Nadie le ordenó nada, solo le organizaron las opciones: Rebelión en la granja, poder algorítmico y la libertad de elegir entre alternativas que alguien más decidió mostrarle

Decidir en la era IA
M.A.R.H Salvador Acevedo Ortega
sacevedo@uach.mx

M.A.R.H Salvador Acevedo Ortega

Docente universitario en la Universidad Autónoma de Chihuahua, Facultad de Economía Internacional e Ingeniería.

A las 6:42 de la mañana, Chihuahua ya está siendo ordenado por sistemas que casi nadie ve. Un estudiante recibe el primer video del día —no el que buscó, sino el que una plataforma decidió que debía ver—. Una trabajadora consulta la ruta que la aplicación considera más rápida, sin saber qué alternativas descartó antes de mostrársela. El dueño de un pequeño negocio descubre que sus publicaciones circularon o quedaron enterradas según criterios que nadie le ha explicado. Una familia compara un crédito cuyas opciones fueron ordenadas por un algoritmo que optimiza los intereses de quien lo diseñó, no necesariamente los de quien lo consulta. Ninguno recibió una orden. Al final del día, todos podrían decir con absoluta convicción: «yo elegí».

Permítame señalar, con la cortesía de quien prefiere no arruinar las ilusiones pero tampoco puede permitirse el silencio, dónde reside la elegancia inquietante de esa frase. En Rebelión en la granja, Orwell imaginó un poder que cambiaba los mandamientos escritos en la pared hasta volver natural la obediencia. Nuestro tiempo ha perfeccionado el método con una sofisticación que el propio Orwell habría admirado: ya no siempre es necesario cambiar el mandamiento. Basta con organizar el menú. La tesis de este artículo es sencilla, aunque incómoda: el poder algorítmico funciona mejor cuando deja de parecer poder.

 

El poder aprendió a dejar de dar órdenes

En la granja de Orwell, Napoleón manda, los perros intimidan y los cerdos administran el lenguaje. La autoridad tiene rostro, uniforme y portavoz. Por eso los animales saben —al menos al principio— dónde se encuentra el mando y pueden, en teoría, cuestionarlo. En el entorno digital, la autoridad puede esconderse dentro de algo considerablemente menos dramático: una clasificación. Primero este contenido, después aquel empleo, más abajo ese producto, fuera de la pantalla todo lo demás. El sociólogo David Beer documentó en Information, Communication & Society (2017) que el poder social de los algoritmos no reside únicamente en sus instrucciones técnicas, sino en cómo participan en la vida cotidiana definiendo qué se vuelve visible, relevante o calculable. La plataforma no necesita prohibir un libro, una idea o una oportunidad. Puede, con la misma eficacia y sin el escándalo que una prohibición produce, reducir su probabilidad de ser encontrada. En una sociedad saturada de información, la invisibilidad es una forma silenciosa de exclusión que tiene la ventaja adicional de no dejar huellas.

Esto no significa que detrás de cada recomendación exista una conspiración —afirmarlo sería tan perezoso intelectualmente como negarlo todo—. Significa algo más serio y más estructural: toda clasificación contiene prioridades, y decidir qué aparece primero también define qué tiene más posibilidades de ser leído, comprado, solicitado, creído o recordado. El poder ya no solo dice «haga esto». También susurra, con impecables modales digitales: «esto es lo que hay».

El poder ya no solo dice «haga esto». También susurra: «esto es lo que hay». Y lo susurra con tal naturalidad que confundimos la selección con la realidad completa.

 

Las reglas ya no están en la pared: están en la función de optimización

Los sistemas de inteligencia artificial no despiertan con ambiciones propias. Optimizan objetivos definidos por personas e instituciones: tiempo de permanencia, clics, ventas, velocidad de entrega, riesgo de impago, productividad. El problema comienza cuando confundimos el objetivo medible con el bien que supuestamente representa. Retener la atención no equivale a informar bien. Aumentar la interacción no equivale a fortalecer la conversación pública. Reducir tiempos de operación no equivale a dignificar el trabajo.

