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La doble nacionalidad y los derechos políticos

El ateneo
José Andrés Hernández Contreras
Instagram: @joseherdez_

Estos días recientes el debate público ha girado en torno a las y los ciudadanos mexicanos que tienen una doble nacionalidad. Esto, con motivo de la reciente aprobación en el Poder Legislativo federal de la Reforma Constitucional que prohíbe la doble nacionalidad para aspirar a la Presidencia de la República, las gubernaturas y la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, lo cual ha abierto un profundo debate acerca de los derechos humanos en nuestro orden jurídico nacional. Sin analizar el contexto político coyuntural que motivó su discusión, el análisis técnico de esta enmienda obliga a examinar su compatibilidad con los principios rectores de nuestra carta magna, en particular con las reformas y  paradigma constitucional que reformó la visión jurídica en el año 2011. Enmarcada formalmente en la salvaguarda de la soberanía y la lealtad institucional, la medida merece una revisión detallada bajo los estándares de progresividad y universalidad de los derechos humanos.

Desde una perspectiva estrictamente jurídica, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos había consolidado un criterio integrador tras las reformas estructurales que reconocieron de manera amplia la plurinacionalidad y los vínculos binacionales de millones de mexicanos. Condicionar el ejercicio del sufragio pasivo (es decir, el derecho a ser votado) a la renuncia previa de cualquier otra nacionalidad introduce una condición restrictiva que colisiona directamente con el espíritu de democracia y de protección que nuestro sistema legal había procurado construir y perfeccionar durante las últimas décadas.

El punto neurálgico del análisis se encuentra en la interpretación del artículo 1° constitucional y el principio pro persona, así como en el bloque de convencionalidad derivado de los tratados internacionales de los que México es parte. Si bien el Estado mexicano conserva la facultad soberana de establecer los requisitos de elegibilidad para los cargos públicos de alta jerarquía, cualquier limitación a un derecho fundamental (como lo es el derecho político-electoral de ser votado), debe superar un test de proporcionalidad estricta. Esto significa que la restricción debe ser idónea, necesaria y estrictamente proporcional para alcanzar el fin legítimo que persigue, el cual, en este caso, se argumenta como la defensa de la autonomía frente a influencias extranjeras. Un ejemplo; usted y yo sabemos, hasta por cultura general o por ciencia común, que un sacerdote o un ex militar no pueden ser candidatos dentro de una elección popular. Eso viene en la Constitución.  

Sin embargo, el calificar la doble nacionalidad como un riesgo inherente para el ejercicio del poder público resulta jurídicamente endeble y peca de una presunción de deslealtad generalizada. La lealtad institucional, el patriotismo y el deber de protección al Estado mexicano no están determinados por un documento de identidad o por la titularidad de un vínculo jurídico con otra nación, sino por los controles de legalidad, las fiscalizaciones financieras, los juramentos constitucionales y las responsabilidades político-administrativas que la propia legislación impone a los gobernantes en funciones. Asumir que la binacionalidad contamina el servicio público vulnera el principio de igualdad y no discriminación consagrado en el artículo 1° constitucional, el cual prohíbe restringir derechos por condiciones sociales o jurídicas equiparables. Al escribir para Omnia, medio local con presencia en Chihuahua (un estado fronterizo) los lectores no permitirán mentir al mencionar que los habitantes de las fronteras, por condiciones sociales, es muy común contar con doble nacionalidad (en este caso, la de los EEUU), de hecho es más común de lo que parece, y en realidad se le ve como una oportunidad, alguna “chance” de salir adelante, algo que es intrínseco de nuestra comunidad.

Asimismo, esta reforma adquiere un matiz eminentemente regresivo. El principio de progresividad, pilar fundamental de los derechos humanos, proscribe ex profeso los retrocesos injustificados en el grado de protección alcanzado por el orden jurídico nacional. Al exigir a los ciudadanos mexicanos por nacimiento que poseen otra nacionalidad un acto de renuncia de derechos adquiridos en el extranjero para poder aspirar a la gubernatura de un estado, se genera una categoría de ciudadanos en situación de desventaja y se estrecha el catálogo histórico de prerrogativas políticas que antes les pertenecían de manera íntegra.

