
La primera fase de la reforma de jornada laboral en México está a la vuelta de la esquina, las empresas tienen sólo tres meses para adecuar sus operaciones para reducir de 48 a 46 horas el límite legal por semana a partir del 1 de enero del 2027.
En 90 días, el país comenzará formalmente su reducción gradual de jornada laboral, la cual concluirá en 2030 cuando se alcance el nuevo estándar de 40 horas semanales.
Pese a la cercanía de la primera etapa, no se percibe un escenario de alta preparación, incluso los trabajadores reconocen desconocimiento. Una encuesta de OCC evidencia que el 59% de los empleados en México no sabe cómo será el proceso.
Esto se alinea con los bajos niveles de planificación que reportan las empresas. El estudio Tendencias del Entorno Laboral en México 2026 de Kelly evidencia que sólo 18% de las compañías se declara lista para la implementación de la reforma de jornada laboral.
De acuerdo con el reporte, las compañías prevén que la implementación de la reforma laboral implicará:
“Las empresas pequeñas son las que pueden estar más ansiosas sobre cómo comportarse porque no tienen el personal suficiente y contratar más personas para cubrir turnos adicionales será un costo económico muy fuerte. Para las grandes empresas implica un cálculo de cómo rehacer y reorganizar su dinámica operativa”, señala en entrevista Dulcinea Martínez, presidenta de ERIAC Capital Humano.
La reforma secundaria de jornada laboral se publicó el pasado 1 de mayo en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y otorgó un plazo de siete meses para que las empresas adecuen sus operaciones para la primera etapa. Posteriormente, cada 1 de enero disminuirán dos horas anuales hasta alcanzar la semana de 40 horas en el 2030.
El cambio no sólo contempló una reducción del tiempo de trabajo, también incluyó una nueva obligación patronal: contar con un registro electrónico de las horas laboradas, con sanciones por el incumplimiento de la disposición.
El peor escenario en la implementación es que el costo laboral se eleve demasiado, puntualiza Alejandro Navarro Borja, director general de la ARIOAC. Sin embargo, las compañías más avanzadas en el proceso están reorganizando mejor sus roles y están tratando no usar las horas extra para compensar. “Es una estrategia de acomodo de horarios”.
Sin embargo, el especialista reconoce que sin los lineamientos que debe emitir la autoridad para la implementación del registro electrónico de jornada, la mayoría de las compañías están preparándose sin todas “las cartas del juego”.
Con info de El Economista