
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) estableció en secreto un nuevo grupo operativo para Cuba, con el fin de poner en marcha una campaña de presión para forzar los cambios económicos y políticos exigidos por el gobierno del presidente Donald Trump, de acuerdo con una investigación de The New York Times.
La creación de este equipo le permitirá a la CIA movilizar "rápidamente” recursos humanos, financieros y técnicos hacia Cuba. El grupo ya comenzó a integrar oficiales de caso —encargados de reclutar espías—, analistas de inteligencia, especialistas en ciberoperaciones y expertos en operaciones de influencia encubierta, indicaron testigos al medio estadunidense.
A diferencia del grupo de 1960, que supervisó la invasión de Bahía de Cochinos, la medida actual “no dispone de aliados cubanos organizados”. Tampoco tiene permitido realizar operativos letales, aunque sus facultades podrían ser modificadas en cualquier momento.
La finalidad de la CIA es crear fisuras entre la élite política de la isla y presionar a los dirigentes cubanos “para que reemplacen a los partidarios de línea dura, considerados antiestadunidenses”, por líderes más dispuestos a ceder ante las exigencias de Trump.
Para ello, Estados Unidos ha elevado a Cuba a la categoría de "Prioridad 1" en su Marco Nacional de Prioridades de Inteligencia (NIPF, por sus siglas en inglés), colocándola al mismo nivel de vigilancia que China, Irán y Rusia.
Esto ha desatado un despliegue masivo de recursos de la Agencia de Seguridad Nacional y la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial, incluyendo el uso de satélites para monitorear cada movimiento en la isla.
De acuerdo con el reporte, una pieza importante de esta ofensiva es el rastreo de flujos secretos de dinero y acuerdos comerciales de la élite cubana. La CIA podría filtrar esta información públicamente para deteriorar la imagen de los líderes y manipular la opinión pública, una estrategia que la agencia ya ha aplicado contra adversarios como Rusia.
Según las fuentes consultadas por el medio, la nueva inteligencia estadunidense permite conocer con precisión las capacidades de defensa y las intenciones del mando militar cubano.
En mayo pasado, Trump envió al director de la CIA, John Ratcliffe, a La Habana. En una reunión con Raúl G. Rodríguez Castro, alias “El Cangrejo” (nieto de Raúl Castro), Ratcliffe dijo que a los cubanos se les acababa el tiempo para hacer los cambios fundamentales que buscaba Trump.
Además, insinuó que, de no ceder, la isla podría enfrentar un destino similar al de Venezuela, cuyo presidente, Nicolás Maduro, fue capturado el 3 de enero de 2026 durante un operativo militar de fuerzas estadunidenses. Hasta ahora, el gobierno de Trump supervisa de manera directa los recursos energéticos y la administración interna de ese país.
De acuerdo con The New York Times, la formación del grupo operativo secreto “demuestra hasta qué punto la agencia se está preparando para lo que podría ser una campaña encubierta prolongada contra el que durante mucho tiempo ha sido uno de sus objetivos más difíciles”.
Con información de: Proceso.