No debe pasarse por alto que la integración de las sociedades modernas, especialmente en un país con una vecindad tan dinámica y con una comunidad binacional tan vasta como la que México comparte con Estados Unidos (y que históricamente ha sido así), demanda marcos jurídicos flexibles y acordes con la realidad migratoria. Millones de mexicanos adquieren una segunda nacionalidad por razones migratorias, familiares o económicas legítimas sin que ello merme su sentido de pertenencia o su capacidad técnica y moral para administrar la cosa pública. Criminalizar o restringir jurídicamente esta condición para los puestos de elección uninominal más importantes representa un anacronismo frente al fenómeno de la movilidad humana internacional.

En el plano operativo, la implementación de esta reforma exigirá una armonización compleja tanto en la Ley de Nacionalidad como en las constituciones y leyes electorales locales en un plazo perentorio. Esto no solo generará litigiosidad ante los tribunales constitucionales por la vía de acciones de inconstitucionalidad o juicios de protección de derechos político-electorales, sino que abrirá la puerta a una intensa disputa interpretativa sobre el alcance de las restricciones a los derechos fundamentales frente a las facultades discrecionales del Poder Revisor de la Constitución.

En conclusión, la restricción de la doble nacionalidad para gobernar constituye una solución legislativa severa que sacrifica los principios de inclusión y progresividad en aras de un nacionalismo de corte restrictivo. La solidez de un Estado democrático de derecho no se resguarda cerrando las puertas a sus ciudadanos con vínculos binacionales, sino fortaleciendo los mecanismos de transparencia, rendición de cuentas y control constitucional. Al final, el debate jurídico deja una profunda preocupación: la sospecha institucional elevada a rango constitucional que termina por mermar la universalidad de los derechos políticos en México.

Corona, S. (2026, 30 septiembre). Sheinbaum celebra aprobación en el Senado de reforma contra doble nacionalidad para gobernadores. El Universal. https://www.eluniversal.com.mx/nacion/los-presidentes-de-mexico-solo-pueden-tener-una-bandera-sheinbaum-celebra-aprobacion-de-reforma-contra-doble-nacionalidad/

Staff, F. M. (2026, 30 septiembre). Senado aprueba prohibición de doble nacionalidad a gobernantes. Forbes México. https://forbes.com.mx/senado-aprueba-prohibicion-de-doble-nacionalidad-a-gobernantes/

Soto, D. (2026, 30 septiembre). Sheinbaum defiende una sola nacionalidad para presidentes y gobernadores: “Solo pueden tener una bandera”. ADNPolítico. https://politica.expansion.mx/presidencia/2026/09/30/sheinbaum-doble-nacionalidad-presidentes-gobernadores

 

 

 

 

Tips al momento

Reacciones en redes sociales al video de Jáuregui: ex líder del CCE expresa su apoyo 

Minutos después de que el ex fiscal del estado y aspirante a la candidatura para alcalde de Chihuahua, César Jáuregui, publicara un video en donde revira a los comentarios de otros panistas respecto a carpetas de investigación abiertas en su contra, llamó la atención que el comentario de un personaje reconocido dentro de la iniciativa privada en Chihuahua, mostrara su apoyo al panista…

Y es que el ex presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Federico Baeza Mares, mostró su apoyo hacia Jáuregui con un comentario en su clip, en donde menciona que a pesar de no considerarse panista, reconoce el exceso y despilfarro de las administraciones albiazules. 

“Adelante Jáuregui, no soy pitufo pero sí testigo de exceso y despilfarro”, comentó Baeza.


Juan Carlos Loera arremete contra el proceso interno de Morena para la gubernatura 

En medio de la convocatoria para elegir a los coordinadores municipales de Morena, el senador Juan Carlos Loera dejó en claro que su postura no busca atacar a una persona en particular, sino cuestionar las irregularidades de un proceso que a su parecer vulnera los valores del movimiento.

"No es para cuestionar a una persona, sino para señalar un proceso que lastima los principios democráticos que dieron origen a nuestro movimiento; la reciente designación deja más dudas que certezas, porque fue un proceso que careció de imparcialidad, de equidad y de auténtico sentido democrático", afirmó en redes.

El senador señaló que la falta de imparcialidad fue evidente desde antes de la encuesta, debido al respaldo visible que sectores de la dirigencia nacional mostraron hacia el alcalde con licencia de Ciudad Juárez.

