
Por: Oscar A. Viramontes Olivas
Sí, fue difícil describir las escenas de angustia que se desarrollaron cada metro, cada kilómetro hacia el cementerio de Dolores, se derramaron copiosas lágrimas, infectadas con el dolor predominante y por todas partes, había gritos de protesta contra las personas que, sin considerar el daño irreparable que causaron con su imprudencia al conducir vehículos sin las debidas precauciones, nunca serían olvidadas. Allí en el cementerio, se observó al director técnico de Guay, el Sr. Roberto B. Zaldívar, con una expresión destrozada, su alma cargada de dolor; no pudo ocultar sus sentimientos y de igual manera, el profesor Ramón Vargas Flores y otras personalidades se alinearon para expresar palabras de aliento y oraciones por los niños, lo que conmovió aún más a la gran multitud.
Fueron enterrados junto al difunto Armando Gutiérrez, Luis Díaz García, Jorge Giacoman, Venancio Gabriel Gardea, José Alberto Méndez y el cuerpecito de Horacio Brondo, sepultado en la cripta de unos familiares esperando que su padre, el Sr. Horacio Brondo, lo enterrara. Para el cuerpo del niño Teodoro Faulkner, sus restos fueron llevados de noche en el tren sur-norte a Denver, Colorado, de donde era la familia con el ataúd llevado por sus padres, el Sr. y la Sra. James Faulkner. En el cementerio, donde ni siquiera un "alfiler" cabía, las palabras de despedida de algunas personas eran tan grandes, lágrimas y tantas lágrimas de dolor fueron llevadas por el viento que envió el dolor de la gente a cada rincón del cementerio.
Entre la multitud, el Sr. Venancio Gabriel Gardea diría: "En nombre de mi familia y de mí mismo, mi más sincero agradecimiento, y mi ferviente deseo que, en sus hogares, nunca tengan que sufrir el dolor que se siente cuando un hijo nos deja... El destino ha hecho que pierda a dos hijos en circunstancias similares debido a accidentes, y quiero, porque lo creo necesario, las palabras que pronuncié cuando puse a descansar a mi querido Venancio en su tumba... Cumpliendo con el deber de un padre, estoy aquí, señores, para certificar que mi hijo fue un modelo, y supo ganarse la simpatía de sus compañeros y compañeros de clase, y con esto, me basta para aprobar su conducta durante los 14 años que vivió."
“Esta manifestación, este enorme grupo de personas que nos rodea es el mayor honor que se le puede dar a un padre, a una madre, y con el alma destrozada, quiero agradecer sinceramente por tan honorable distinción que me dan al estar presentes en este evento... No puedo terminar sin levantar mi más enérgica protesta contra aquellos que permiten conductores irresponsables, que frecuentemente ponen en peligro la vida de quienes están en su coche; de igual manera, insto a que la gestión de carreteras debe proceder de inmediato a reemplazar a los conductores por nuevos hombres, conscientes de la responsabilidad que asumen al conducir un vehículo. Sería cobarde pedir castigo para ese irresponsable Encarnación Espinoza, quien quitó la vida a mi hijo y a otros pequeños. Repito, señores, que, si la vida de mi hijo sirve para proteger la nuestra, con el dolor de todos los padres de estas vidas inocentes, se unan para exigir la remoción de esa mafia de camioneros que se apodera de la carretera... Muchas gracias, mil gracias, es lo que puedo decir para concluir." Funeral (Venancio G. Gardea).
