
M. Arq. Mario C. Contreras Figueroa
En el artículo anterior señalamos que el centro de Chihuahua no nació como un simple conjunto de edificios, sino como una manera de organizar la vida colectiva: plazas, templos, gobierno, comercios, calles y vivienda funcionando en proximidad. También propusimos entender su condición actual como una centralidad intermitente, activa durante la jornada administrativa y comercial, pero debilitada al caer la tarde. Esa lectura permite dar el siguiente paso: mirar hacia arriba.[1]
En muchas calles del Centro Histórico la planta baja todavía trabaja. Hay locales abiertos, oficinas, fondas, farmacias, zapaterías, bancos, comercio popular y servicios. Sin embargo, sobre esa actividad visible aparece otra ciudad: ventanas clausuradas, balcones sin uso, escaleras cerradas, antiguos cuartos convertidos en bodegas y segundos pisos que conservan fachada, pero ya no contienen vida.
La planta alta abandonada es una forma muy cara de desperdicio urbano. No se trata sólo de edificios viejos. Se trata de oportunidades construidas, con calle, agua, drenaje, alumbrado, transporte, banquetas, memoria urbana y localización central, pero inaccesibles para la vida cotidiana. En una ciudad que sigue extendiéndose hacia la periferia, resulta contradictorio que exista suelo urbano servido encima de nuestras cabezas y, al mismo tiempo, sigamos produciendo distancia.
La respuesta obvia es la vivienda. Debe estar presente, pero no como consigna automática. No basta con hacer departamentos si esos departamentos quedan aislados de la calle, son inaccesibles para la población real del centro o terminan como productos de renta ocasional. El objetivo no es llenar metros cuadrados; es reconstruir barrio.
Por eso el programa debe combinar vivienda con otros usos viables: pequeños talleres, aulas, consultorios, espacios de trabajo, oficios, hospedaje de corta estancia regulado, residencias estudiantiles, centros de día, archivo, formación cultural y servicios cotidianos. El Plan de Desarrollo Urbano de Chihuahua 2040 reconoce modalidades de uso mixto que pueden integrar comercio, servicios, talleres de oficios, equipamiento y vivienda, lo que confirma que la mezcla funcional no es una ocurrencia, sino una posibilidad urbana reconocible.[2]
El primer laboratorio tendría que ser el corredor Libertad-Victoria. La calle Libertad conserva vocación comercial y peatonal; la Victoria mantiene relación directa con Catedral, Plaza de Armas y el núcleo tradicional. En esas plantas altas caben usos de baja inversión inicial: estudios profesionales, consultorios pequeños, aulas de capacitación, talleres de costura, reparación fina, diseño, fotografía, comercio digital, restauración de muebles, contabilidad, academias de música y vivienda para jóvenes trabajadores.
En ese corredor hay edificios que obligan a intervenir con mayor cuidado. El catálogo de inmuebles del INAH registra, sobre Libertad, inmuebles como el Hotel Francia, el Hotel Libertad, ambos en la calle Libertad; el Templo de San Francisco y Casa Creel; y sobre Victoria, el Hotel Reforma y el Casino de Chihuahua. No todos deben convertirse en museo. Algunos pueden alojar escuelas- taller, oficinas culturales, residencias temporales, archivos, aulas universitarias, galerías de pequeña escala o sedes de asociaciones con capacidad de pagar renta y mantener el inmueble.[3]
Hacia la Plaza de Armas, la Plaza Hidalgo y la Plaza Mayor, la vocación debe ser más cívica. Ahí conviven Palacio Municipal, Catedral, Palacio de Gobierno, Casa Chihuahua, Rectoría de la UACH, Teatro de los Héroes y edificios administrativos. En esa zona tienen sentido usos vespertinos y nocturnos que no dependan únicamente de bares: salas de lectura, bibliotecas con horario ampliado, aulas de educación continua, servicios públicos extendidos, cafeterías familiares, actividades universitarias, pequeños foros y comercio cultural.
Ocampo, Ojinaga y Paseo Bolívar ofrecen otra línea. Por su escala, por la presencia de inmuebles patrimoniales y por su relación con vivienda tradicional, pueden orientarse a casas de huéspedes, residencias académicas, turismo cultural discreto, consultorios de baja intensidad, centros de terapia, talleres de patrimonio y vivienda en edificios con patios. El propio catálogo registra en Paseo Bolívar inmuebles como el Hotel Bolívar y la Quinta Gameros, lo que refuerza el potencial de un corredor cultural y habitacional, no solamente comercial.[4] En la Quinta Touché, en la esquina de Independencia y Bolívar pronto se instalará un museo de arte moderno, después de un cuidadoso proceso de restauración.
