
Los informes de gobierno suelen estar llenos de cifras: cuánto se invirtió, cuántas obras se hicieron, cuántas personas fueron beneficiadas. Y está bien, porque rendir cuentas también significa presentar números. Pero después de estos años acompañando de cerca el trabajo de Marco Bonilla, creo que hay una manera mucho más sencilla de evaluar a un gobierno: salir a la calle y ver si lo que se prometió está ahí.
Este 4 de septiembre Marco presentará su Quinto Informe de Gobierno y, más allá de las cifras que seguramente escucharemos, hay resultados que los chihuahuenses podemos ver. Ahí están las obras de movilidad que se prometieron: dos ya son una realidad y una más está en construcción. Está también la inversión en seguridad y tecnología, las becas, los apoyos a las familias y nuevos proyectos que responden a las necesidades de una ciudad que cambia y crece. Cada momento exige prioridades distintas, y gobernar también es saber identificarlas y atenderlas.
Marco también le apostó a la educación. Han sido cinco años de apoyar a nuestras escuelas, mejorar su infraestructura, entregar becas y abrir oportunidades para quienes quieren seguir preparándose. Un ejemplo es la Universidad de las Mujeres, un proyecto que abrió oportunidades para que muchas mujeres pudieran estudiar, prepararse y buscar un mejor futuro, incluso cuando las circunstancias de su vida les habían impedido continuar con sus estudios. Porque eso también es gobernar: entender que una obra transforma una calle, pero la educación puede transformar una vida y, muchas veces, a una familia entera.
Para mí, lo importante no es solamente cuánto se invirtió. Detrás de una obra está alguien que quiere pasar menos tiempo en el tráfico y más con su familia. Detrás de una beca hay un joven que quiere seguir estudiando. Detrás de una patrulla o una cámara está la tranquilidad que todos queremos sentir cuando nuestros hijos salen de casa. Ahí es donde las cifras cobran sentido.
He tenido la oportunidad de acompañar a Marco y conocer de cerca su manera de trabajar. Lo he visto escuchar, recorrer colonias, recibir críticas y tomar decisiones que no siempre son fáciles. También lo he visto insistir. Y eso importa cuando se gobierna una ciudad como Chihuahua.
Nuestra ciudad ha crecido muchísimo y durante años la infraestructura no creció al mismo ritmo. Hoy tenemos obras importantes en marcha y proyectos como Poniente 5, que nos obligan a dejar de pensar solamente en la ciudad que tenemos y empezar a pensar en la que vamos a necesitar dentro de diez o veinte años. ¿Está todo resuelto? Claro que no. Hay baches, problemas de movilidad, colonias que necesitan mejores servicios y una tarea permanente en seguridad. Negarlo sería absurdo. Pero reconocer lo que falta tampoco significa desconocer lo que se ha hecho.
Y cuando uno hace ese balance después de cinco años, hay algo que para mí es evidente: Chihuahua no se detuvo. Se construyó, se invirtió, se fortaleció la seguridad, se abrieron nuevos espacios y centros culturales, se apoyó a las familias y se tomaron decisiones pensando no solamente en el problema de hoy, sino también en el Chihuahua que queremos mañana.
Y hablando del mañana, tampoco es ningún secreto que Marco tiene la aspiración de seguir sirviendo a los chihuahuenses desde el Gobierno del Estado. Es una aspiración legítima. Pero creo que hay algo que hace la diferencia: su aspiración no es su carta de presentación. Su carta de presentación son su trabajo y sus resultados.
Llegado el momento, Marco podrá salir a encontrarse con los chihuahuenses y hablar de frente. Decir qué hizo, qué falta y también qué aprendió gobernando una de las ciudades más importantes del país. Podrá hacerlo con la frente en alto y con la satisfacción del deber cumplido. Después serán los ciudadanos quienes evalúen, como debe ser. Porque al final un informe sirve precisamente para eso: para comparar lo que se prometió con lo que se hizo.
Y ahí está, en mi opinión, una de las grandes ventajas de Marco frente a quienes también aspiran a gobernar Chihuahua: no necesita construir una historia sobre lo que podría hacer, puede hablar de lo que ya hizo. Mientras algunos tendrán que explicar qué resultados dejaron a su paso por los cargos que ocuparon, Marco puede poner los suyos sobre la mesa. Al final, los resultados también hablan.
Y después de cinco años, yo me hago una pregunta muy sencilla: ¿Chihuahua está mejor que hace cinco años? Yo tengo clara mi respuesta. Sí. Y todavía podemos estar mucho mejor.
Por: Regidora Isela Martínez Díaz
Coordinadora de la Fracción Edilicia del PAN en el H. Ayuntamiento de Chihuahua
Presidenta de la Comisión de Participación Ciudadana y Sociedad Civil Organizada