
Esa frase ha generado polémica. Algunos la interpretaron como una ofensa para nuestros hermanos sinaloenses. Yo creo que la mayoría de los chihuahuenses entendimos exactamente lo que significa.
Porque si somos honestos, nadie quiere que su estado se convierta en un lugar donde la violencia sea parte de la vida cotidiana. Ningún padre quiere que sus hijos crezcan entre balaceras, bloqueos, desapariciones o coches bomba. Ninguna familia quiere vivir con el miedo de salir de casa sin saber si regresará.
Además, esa frase indudablemente no se trata de Sinaloa. Y creo que tampoco solo de Chihuahua, porque se trata de México.
En apenas un cuarto de siglo, nuestro país cambió de manera dramática. La violencia dejó de ser un problema “aislado” en las afueras de las ciudades para extenderse a gran parte del territorio nacional. Los homicidios dolosos alcanzaron niveles históricamente altos y las desapariciones se convirtieron en una tragedia nacional que sigue creciendo.
Y además, creo que hay algo más por lo que nos debemos de preocupar porque parece ser que el mexicano ya se acostubro.
El fin de semana explotó un coche bomba y la noticia apenas sobrevivió unas horas en las redes sociales. Hace algunos años eso habría paralizado al país durante semanas.
Y sobre la normalización de la cultura del narco ni se diga.. Dejamos que el crimen organizado pasara de ser un enemigo del Estado a convertirse, para muchos jóvenes, en un modelo aspiracional. Lo vemos en la música, en las series, en las redes sociales y, peor aún, en la indiferencia con la que recibimos noticias que hace apenas unos años parecían inimaginables.
Por eso muchos decimos que no queremos que Chihuahua siga ese camino. No porque creamos que somos mejores que otros estados, sino porque no queremos que la violencia siga avanzando hasta que sea imposible distinguir dónde empieza y dónde termina.
Y esa es precisamente una de las razones por las que considero que Morena no debe gobernar Chihuahua.
No lo digo nomas por ser una opinion partidista, sino porque la estrategia federal de seguridad de los últimos años ha sido ampliamente cuestionada por especialistas, organizaciones civiles y diversos sectores debido al fortalecimiento territorial de organizaciones criminales y a los resultados en materia de violencia. Además, distintos gobiernos estatales encabezados por militantes de Morena han enfrentado investigaciones o señalamientos públicos, incluso por autoridades de Estados Unidos, relacionados con presuntos vínculos con grupos criminales o hechos de corrupción.
Y sin duda, tendra una consecuencia con las preferencias electorales.
Dejo la siguiente pregunta para reflexionar. ¿Queremos acostumbrarnos a vivir así?
Porque cuando dejamos de sorprendernos por un coche bomba, por una desaparición o por una ejecución más, el problema ya no solamente está en los criminales. También empieza a estar en nuestra resignación.
Despierta, México.