
El articulista y empresario Carlos Chávez de Icaza compartió en su más reciente columna la realidad de México en tanto al problema económico en el que se sitúa el país, asegurando que no se trata del dinero, si no de la falta de disposición del Ejecutivo para solucionar este problema.
El artículo publicado en el medio nacional “La Política Online”, menciona lo siguiente:
En México nos hemos acostumbrado a diagnosticar los problemas con enorme precisión y a resolverlos con mucha menor eficacia.
Sabemos qué impide crecer al país. Conocemos los obstáculos para invertir, generar empleos, fortalecer a las empresas y reducir las desigualdades. Lo hemos discutido durante décadas. Lo que sigue faltando es convertir ese conocimiento en decisiones públicas.
Esa es quizá la conclusión política más interesante que deja el Foro para el Crecimiento Sostenible y Equitativo -Foro para Crecer-, un ejercicio plural que reunió a 105 economistas y produjo 93 propuestas concretas de política pública.
El documento, que tuve oportunidad de conocer gracias a Juan Carlos Moreno-Brid, economista de la UNAM e integrante del grupo organizador, merece leerse no solamente como un análisis económico, sino como una advertencia política.
Porque detrás del bajo crecimiento mexicano existe también un problema de capacidad del Estado para decidir, ejecutar y sostener políticas más allá de un sexenio.
Ahí está el verdadero debate.
México puede tener Plan México, aprovechar la relocalización de cadenas productivas y contar con una posición privilegiada frente a Estados Unidos. Pero ninguna de esas ventajas será suficiente si cada administración vuelve a empezar, si las reglas generan incertidumbre o si los grandes proyectos dependen más del calendario político que de una estrategia nacional.
Una de las conclusiones del Foro resulta particularmente reveladora: 32 de las 93 propuestas podrían ponerse en marcha utilizando facultades que ya tiene el Poder Ejecutivo, sin necesidad de reformas legislativas ni de recursos presupuestales adicionales significativos.
Ese dato cambia la discusión.
Porque significa que una parte importante de lo que México necesita no depende de una nueva reforma constitucional, de otra negociación en el Congreso o de esperar mejores condiciones internacionales.
Depende de voluntad política y capacidad de ejecución.
Y quizá ahí tenemos uno de nuestros principales problemas.
Durante demasiado tiempo, la política mexicana ha medido sus decisiones con el reloj de seis años. Pero infraestructura, educación, energía, agua, innovación, seguridad y desarrollo regional requieren horizontes mucho más largos.
Un país no puede reinventar su estrategia de desarrollo cada primero de octubre.
El Foro propone precisamente recuperar una visión de largo plazo, incluso de 20 o 30 años, capaz de generar continuidad independientemente de quién gobierne.
Eso implica algo que nuestra política suele resistirse a aceptar: no todo debe comenzar con un gobierno ni terminar con él.
También hay una dimensión política en la confianza.
El documento señala a la incertidumbre como uno de los principales obstáculos para la inversión. Y la confianza no se construye únicamente con discursos empresariales. Se construye con instituciones, reglas previsibles y gobiernos capaces de cumplir lo que anuncian.
La certidumbre, por tanto, no es una demanda exclusiva de los empresarios.
Es un activo nacional.
México enfrenta además una coyuntura excepcional. La relación con Estados Unidos, la revisión del T-MEC, la reorganización de las cadenas productivas y las tensiones comerciales internacionales colocan al país en una posición que muchas naciones quisieran tener.
Pero estar bien ubicado en el mapa no garantiza el desarrollo.
La geografía ofrece oportunidades; la política decide si se aprovechan.
Ese es, a mi juicio, el mensaje más relevante de este ejercicio.
El Foro para Crecer tiene el mérito de haber reunido voces diversas y convertir la discusión en propuestas concretas. El crédito corresponde plenamente a sus organizadores y a los especialistas que participaron en sus seis mesas de trabajo.
Agradezco especialmente a Juan Carlos Moreno-Brid por compartir este relevante documento y abrir la oportunidad de llevar sus conclusiones a una discusión pública más amplia.
Porque después de revisar sus propuestas queda una pregunta que ya no es económica, sino profundamente política:
Si sabemos lo que México necesita hacer, ¿qué nos impide hacerlo?
Tal vez ha llegado el momento de dejar de buscar nuevos diagnósticos y comenzar a exigir resultados.