
CHILPANCINGO, Gro., (apro) .- Por la violencia y falta de seguridad, unas 100 familias se han desplazado de manera forzada de las comunidades de Agua de Hernández y Rincón de Alcaparrosa, en la sierra del municipio de Chilpancingo, informaron autoridades y pobladores.
La población de decenas de localidades enclavadas en la sierra media de Chilpancingo ha quedado en medio de una disputa entre presuntos integrantes de dos organizaciones criminales por el control de las rutas, recursos naturales y bienes, así como por el control político del municipio.
A partir del miércoles, familias completas de Agua de Hernández y Rincón de Alcaparrosa iniciaron un éxodo silencioso a partir del retiro de una base de operaciones mixta de la Policía Estatal, Ejército y Guardia Nacional.
Autoridades comunitarias estiman que se ha ido más de la tercera parte de la población.
El Comisario de Agua de Hernández, que por seguridad se reserva su nombre, relató:
“Estamos viendo que la gente se está saliendo de sus hogares y esa es la situación que nos preocupa a nosotros, por la inseguridad.
“Si nos podían mandar el gobierno (policías y fuerzas armadas), más que nada por los niños y la gente adulta que tiene el temor de que pase algo en esta comunidad en Rincón como Agua Hernández.
Aseguró que de las 50 familias que habitaban la comunidad, han quedado 10.
Dos menores recorren la calle principal de Rincón de Alcaparrosa, comunidad de Chilpancingo desolada ante el temor a la violencia — Foto: Especial
Explicó que la razón es el temor a que presuntos integrantes del crimen organizado lleguen hacer atropellos contra la ciudadanía.
La última vez que bajaron, recordó, anduvieron haciendo cateos.
La entrevista se realizó en Rincón de Alcaparrosa, situada a dos horas y media de la cabecera municipal debido a lo accidentado de los caminos.
Uno de los últimos habitantes de esta comunidad coincidió en el motivo que orilló a las familias a abandonar sus hogares.
“Se van por el temor de que ya no hay seguridad, nosotros nos quedamos porque decimos '¿a dónde vamos?'”
“Tenemos el temor de aquellos porque cuando estaba el gobierno respetaban a la gente todavía, se sentía segura la gente en el pueblo. Queremos que regrese el personal, el estatal (Policía Estatal), los verdes (Ejército) y el otro (Guardia Nacional).
El temor es justificado porque en los primeros meses de este año se han registrado, balaceras, enfrentamientos armados y robos en viviendas”, dijo.
“Para sentirnos seguros en el trabajo, porque sale uno a las milpas, a las labores y anda uno con el temor de que te vayan agarrar aquellos amigos que vienen hacer daños de este lado. ya no nos sentimos seguros de hacer nuestras labores”.
Recordó que hace algunos años no había esa percepción de inseguridad porque los integrantes de los grupos delictivos no se metían en sus comunidades.
“En aquellos tiempos se sentía uno seguro porque, aunque sabíamos que había gente en aquellos lados San Vicente, Chautipan, Jaleaca de Catalán, no venían hacer daños a los pueblos”.
La poca gente que se quedó, alertó, se está yendo poco a poco y de manera silenciosa por miedo.
“Se fueron varias camionetitas llenas, familias enteras ya se salieron, desde el miércoles que se fue el gobierno empezaron a salir.
Los que tienen el modo, dijo, se fueron a las poblaciones del Ocotito y Coacoyulillo donde “está más tranquilo”.
“Dejaron sus casas cerradas, sus animales se quedaron, están encerrados y nadie les puede dar de comer. Dejaron sus pollos, burros y vacas, se quedan abandonados”.
El habitante de Rincón de Alcaparrosa, consideró que irse a vivir a otro lugar es difícil.
“Para que se vayan está difícil, van a pagar renta donde estén, pienso que si regresa el gobierno las familias van a regresar de nuevo”.
Con información de: Proceso.