
Pocas veces en la historia han existido diferendos tan profundos como el que en este momento se está dando entre los miembros más encumbrados del actual régimen político de nuestro país y funcionarios de los Estados Unidos de Norteamérica.
Es importante señalar que de ninguna manera poseo elementos de psicología conductiva ni, mucho menos, pretendo ser un mentalista escudriñando los pensamientos que llevaron a Andrés Manuel López Beltrán a escribir una carta dirigida al hombre más poderoso del mundo en este momento.
Dicho lo anterior considero oportuno entrar al tema, contextualizando los hechos; en efecto, Andrés Manuel López Beltrán sin ostentar en este momento cargo público alguno hace señalamientos muy graves y ofensivos en contra de dos personajes de la más alta relevancia de nuestro vecino los Estado Unidos de Norteamérica, lo realiza a mi juicio sin entender su doble carácter de hombre público al amparo de dos circunstancias inherentes a su persona, la primera en su condición de hijo del expediente Andrés Manuel López Obrador, y la otra de ex segundo al mando del oficialismo nacional; insisto, de ex segundo al mando del partido en el poder; al que ellos mismos definen como un movimiento político de izquierda.
Dicho lo anterior, conviene tratar de entender el alcance de cada una de las frases del citado documento:
Las primeras palabras de la carta en estudio las utiliza para dirigirse al Presidente de los Estados Unidos de América mostrando de entrada respeto a la investidura qué otorga el haber sido elegido primer mandatario de una Super potencia económica y militar; sin embargo inmediatamente después inicia las hostilidades al informarle al presidente Donald Trump que dos altos funcionarios de su gobierno tuvieron el atrevimiento de retirarle el documento necesario para ingresar al nación que el dirige, y continua señalando que tal determinación es de carácter político, insistiendo que dicha acción es "politiquera y propagandística" introduciendo inmediatamente después de los calificativos anteriores que dicha decisión fue de naturaleza "hitleriana" según el contendió de su propio texto, con lo que se puede entender en una interpretación obvia que el jefe del Estado Norteamericano actúa como el extinto dictador y asesino que fue Adolfo Hitler, lo que definitivamente es un insulto muy grave para cualquier persona máxime para un presidente de una nación tan poderosa como lo es los Estados Unidos de Norteamérica.
Continúa señalando en su misiva que no existe ninguna justificación para tan arrogante decisión, olvidando el suscriptor del documento que se está dirigiendo al presidente de una nación soberana, y que los funcionarios a los que acusa actúan en consecuencia de un mandato de naturaleza política y jurídica de su superior, que, en el caso específico, lo es precisamente la persona a la que dirige su escrito, por lo que puede advertirse que de manera indirecta está calificando al Presidente como una persona arrogante; los siguientes renglones son materia de un análisis jurídico muy interesante pues manifiesta que los funcionarios no cuentan con ninguna prueba contra su persona acerca de algún acto inmoral o delictivo, lo que presupone la existencia de algún procedimiento judicial en aquella nación; pues afirmar que no existen pruebas hace pensar; que el suscribiente sabe de la existencia de un procedimiento de naturaleza jurisdiccional en su contra, o por lo menos supone de la existencia de alguno en su contra.
Asimismo, en la misiva en estudio señala textualmente: “el hecho de quitarme la visa no es más que una burda y perversa canallada de estos funcionarios y otros halcones”, esta frase denota una tremenda falta de sensibilidad y un sesgo de superioridad pues como se ha dicho: quien es dueño de la casa puede reservarse el derecho de admisión y en el caso particular los canallas están ejercitando un derecho domestico que les asiste, pero lo mas “revelador” es la introducción del calificativo de “halcones” termino usado en el argot del crimen organizado, lo que denota su familiaridad con el lenguaje propio de esas organizaciones y que si bien esta en su derecho de usarlo, no por ello deja de ser (como lo vengo señalando) un vocablo propio del lenguaje criminal de nuestro país, y siendo tan amplio nuestro español creo que se exhibe de cuerpo completo innecesariamente.
Por otra parte, continúa denostando al mensajero del agravio, diciendo que no son diplomáticos ni mucho menos políticos; sin embargo, olvida que la decisión impugnada es un tema técnico-administrativo, además de que dicho acto fue realizado en ejercicio de sus funciones y con motivo de ellas. ¿Creerá acaso en su imaginario que los oficiales del gobierno debieran consultarle si estaba de acuerdo con que le retiraran la visa? ¿Será tanta su soberbia?
En su carta manifiesta además que quienes lo rodean (funcionarios subordinados del presidente Donald Trump) actúan como jefes de pandilla, de donde se infiere sin lugar a dudas que el presidente es un vulgar pandillero, salvo que usted, amable lector, lo interprete de otra manera, y llamarle públicamente pandillero al hombre mas poderoso del mundo, al que llego hasta Miraflores para sustraer a un presidente en funciones es verdaderamente “TEMERARIO” para evitar usar otro concepto.
