
Por, César de la Garza Licón
Los organismos empresariales cumplen con la función clave de representar intereses comunes, construir posiciones frente a las políticas públicas y servir como interlocutores entre quienes generan actividad económica y con quienes toman decisiones desde el gobierno.
Sus consejos y asambleas están integrados por empresarios con diversas formas de pensar. Algunos simpatizan con la derecha, otros con la izquierda y, seguramente, muchos más no tienen militancia ni interés particular por algún partido político.
Quien llega a presidir un organismo empresarial debe dejar sus preferencias en la puerta. Tiene derecho a simpatizar, votar e incluso participar en política como cualquier ciudadano, pero cuidando no vincular la institución que representa con su preferencia personal.
Estos organismos no nacieron para convertirse en una extensión del gobierno. Su valor radica precisamente en conservar una voz independiente que permita colaborar, proponer y, cuando sea necesario, cuestionar.
La representación empresarial ha sido históricamente determinante en la discusión pública y en el desarrollo económico de Chihuahua. Por eso resulta fundamental conservar la independencia de partido.
Nuestro estado ha contado con empresarios que dieron el salto de un organismo a la política partidista; también con agrupaciones que respaldaron públicamente a un gobierno y con aquellas que confrontaron decisiones de administraciones de su mismo signo político. Nada de esto representa un problema mientras se preserve la autonomía. Un organismo no debe ser azul, guinda, naranja, verde ni de ningún otro color. Es responsabilidad de su presidente y de su consejo representar a los asociados frente al poder, independientemente de quién lo ejerza.
Pero, en ocasiones, vale la pena hacernos dos preguntas fundamentales:
¿Los organismos empresariales continúan representando al empresario frente al gobierno o, al día de hoy, representan al gobierno frente al empresario?
Y una más incómoda: ¿las cámaras y asociaciones de Chihuahua consultan realmente a sus socios antes de asumir públicamente una postura política o económica?
Se acercan tiempos de definiciones políticas, nuevos liderazgos, acuerdos y rompimientos. Será el momento decisivo para demostrar su verdadera independencia: sentarse a la mesa, escuchar, cuestionar y presentar propuestas a todos aquellos que pretendan gobernar.
Al final, un organismo empresarial no necesita cambiar de color cada vez que cambia el gobierno. Su único color debe ser el de los intereses de sus representados y el de su comunidad.