Las ofrendas florales empezaron a llegar, y fueron depositadas en las tumbas de los niños, de los nombres en los listones de esas ofrendas, se leían las muestras de admiración de Salomé V. Vda. de Gardea e hijas, Academia de Comercio México; licenciado, Felipe Lugo F. y familia; Arturo Wisburn y familia; Oscar María Michell; Teresa Vda. de Ávila; personal y empleados de la Mueblería Estrella; Ing. Manuel O’Reilly; Marta Irene Nixon; Nicolás y Juan Salomón; Cástulo Chávez y Familia; Higinio Lozoya Jr.; Gabriel Nahas y familia; Pascualita Vda. de Pérez; Rebeca Calderón y Hermanas; Leonardo Ramírez, Antonio O. Martínez, Indalecio Sandoval, Eduardo Quezada, Martín Martínez Hernández, Francisco Molinar Rey, Sra. Briones, Víctor López y Familia; Agustín Ávila, Wenceslao Flores Jr., Ana V. de Balderrama, Felipe E. Macías, Margarita Porras, Ramón Álvarez, Francisco Hernández, Pablo Ayub; Francisco Núñez, Salomón Ayub, Vicente Ramos, profesor Vargas Flores, Roberto B. Zaldívar, Herlinda N. Vda. De Nájera; Luisa Salazar de Ramírez, Candelaria R. de Mata, Miguel Romo, Enrique Cuevas, Carmen N. Duque de Estrada, Juan Manuel Morones, Ingeniero José C. Anchondo, Manuel Ordoñez, José D. Salmerón y Guerra, Guillermo Rivera, León Barrí, profesor Francisco Tovar y Pérez, Dr. F. Irigoyen, José Bouche, José María Vergara, Pedro Terrazas, Teófila Daw; Gabriel Gardea, Rosendo Hernández, Otilio Guerrero, Juan Villazón, ingeniero Antonio Dehesa, Asociación Cristina de Jóvenes; gobernador del estado, ingeniero Gustavo L. Talamantes, Comité de Tenis, A.C. de Jóvenes; Lázaro Villareal, Banco Nacional de México, Antonio Sotelo, Miss Emma L. Eldrige, señoritas Marrufo, Efrén Antillón; estación de radio XEBU, la Norteñita; José Ángel Mora, Elías Hernández, familia Newberry, Acacia Ramos, Abelardo García, Norberto González, Antonio Hernández, Juan Bouche, Anastasio Peña, Vicente Gardea, Alfredo Abbud, Pedro Daw, Aurelio Uranga, Sofía Legarreta, Francisco Gavaldón, Delfina S. de Leyva, Luz Castorena, Héctor F. Saltierra Durán, Pedro Fonseca, Juan Bachir, José Leyva, Gregorio Núñez, Delfina Pereyra, J. Ángel Balderrama, Guadalupe Loya Vda. De Alarcón, Alejandro Chávez, Rosario Corral, Ramón Siller y hermano, María Carrillo, José Rodríguez, profesor José Isabel Arredondo, profesor Lorenzo Parra E., Ángel Trías, Mario Padilla, Benjamín Rascón, Vicente Alderete, Norberto Valverde, Isaac Elías y hermano, profesor Jesús Parra, Adolfo Medellín Romero, Jesús G. Roldán, Jesús G. Castro, Celso Castillo e hijo, Ignacio Chavira Sánchez, Casimiro Calderón, David, Jesús Pérez H. Enrique Olave, hermanos Meouchi, Antonio Ávalos, Luis Vargas, José Medina, Francisco L. Medina, Carlos Rascón, Tomás Martínez, Andrés Gallardo, coronel Eduardo Primero, Profesor Albino Mireles, Genaro Lugo Verdejo, licenciado Rómulo Alvelaís, Fermín Balderrama, Juan Nahas, Jesús P. Porras, Juan Zozaya, Benjamín Rascón, Luis Ramos, Roberto Gaona, Josefa Aguilar Vda. De Ramírez, Salvador Sánchez Alcántar, Jesús López, Héctor Zapién, Guillermo Pérez Ruiz y Antonio Dávila.