Los baldíos y estacionamientos superficiales deben entrar al mismo diagnóstico. En el primer cuadro, particularmente entre Juárez, Aldama, Victoria, Libertad, Ojinaga, Independencia, Ocampo y las calles 2a, 4a, 6a, 10a y 12a, existen predios que cumplen una función práctica, pero también rompen la continuidad peatonal cuando se manejan como simples huecos urbanos. La solución no es eliminarlos todos, sino ordenarlos: estacionamiento de borde, patios interiores, sombra, arbolado, iluminación, baños públicos concesionados, puntos de ascenso y descenso, estaciones de bicicleta y uso compartido nocturno para residentes.
Los baldíos, incluso antes de edificarse, pueden generar valor. Pueden funcionar como jardines de bolsillo, patios culturales, mercados de fin de semana, módulos de reciclaje, microplazas con sombra, foros ligeros, huertos demostrativos o áreas de descanso. La condición es que tengan administración, horario, responsable y reglas. Un baldío abandonado deteriora la calle; un baldío gestionado puede preparar la siguiente inversión.
Nada de esto será viable si se plantea como una gran operación romántica de restauración total. La ruta debe ser gradual: inventario por calle; verificación de propiedad; revisión estructural; identificación de inmuebles catalogados o con valor contextual; acceso independiente a planta alta; dictamen de protección civil; instalaciones eléctricas e hidráulicas básicas; régimen de renta; y rehabilitación por etapas. Diez plantas altas recuperadas en una misma calle producen más efecto urbano que diez proyectos dispersos.
El abastecimiento también debe revisarse con realismo. Reactivar plantas altas no puede significar cargar redes sin medición ni control. La autoridad estatal ha señalado que el suministro de Chihuahua depende de la operación de pozos y que, en una onda de calor, la demanda alcanzó más de 1,500 litros por segundo. Además, existe un convenio entre JCAS, JMAS de Chihuahua y Juárez y la UACH para estudiar fuentes de abastecimiento y calidad del agua en los municipios. Por eso cada proyecto debe incluir medidores, muebles ahorradores, revisión de descargas, tinacos, factibilidad hidráulica y, donde sea posible, captación pluvial.[5]
La planta alta abandonada no es solamente un problema de imagen. Es una oportunidad inaccesible. Está cerca de los empleos, de las plazas, de los edificios públicos, de los comercios y del transporte, pero permanece fuera del uso cotidiano. Chihuahua no necesita seguir creciendo hacia afuera mientras deja vacía la ciudad ya servida.
Recuperar esas plantas altas, ordenar estacionamientos, activar baldíos y proteger edificios con valor patrimonial no significa volver al pasado. Significa usar mejor la ciudad que ya tenemos. El futuro del centro no está sólo en sus plazas principales ni en sus fachadas más conocidas. Está también en esas escaleras cerradas, en esos balcones sin voz y en esas ventanas que, si vuelven a encenderse, pueden recordarnos que el centro no sólo debe visitarse: también puede volver a vivirse.
1 Contreras Figueroa, M. C. (2026, 3 de agosto). El centro como origen y destino. Bitácora urbana, Omnia. https://www.omnia.com.mx/noticia/436972/el-centro-como-origen-y-destino
2 Instituto Municipal de Planeación de Chihuahua. (s. f.). Plan de Desarrollo Urbano del Centro de Población Chihuahua 2040: uso mixto intenso. https://implanchihuahua.org/IMPLAN-Datos/PDU2040/rpt/PDU2040-mi.htm
3 Instituto Nacional de Antropología e Historia, Centro INAH Chihuahua. (2024). Listado de inmuebles catalogados en el estado de Chihuahua. https://www.inahchihuahua.gob.mx/catalogos/chihuahua.pdf
4 Instituto Nacional de Antropología e Historia, Centro INAH Chihuahua. (2024). Listado de inmuebles catalogados en el estado de Chihuahua: registros de Paseo Bolívar, Plaza de la Constitución y Centro Histórico. https://www.inahchihuahua.gob.mx/catalogos/chihuahua.pdf
5 Junta Central de Agua y Saneamiento del Estado de Chihuahua. (s. f.). Garantiza JCAS suministro de agua potable para la ciudad de Chihuahua. https://www.jcas.gob.mx/garantiza-jcas-suministro-de-agua-potable-para-la-ciudad-de-chihuahua/; Junta Central de Agua y Saneamiento del Estado de Chihuahua. (s. f.). Firman convenio colaborativo JCAS, JMAS de Chihuahua y Juárez y UACH para abastecimiento de agua en municipios. https://www.jcas.gob.mx/firman-convenio-colaborativo-jcas-jmas-de-chihuahua-y-juarez-y-uach-para-abastecimiento-de-agua-en-municipios/