
Por las calles de las colonias de Chihuahua ya comienza a sentirse una presencia que muchos ciudadanos conocen demasiado bien: la de las patrullas de Policía Vial, pero no precisamente para poner orden en los cruceros, auxiliar en semáforos descompuestos o agilizar el tráfico.
Ahora también parecen tener tiempo para meterse hasta las calles de las colonias y buscar dónde infraccionar.
Vecinos denuncian multas por situaciones que, en algunos casos, rayan en lo absurdo: vehículos estacionados frente a sus propios domicilios, señalados por encontrarse en sentido contrario, además de otras infracciones que terminan convirtiendo las calles habitacionales en zonas de vigilancia permanente.
Y aquí aparece la pregunta incómoda: ¿qué está pasando con las prioridades?
Porque mientras los agentes recorren las colonias con la libreta lista para levantar infracciones, hay cruceros donde los semáforos no funcionan, avenidas donde el tráfico se convierte en un caos y zonas de obras donde un elemento vial hace mucha más falta dirigiendo la circulación que buscando automovilistas para sancionar.
El ciudadano que llega a su casa tampoco tiene precisamente muchas opciones. Busca dónde estacionar su vehículo, dónde dejarlo un poco más protegido y, sobre todo, dónde no convertirse en víctima de un robo. Porque la seguridad en Chihuahua tampoco está como para dejar el automóvil a la deriva y con las puertas abiertas.
Pero parece que para algunos agentes eso pasa a segundo término.
La multa primero.
Y la explicación después.
No se trata de decir que no deben aplicarse infracciones. Las reglas de tránsito existen y deben cumplirse. El problema aparece cuando la presencia de la autoridad se percibe mucho más fuerte para recaudar que para prevenir.
Y justo cuando se acerca el cierre del año, inevitablemente surge la suspicacia ciudadana: ¿será que ya arrancó la temporada de recaudación?
Porque entre infracciones, recargos, derechos y demás ingresos, las arcas estatales seguramente agradecerán cada peso que llegue.
Mientras tanto, el ciudadano paga.
Paga por estacionarse, paga por equivocarse, paga por no encontrar dónde dejar su vehículo y, en algunos casos, paga por una interpretación del reglamento que considera injusta.
Lo que los chihuahuenses quieren ver es a Policía Vial donde realmente hace falta: en los cruceros conflictivos, frente a semáforos descompuestos, en las zonas de obras, durante las horas pico y evitando que un embotellamiento termine en accidente.
No que la patrulla aparezca únicamente cuando hay algo que infraccionar.
Porque si la función principal es garantizar seguridad y movilidad, la pregunta es sencilla:
¿Quién está cuidando las calles mientras ellos están buscando multas?
Y si de verdad existe una estrategia recaudatoria de fin de año, que alguien tenga el valor de decirlo de frente.
Porque los ciudadanos ya comenzaron a notarlo.