Los renglones siguientes de la carta, como no tienen desperdicio; vea nomás su contenido textual: pues ellos y quienes los rodean actúan como jefes de pandillas dedicados a espiar, acosar, intervenir y agraviar a otros países, gobiernos y políticos que consideran comunistas, amenazas para la seguridad de los Estados Unidos, “narco terroristas” o cualquier excusa para tratar de justificar sus represalias. De la transcripción anterior pareciera que él se asume como el estado-nación agraviado, y continúa introduciendo palabras como narcoterroristas sin que se dé una explicación del uso de dicha terminología:
¿Será que se sintió aludido bajo ese concepto? La verdad es difícil saberlo, lo que sí queda claro en ese párrafo es; que para él, la circunstancia de que le hayan quitado su visa es una represalia, sin que explique por qué lo considera así, es decir: ¿qué acción realizó para que ese gobierno tuviera en su contra la represalia de quitarle su visa?
En las siguientes líneas se da un balazo en el pie pues afirma que los personajes aludidos Marco Rubio y Cristopher Landau, se caracterizan por recibir dinero para sus campañas, sin embargo olvida el suscribiente que los funcionarios aludidos no fueron electos sino designados por el presidente Donald Trump, de donde se infiere que al que le esta diciendo corrupto no es a los aludidos secretarios, sino al que fue producto de una contienda electoral, olvidando que es precisamente de lo que se le acusa a su movimiento, de haber recibido dinero precisamente del crimen organizado, ni siquiera de empresas establecidas como lo son las armerías del vecino país, suponiendo sin conceder que ello lo pudiese probar, y olvida además de que a sus tíos se les grabo recibiendo dinero en sobres amarillos al margen de la legislación electoral vigente para ese tipo de donaciones, por lo que su afirmación se cae por sí misma.
Por si ello no hubiese sido suficiente en el segundo párrafo de la hoja dos de su escrito señala: “que no le causa ningún problema el no visitar Estados Unidos en estos tiempos de decadencia, de odio, de racismo, de drogadicción (olvidando la responsabilidad compartida en ese tema entre ambos países y olvidando que la política de su padre de abrazos y no balazos incidió en el aumento de dicho flagelo en Estados Unidos), de desintegración familiar, inconformidad social y tristeza”; y pues si no le causa ningún problema entonces ¿para qué elaborar la carta que estamos analizando?.
En seguimiento a lo manifestado por el autor de la carta que venimos analizando, su autor cambia repentinamente de opinión y manifiesta: “Sin embargo, me gustaría conocer su opinión sobre mi caso”, pues supone el interpelante que el presidente leerá su carta y llamara a su secretaria para dictarle la respectiva contestación a la misma; esta hipotesis es la que considero que pensó al momento de afirmar que le gustaría conocer su opinión sobre el caso del hijo del Expresidente López Obrador, y estoy cierto que ello en si mismo es una evidente contradicción con lo que había dicho en el párrafo anterior, pues después de denostar e insultar a una nación decadente como él la llama, le pide a su presidente que le conteste sobre su caso; sin lugar a dudas dicha solicitud pone en entredicho la salud mental de quien suscribió dicha carta.
Después de la evidente contradicción continua con dos preguntas, la primera si estaba enterado del retiro de la visa del personaje y la segunda envuelta en una claro insulto al llamar al presidente como un hombre que realiza actos prepotentes, es decir que en dicha pregunta insulta expresamente a la persona que líneas anteriores le había pedido su opinión sobre su caso, ello denota un desajuste emocional por decir lo menos de la persona que firma el documento materia de esta colaboración editorial.
Al final trata de esconderse en el hecho de que se puede tratar de una supuesta fobia en contra del movimiento al que el pertenece, calificándolos de conservadores por estar llenos de resentimientos, sin que explique porque pueden estar los funcionarios aludidos con resentimiento hacia su persona, y termina dándole un consejo al presidente diciéndole que todavía es tiempo de que comience una nueva etapa al lado de nuevos funcionarios que; supongo no le quiten su visa, porque no da una sola prueba o una mención de que los funcionarios a los que acusa estén haciendo algo en contra de su nación o de su presidente, por lo tanto carece de sustento la solicitud de remover de su cargos a los hombre de confianza en los que el presidente ha depositado el tratamiento de estos temas.
Finalmente señala que de no contestarle entonces para saber a qué atenerse y que de no hacerlo sería una posición hipócrita pues manifiesta: “Espero su respuesta para saber a qué atenernos, lo cual siempre se agradece, porque la hipocresía no puede ser la doctrina que guíe el noble oficio de la política”; de esta última transcripción se puede entender que de no contestar: ¿también sería un hipócrita el presidente?, y en lo que se refiere a la mención de: ¿saber a qué atenerse?, quiero entender que quiso decir para saber a donde voy a tener que irme mientras usted deja de gobernar.
Yo creo que, como lo dije al principio, esta carta no tiene desperdicio; retrata de cuerpo entero a una parte muy importante de la nueva clase política de nuestro país, la cual, nos guste o no, aún conserva una base electoral muy importante, pues, como lo he dicho en otras colaboraciones, somos un pueblo apático y nutrimos nuestro conocimiento básicamente de las redes sociales y, en pocos casos, del análisis crítico de las cosas.
Con un afectuoso saludo
Lic. Angel Jesús Figueroa.