó su plantilla laboral para enfocarse en ensamblar el Aveo y la Chevrolet Groove”.
“En este contexto, el verdadero desafío de México radica en evolucionar de la simple manufactura de ensamble hacia el desarrollo tecnológico e integración de bienes intermedios”, señaló Villanueva Rivera.
Con info de El Economista