Katherine Kellogg, Melissa Valentine y Angèle Christin documentaron en Academy of Management Annals (2020) que el control algorítmico puede dirigir y evaluar el trabajo con una intensidad que antes exigía supervisores visibles. El jefe quizá ya no está junto al escritorio; su criterio quedó convertido en tablero, puntaje y alerta automática. Una métrica deja de ser inocente cuando determina la conducta sin permitir comprenderla ni impugnarla. Si el trabajador desconoce por qué recibió una mala calificación, si el estudiante no sabe por qué una plataforma le recomienda cierto contenido, si una persona no puede corregir los datos con los que fue evaluada, el algoritmo ya no es solo una herramienta: se convierte en una autoridad sin ventanilla, sin apelación y sin el menor interés en explicarse.

 

Todos los usuarios son libres, pero algunas opciones son más visibles que otras

La fórmula orwelliana merece reescribirse para la época, y conviene hacerlo con la precisión que el original merece: todos los usuarios son libres, pero algunas opciones son más visibles que otras. Los sistemas de recomendación resuelven un problema real —frente a millones de canciones, productos, vacantes y noticias, reducen el costo de buscar—. La pregunta no es si deben existir, sino bajo qué intereses ordenan esa abundancia y qué diversidad sacrifican al hacerlo.

Amelia Fletcher, Péter Ormosi y Rahul Savani advirtieron en Journal of Competition Law & Economics (2023) que estos sistemas pueden favorecer sesgos de popularidad, posición y conformidad. Lo que ya es visible recibe más atención; esa atención produce más datos; los nuevos datos justifican volver a recomendarlo. El círculo parece confirmar una preferencia colectiva, aunque en parte haya sido fabricada por la exposición inicial. La recomendación no solo descubre gustos: también los cultiva, con la paciencia discreta de quien sabe que la repetición termina por sentirse como elección propia.

Pensemos en Chihuahua con la concreción que la serie exige. Si un joven busca una carrera, ¿conoce las alternativas o solo las que compraron visibilidad en su pantalla? Si una familia compara financiamiento, ¿la primera oferta es la mejor o la más rentable para la plataforma? Si un negocio local depende de una red social, ¿compite por calidad o por su capacidad de alimentar el algoritmo? Si un ciudadano se informa, ¿observa la conversación pública o una versión personalizada que confirma lo que ya pensaba? Cada una de esas preguntas tiene consecuencias financieras, educativas, laborales y democráticas concretas que esta serie ha documentado en treinta y siete artículos anteriores.

Todos los usuarios son libres. Pero algunas opciones son más visibles que otras. Y quien decide cuáles, rara vez aparece en la pantalla.

 

La obediencia más eficaz se siente como preferencia

Taina Bucher acuñó en New Media & Society (2012) un concepto que captura con precisión quirúrgica lo que Orwell no pudo imaginar porque su época no tenía las herramientas para ejecutarlo: la amenaza de invisibilidad. Los usuarios y creadores de las plataformas ajustan su comportamiento para no desaparecer del flujo algorítmico. Ya no hace falta censurar al comerciante, al periodista, al docente o al artista. Cada uno aprende, con la velocidad del ensayo y error diario, qué palabras, horarios, formatos y emociones son premiados con visibilidad y cuáles son castigados con silencio. Con el tiempo, la persona se disciplina sola. Y ahí se encuentra la gran victoria del sistema, su obra maestra, si se me permite la expresión: convertir la adaptación en deseo.

Publicamos lo que «queremos» publicar, pero aprendimos a querer lo que obtiene alcance. Consumimos lo que «nos gusta», pero nuestros gustos fueron entrenados por repetición. Aceptamos la ruta, la tarifa o la respuesta que parece más conveniente, aunque ignoremos qué alternativas se descartaron antes de llegar a nuestra pantalla. El riesgo no consiste en que una máquina nos arrebate la voluntad de un solo golpe —eso sería burdo y reconocible—. Es más gradual y más eficaz: que dejemos de ejercitar la voluntad porque la recomendación resulta cómoda, inmediata y suficientemente buena. La autonomía se pierde pocas veces en un solo acto. Suele erosionarse cuando delegamos pequeñas decisiones hasta olvidar que también podíamos formular la pregunta.

