
Qué padre que eligiera el pueblo desde el nivel primario a los posibles candidatos pero, ¿y si no? Qué bien que se hicieran las encuestas y se respetaran pero, ¿y si no se hacen o si se hacen y no se respetan? ¿Quién regula, vigila o sanciona?
Nos están saliendo carísimas las encuestas en todos los sentidos, económicos, éticos y hasta en el humor social.
No son la panacea de la democracia, hasta puede ser que al contrario, sean como una bomba en las manos equivocadas, que si se realizan no se respeten, que sin regulaciones, transparencia, sean pura simulación, careta para disfrazar el dedazo, la mano negra, el autoritarismo, la dictadura.
En este 2026 el presupuesto federal para el financiamiento público a los partidos políticos será alrededor de 7,500 millones de pesos y todavía falta sumar las partidas estatales. Es mucho dinero que se destina para tratar de garantizar la equidad en las contiendas electorales y evitar que éstas dependan del dinero de los grupos de poder, incluyendo la delincuencia. También para construir una mejor democracia.
Preguntandole a la IA cuáles son los objetivos principales de este financiamiento menciona entre otros:
-Equidad electoral: Permite que todas las fuerzas políticas, incluso las más pequeñas o de oposición cuenten con recursos básicos para competir en condiciones de igualdad frente a partidos con mayor poder económico.
-Autonomía e Independencia: Evita que los partidos queden comprometidos con grupos de poder económicos, empresas o delincuencia, que puedan exigir favores políticos a cambio de su apoyo financiero.
-Transparencia y rendición de cuentas: Facilita la fiscalización del origen y destino del dinero utilizado en sus actividades.
Estos objetivos tan loables están quedando fuera de los procesos que utilizan los partidos políticos para elegir a sus candidatos y no se garantizan estas condiciones por parte de los partidos con los aspirantes que quieren participar en las encuestas.
Aunque las convocatorias específicamente y los principios y estatutos a nivel general están muy bonitos, no se cumplen. No hay equidad en la contienda o lo que llamamos piso parejo, no hay autonomía ya que el poder económico está presente financiando o apadrinando espectaculares, bardas, lonas, eventos deportivos, reuniones, comidas, etc..y por obvias razones no hay transparencia.
En palabras ya unos gastamos recursos públicos que destinamos a los partidos políticos quienes a su vez están dejando al garete el control del dinero y compromisos que están haciendo los aspirantes a candidatos.
Así es que si los partidos políticos están optando como método de elección de candidatos o para reelección de los mismos el que sea por encuestas, (como ayer lo anunció en la quinta sesión plenaria de los diputados de morena la Presidenta de nuestro partido, Ariadna Montiel Reyes ) renunciando a uno de sus objetivos primarios como es el de fortalecer la democracia, va siendo hora que como ciudadanos y hasta militantes exijamos lo que muchas veces hemos planteado que es la disminución del 50% del financiamiento público a los partidos políticos.
En Morena tenemos que seguir el ejemplo del Presidente Andrés Manuel Lopez Obrador, quien siempre se enfocó desde nuestros inicios como partido, cuando estaban flacas las vacas, cuando todavía no éramos gobierno ni teníamos mayorías legislativas, en destinar recursos a los que menos tienen, de regresar parte del financiamiento público para atender causas sociales, de incluso pedir a los legisladores, alcaldes y funcionarios electos en las primeras elecciones de morena del 2015 de acuerdo a nuestros estatutos y códigos de ética, donar el 50% de su salario para construir lo que hoy son las universidades Benito Juárez.
Nosotros somos el partido que en el nombre lleva los siglas de re, que significan regeneración, no repetición, somos el partido que enarbola la austeridad y uno de nuestros principales lemas es que no puede haber gobierno rico con pueblo pobre, aunque somos el proyecto que ha sacado a más de 13 millones de mexicanos de la pobreza, todavía quedan alrededor de 38 millones que no han salido de ella.
La invitación es a abrir el debate público para ver los pros y contras de seguir considerando las encuestas como eje central del modelo democrático que estamos construyendo y la exigencia de retomar el sentido reclamo ciudadano para reducir en 50% el financiamiento público a los partidos políticos.
Señores y señoras, hay muchas carencias en nuestro país como para estar inflando perfiles a punta de billetes para que ganen una encuesta. Trabajo y Territorio esa es la apuesta. Que la tan anhelada democracia no sea un pendiente que herede la cuarta transformación.
Pd: Muchas felicidades a nuestra presidenta Claudia Sheinbaum por este segundo informe de gobierno.