
El secretario de Hacienda de Chihuahua, José de Jesús Granillo Vázquez, expresó preocupación por algunos de los principales indicadores incluidos en el Paquete Económico Federal 2027, al considerar que las proyecciones planteadas muestran poco margen de maniobra para el Gobierno federal y podrían afectar la inversión y los recursos que reciben los estados.
El funcionario estatal señaló que la dependencia se encuentra todavía en proceso de revisión del paquete presentado por la presidenta Claudia Sheinbaum, aunque adelantó que algunos de los datos incluidos llaman particularmente la atención por no ser favorables, "llama la atención que no son necesariamente buenos, entre ellos, el tema de la consolidación fiscal y el déficit…el déficit es el dinero que no esta y se va a convertir en deuda”, dijo.
Granillo Vázquez explicó que uno de los principales puntos de preocupación es que no se alcanza una consolidación fiscal, debido a que el déficit se mantiene en una proyección de 3.9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que para el cierre de 2026 se estima que se ubicará por encima del 4 por ciento.
Recordó que durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador se registraron niveles elevados de déficit y que, posteriormente, el Gobierno de Claudia Sheinbaum planteó como objetivo reducirlo gradualmente. Sin embargo, consideró que las cifras contempladas para 2027 muestran que esa reducción todavía no se concreta.
El déficit fiscal, explicó, se genera cuando el gasto público supera los ingresos disponibles, por lo que el Gobierno debe recurrir a financiamiento y, en consecuencia, a un mayor endeudamiento para cubrir sus necesidades presupuestales.
Otro de los indicadores que genera preocupación para SH es el comportamiento de la deuda pública, en la que señaló que las proyecciones del Paquete Económico Federal contemplan que la deuda pública llegue a alrededor del 55% del PIB, situación que, desde su perspectiva, refleja la presión que enfrentan las finanzas públicas federales.
El secretario destacó que una parte importante de los recursos ya se encuentra comprometida en obligaciones que difícilmente pueden modificarse, particularmente el pago de pensiones y el servicio de la deuda.
En este sentido, estimó que alrededor de 10 puntos porcentuales del PIB se destinarían al pago de pensiones y de la deuda pública, mientras que el presupuesto total representa aproximadamente el 22% del PIB, “la mitad del presupuesto se va a ir para el pago de pensiones y para la deuda pública, es un presupuesto que tiene muy poca movilidad”.
Destacó que después de cubrir pensiones, la deuda pública y programas sociales, quedan menos recursos disponibles para rubros como infraestructura y obra pública por lo que advirtió que esta situación representa un riesgo, debido a que ante un escenario económico adverso o si alguna de las variables previstas no se comporta como se espera, la inversión pública podría convertirse nuevamente en la principal variable de ajuste del Gobierno federal.
“Es preocupante el Paquete Económico que presentan tiene muy poca movilidad que nos nos lleva a la consolidación fiscal y mantiene un déficit del 3.9 por ciento del crecimiento de la deuda al 55 por ciento del PIB”.