 

Lo que Chihuahua debe exigir antes de llamar neutral al sistema

El pensamiento crítico frente a la inteligencia artificial no consiste en rechazar cada recomendación como si fuera propaganda. Consiste en interrogar su diseño con la misma naturalidad con que se interroga a cualquier otro actor que tiene poder sobre nuestras decisiones. ¿Qué objetivo optimiza este sistema? ¿Con qué datos aprendió? ¿Qué opciones dejó fuera? ¿Quién gana si acepto? ¿Puedo cambiar el orden, consultar una versión no personalizada o exigir revisión humana? Las universidades de Chihuahua deben enseñar alfabetización algorítmica junto con lectura, estadística y civismo. Las empresas deben informar cuándo una decisión laboral, crediticia o comercial depende de un modelo automatizado. Los gobiernos deben inventariar los sistemas que afectan a la ciudadanía y explicar criterios sin refugiarse en el secreto técnico.

Y corresponde también a cada persona, con la autonomía que esta serie ha defendido artículo tras artículo, devolver fricción a decisiones diseñadas para ser automáticas: buscar otra fuente, cambiar el orden predeterminado, comparar fuera de la plataforma, revisar permisos y pausar antes de compartir. La fricción bien utilizada no es atraso. Es el espacio donde vuelve a aparecer el juicio. Un sistema puede ser útil y, al mismo tiempo, requerir límites. Puede ser preciso y aun así perseguir el objetivo equivocado. Puede personalizar una experiencia y empobrecer el horizonte común.

Al final del día, el estudiante, la trabajadora, el comerciante y la familia seguirán sintiendo que eligieron. Pero la libertad no puede reducirse a la ausencia de una orden directa. También exige saber quién organizó las alternativas, bajo qué propósito y con qué derecho a responder cuando el sistema se equivoca. Orwell nos enseñó a desconfiar del poder que reescribe las reglas mientras todos duermen. La inteligencia artificial nos obliga a reconocer una versión más discreta y más difícil de señalar: el poder que no necesita tocar la pared porque administra la atención. En la nueva granja no siempre hay un Napoleón a la vista, ni perros que vigilen la puerta. Hay interfaces amables, listas ordenadas y botones brillantes.

Por eso la defensa de la libertad comienza antes del clic. Comienza cuando exigimos ver la lógica que organiza lo visible y conservamos, con la terquedad de quien sabe lo que está en juego, la posibilidad real de disentir. Los cerdos ya no necesitan mandar. El sistema aprendió algo mucho más eficaz: presentar la obediencia como preferencia.

REFERENCIAS

Beer, D. (2017). The social power of algorithms. Information, Communication & Society, 20(1), 1–13. https://doi.org/10.1080/1369118X.2016.1216147

Bucher, T. (2012). Want to be on the top? Algorithmic power and the threat of invisibility on Facebook. New Media & Society, 14(7), 1164–1180. https://doi.org/10.1177/1461444812440159

Fletcher, A., Ormosi, P. L., & Savani, R. (2023). Recommender systems and supplier competition on platforms. Journal of Competition Law & Economics, 19(3), 397–426. https://doi.org/10.1093/joclec/nhad009

Kellogg, K. C., Valentine, M. A., & Christin, A. (2020). Algorithms at work: The new contested terrain of control. Academy of Management Annals, 14(1), 366–410. https://doi.org/10.5465/annals.2018.0174

Orwell, G. (1945). Animal Farm. Secker & Warburg.

Thaler, R. H., & Sunstein, C. R. (2008). Nudge: Improving decisions about health, wealth, and happiness. Yale University Press.