Así mismo, muchos telegramas de condolencias habían llegado a la funeraria y llevados también al panteón de Dolores. Entre las personas que mandaron sus pésames se nombran: Guillermo Márquez, Antonia A. Vda. De Chávez, Baltasar Durán, Adrián P. Delgado, F. Rascón Jr., F. N. Maldonado, licenciado Enrique González Flores, Alberto Olivares Ríos, Antonio Márquez Jr., Jesús Lugo Jr., Francisco F. Porras, José María Pérez, Simón A. Guzmán, Vicente y Francisca Gardea, Jesús Ramírez, Eustasio Granados, Ignacio Orona, José Murillo, Pedro Daw, José Bernal, Salim Giacoman, Sofía Chacón, Clicería Sánchez y hermanos, Isidro Polanco, José P. Tapín, Andrés Espinoza, Miguel Méndez y Carlos Olivas, Eduardo Espinoza Romero, Academia de Comercio de México.
También de otras partes fuera de nuestro estado, llegaban los mensajes de condolencias, de la Cámara de Comercio del Paso Texas que, fueron mostradas por el diputado y licenciado Francisco Tovar, secretario particular del gobernador del Estado, que era un mensaje dirigido a dicho alto funcionario, en el que, manifestaban su más sentida condolencia y simpatías al jefe del ejecutivo, ingeniero Talamantes, y al pueblo de Chihuahua, por el terrible accidente de tránsito que truncó la vida de un numeroso grupo de niños… De igual manera, otro que el gobernador Talamantes recibía desde la “Casa Blanca”, del Paso Texas, en Estados Unidos, un mensaje de condolencias que decía: “El Paso Texas, agosto 4 de 1939… Sr. Gobernador, Gustavo L. Talamantes, Gobernador Constitucional del Estado de Chihuahua, México. Respetuosamente hacemos presente nuestro más sentido pésame, a usted, y a los familiares de los exploradores y pueblo de Chihuahua, por el terrible accidente que hemos lamentado mucho” … The White House: M. Coblentz, President.
A su vez, los directores de la YMCA local… La Asociación Cristina de Jóvenes, gestionaría ante las autoridades competentes, la práctica de todas las diligencias necesarias para comprobar la responsabilidad de los que resulten causantes del accidente, donde perecieron 7 niños... La asociación, finalmente resolvió suspender sus actividades por el término de nueve días, en señal de condolencias y comprendiendo que, todo sentimiento sería incapaz para reparar tan sensibles pérdidas, hacemos votos reverentes, porque una cristiana resignación, mitigue el justificado dolor de ustedes y sus familias…el presidente Héctor M. Raynal, secretario Lic. Felipe Lugo F.
Un silencio profundo, tierno y desgarrador, se escuchaba cuando pronunciamos los nombres de los siete gallardos muchachos, que hoy se han convertido en un símbolo, que ya no nos ven, pero en cambio, nos contemplan con la pureza y la blancura radiante de su espíritu; siete receptáculos luctuosos, siete cajas mortuorias, siete ataúdes blancos, encierran los restos y las cenizas de los que ayer eran alegría del hogar, consuelo de sus padres, hermanos, y esperanza de la Patria; sus nombres, víctimas inocentes que servirán, como amarga lección de experiencia, para los que manejan, y conducen algún vehículo. Descansan en paz, adolescentes idolatrados que, vuestros cuerpos se conviertan en flores y plantas de consuelo; que, vuestros espíritus al orar a los cielos, se transformen en estrellas de esperanza, que alumbren y orienten los senderos en las noches obscuras y borrascosas de nuestra existencia… agosto de 1939.
“Tragedia Cimbra a Chihuahua Las Siete Cabecitas (1939)”, forma parte de los Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas de Chihuahua”, Tomo I, al XIII puede llamar al cel. 614 148 85 03 y con gusto se lo llevamos a domicilio o bien adquiéralo en la librería Kosmos, localizada en Josué Neri Santos No. 111.
Fuentes: Archivo del Heraldo de Chihuahua, 1939 y 1948; Periódico Tribuna, 1939 y 1940; Archivo de la YMCA, Chihuahua; entrevistas con: Alberto Contreras; Benjamín Tena Antillón; Juan Manuel Morones. Fotos: Crónicas Urbanas y Archivo YMCA, Chihuahua