"Para miles de chihuahuenses fue evidente que existía una clara inclinación hacia uno de los aspirantes, las expresiones públicas y las numerosas imágenes mostrando la cercanía con importantes actores políticos generaron la percepción fundada de que el resultado ya tenía favorito, cuando el árbitro transmite señales de preferencia, la confianza se debilita", advirtió.

Sostuvo que, mientras algunos aspirantes hicieron campaña con recursos propios y limitados, otros contaron con una presencia masiva en medios de comunicación y el apoyo de redes de gobierno, "Fuimos testigos de una presencia desproporcionada en redes sociales, radio, prensa y televisión. La promoción permanente rompió cualquier condición de piso parejo. Peor aún, el uso de las estructuras burocráticas a favor del designado mancharon este proceso. La capacidad económica nunca debe ser un factor preponderante", sentenció.

Ante los resultados tan apretados que han sido considerados que existía un empate técnico mencionó "Un empate técnico no puede convertirse por una decisión política en una victoria contundente, quienes creemos en la transformación sabemos que los fines nunca justifican los medios, la legitimidad no se construye imponiendo resultados".

"Exigimos que los procesos actuales y futuros cuenten con mecanismos de revisión, observación y auditoría; el secreto genera sospechas y la claridad da confianza", expresó.

 

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Minutos después de que el ex fiscal del estado y aspirante a la candidatura para alcalde de Chihuahua, César Jáuregui, publicara un video en donde revira a los comentarios de otros panistas respecto a carpetas de investigación abiertas en su contra, llamó la atención que el comentario de un personaje reconocido dentro de la iniciativa privada en Chihuahua, mostrara su apoyo al panista…

Y es que el ex presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Federico Baeza Mares, mostró su apoyo hacia Jáuregui con un comentario en su clip, en donde menciona que a pesar de no considerarse panista, reconoce el exceso y despilfarro de las administraciones albiazules. 

“Adelante Jáuregui, no soy pitufo pero sí testigo de exceso y despilfarro”, comentó Baeza.


Juan Carlos Loera arremete contra el proceso interno de Morena para la gubernatura 

En medio de la convocatoria para elegir a los coordinadores municipales de Morena, el senador Juan Carlos Loera dejó en claro que su postura no busca atacar a una persona en particular, sino cuestionar las irregularidades de un proceso que a su parecer vulnera los valores del movimiento.

"No es para cuestionar a una persona, sino para señalar un proceso que lastima los principios democráticos que dieron origen a nuestro movimiento; la reciente designación deja más dudas que certezas, porque fue un proceso que careció de imparcialidad, de equidad y de auténtico sentido democrático", afirmó en redes.

El senador señaló que la falta de imparcialidad fue evidente desde antes de la encuesta, debido al respaldo visible que sectores de la dirigencia nacional mostraron hacia el alcalde con licencia de Ciudad Juárez.

"Para miles de chihuahuenses fue evidente que existía una clara inclinación hacia uno de los aspirantes, las expresiones públicas y las numerosas imágenes mostrando la cercanía con importantes actores políticos generaron la percepción fundada de que el resultado ya tenía favorito, cuando el árbitro transmite señales de preferencia, la confianza se debilita", advirtió.

Sostuvo que, mientras algunos aspirantes hicieron campaña con recursos propios y limitados, otros contaron con una presencia masiva en medios de comunicación y el apoyo de redes de gobierno, "Fuimos testigos de una presencia desproporcionada en redes sociales, radio, prensa y televisión. La promoción permanente rompió cualquier condición de piso parejo. Peor aún, el uso de las estructuras burocráticas a favor del designado mancharon este proceso. La capacidad económica nunca debe ser un factor preponderante", sentenció.

Ante los resultados tan apretados que han sido considerados que existía un empate técnico mencionó "Un empate técnico no puede convertirse por una decisión política en una victoria contundente, quienes creemos en la transformación sabemos que los fines nunca justifican los medios, la legitimidad no se construye imponiendo resultados".

"Exigimos que los procesos actuales y futuros cuenten con mecanismos de revisión, observación y auditoría; el secreto genera sospechas y la claridad da confianza", expresó.

 

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