Tips al momento

Arresto de Jáuregui: caída e impacto político 

En un hecho inédito en la vida política de Chihuahua para situaciones de tiempos electorales y del ejercicio del poder, esta mañana fue detenido el ex fiscal general del estado y aspirante a la candidatura del PAN a la alcaldía de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, cuando un convoy de agentes de la policía lo detuvieron e interceptaron en el puente de la avenida La Cantera, mientras circulaba en su vehículo particular.

El arresto ya prácticamente formaba parte de una crónica anunciada cuando días atrás, la propia gobernadora Maru Campos, había revelado en una entrevista con un medio nacional, que César Jáuregui tenía dos expedientes abiertos, uno de la fiscalía general del estado y otro en la fiscalía general de la república. Además, calificó a Jáuregui de no haberle informado de los acontecimientos del Pinal, en el descubrimiento y golpe del narco laboratorio en el municipio Morelos y también dejó abierta las sospechas de que, en otras circunstancias tampoco le hubiera le hubiera informado, y eso lo calificó como algo imperdonable.  Sin embargo, César Jáuregui, respondió sin mencionar su nombre calificando de ataques que iban a arreciar y había advertido que nos iban parar. Eso provocó precisamente no haber tramitado un amparo y que esta mañana haya sido detenido.

De esta manera prácticamente Jáuregui enfrenta dos cosas muy de alto impacto: la primera, que sea entregado a la Fiscalía General de la República, cuando se recordará que fue la propia presidenta Claudia Sheinbaum la que le exigió a la gobernadora Maru Campos en aquella reunión celebrada en el aeropuerto durante una gira de Sheinbaum en Chihuahua y concretamente a Ciudad Juárez, que le entregara la cabeza del responsable del tema de la incursión de agentes de la CIA, funcionario Estatal que había sido el que cometió el problema de haber dado permiso a gente de la CIA en territorio mexicano por el caso del narco laboratorio, en hechos donde murieron dos elementos de la CIA y  dos también de la agencia Estatal de investigaciones.

Y el otro punto y más fuerte para el propio exfiscal, es de que independientemente de haber perdido su libertad y lo que venga en las denuncias e investigaciones en su contra, con esta acción sale por una puerta penal de la competencia a la alcaldía de Chihuahua, una situación de alto impacto en el escenario de Chihuahua que sin duda repercutirá profundamente en el ámbito político y traerá un cúmulo de reacciones en el plano inmediato.

En esa carambola, se despeja el terreno de la competencia interna por la candidatura a la alcaldía para Santiago de la Peña y la Gobernadora Maru Campos está por cumplir la exigencia de Sheinbaum: entregarle la cabeza del que señaló como responsable del principal caso que confronta al gobierno de la 4T con el de Trump.

Y exhibe que los manazos sobre la mesa de Maru Campos tan no son de blofeo, que envían a la cárcel al hombre que fuera su brazo derecho.
Por algo dicen que, el que sigue, es otro aspirante también a la alcaldía por el PAN y que anda también "en visible rebeldía"...
Queda claro asimismo, que Jáuregui y su equipo nunca creyeron que Maru llegara al grado de arrestarlo. Un hecho que cimbra...


Impugnan panistas en Cuauhtémoc acuerdos de paridad de género del IEE

Trascendió que tras la aprobación de los criterios para el periodo electoral , donde se incluían cinco municipios que tendrán que contar con candidatas femeninas , en Cuauhtémoc impugnaron este acuerdo del IEE.

Y es que el panista y ex titular de la JMAS en ciudad Cuauhtémoc, Miguel López, compartió en redes un video en donde anunció que impugnaron el acuerdo del IEE en donde se incluye a la ciudad manzanera en los municipios en donde el candidato tendrá que ser de género femenino. 

“Esta no es una discusión de género, es una discusión de facultades expresas de las autoridades, ya que consideramos que el IEE está extralimitando en dichas facultades, invadiendo cuestiones del legislativo, que finalmente afecta al proceso electoral”, expuso en su video en redes.

Esto se suma a las impugnaciones que interpusieron los partidos PAN y PRI, y a la molestia de algunos aspirantes masculinos como es el caso de Raúl García Ruiz en Ciudad Juárez.

 

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El arresto ya prácticamente formaba parte de una crónica anunciada cuando días atrás, la propia gobernadora Maru Campos, había revelado en una entrevista con un medio nacional, que César Jáuregui tenía dos expedientes abiertos, uno de la fiscalía general del estado y otro en la fiscalía general de la república. Además, calificó a Jáuregui de no haberle informado de los acontecimientos del Pinal, en el descubrimiento y golpe del narco laboratorio en el municipio Morelos y también dejó abierta las sospechas de que, en otras circunstancias tampoco le hubiera le hubiera informado, y eso lo calificó como algo imperdonable.  Sin embargo, César Jáuregui, respondió sin mencionar su nombre calificando de ataques que iban a arreciar y había advertido que nos iban parar. Eso provocó precisamente no haber tramitado un amparo y que esta mañana haya sido detenido.

De esta manera prácticamente Jáuregui enfrenta dos cosas muy de alto impacto: la primera, que sea entregado a la Fiscalía General de la República, cuando se recordará que fue la propia presidenta Claudia Sheinbaum la que le exigió a la gobernadora Maru Campos en aquella reunión celebrada en el aeropuerto durante una gira de Sheinbaum en Chihuahua y concretamente a Ciudad Juárez, que le entregara la cabeza del responsable del tema de la incursión de agentes de la CIA, funcionario Estatal que había sido el que cometió el problema de haber dado permiso a gente de la CIA en territorio mexicano por el caso del narco laboratorio, en hechos donde murieron dos elementos de la CIA y  dos también de la agencia Estatal de investigaciones.

Y el otro punto y más fuerte para el propio exfiscal, es de que independientemente de haber perdido su libertad y lo que venga en las denuncias e investigaciones en su contra, con esta acción sale por una puerta penal de la competencia a la alcaldía de Chihuahua, una situación de alto impacto en el escenario de Chihuahua que sin duda repercutirá profundamente en el ámbito político y traerá un cúmulo de reacciones en el plano inmediato.

En esa carambola, se despeja el terreno de la competencia interna por la candidatura a la alcaldía para Santiago de la Peña y la Gobernadora Maru Campos está por cumplir la exigencia de Sheinbaum: entregarle la cabeza del que señaló como responsable del principal caso que confronta al gobierno de la 4T con el de Trump.

Y exhibe que los manazos sobre la mesa de Maru Campos tan no son de blofeo, que envían a la cárcel al hombre que fuera su brazo derecho.
Por algo dicen que, el que sigue, es otro aspirante también a la alcaldía por el PAN y que anda también "en visible rebeldía"...
Queda claro asimismo, que Jáuregui y su equipo nunca creyeron que Maru llegara al grado de arrestarlo. Un hecho que cimbra...


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Trascendió que tras la aprobación de los criterios para el periodo electoral , donde se incluían cinco municipios que tendrán que contar con candidatas femeninas , en Cuauhtémoc impugnaron este acuerdo del IEE.

Y es que el panista y ex titular de la JMAS en ciudad Cuauhtémoc, Miguel López, compartió en redes un video en donde anunció que impugnaron el acuerdo del IEE en donde se incluye a la ciudad manzanera en los municipios en donde el candidato tendrá que ser de género femenino. 

“Esta no es una discusión de género, es una discusión de facultades expresas de las autoridades, ya que consideramos que el IEE está extralimitando en dichas facultades, invadiendo cuestiones del legislativo, que finalmente afecta al proceso electoral”, expuso en su video en redes.

Esto se suma a las impugnaciones que interpusieron los partidos PAN y PRI, y a la molestia de algunos aspirantes masculinos como es el caso de Raúl García Ruiz en Ciudad Juárez.

 

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