Se gradúan nuevos profesionistas de las áreas Económico – Administrativas y Posgrado de la Universidad La Salle Chihuahua

En el Centro de Convenciones, la Universidad La Salle Chihuahua llevó a cabo su segunda ceremonia de graduación en este día, de los alumnos que egresan de la institución de las áreas Económico – Administrativas y Posgrado.

En su intervención en esta ceremonia, el Rector de la Universidad La Salle Chihuahua, Mtro. José Salvador Benavides Castro, destacó que este día se cerró un ciclo en la vida de cada uno de nuestros graduandos.

Es un momento de gran satisfacción para ustedes jóvenes y para quienes los han estado apoyando día a día. Han sido años de preparación sacrificios y dedicación, estamos muy orgullosos de ustedes.

A partir del día de hoy comenzarán a vivir una experiencia diferente como Lasallistas, necesitamos profesionistas como ustedes que busquen actuar animados por los valores cristianos y la trascendencia de coadyuvar en la construcción de una ciudadanía responsable y solidaria, les dijo.

El Rector de la Universidad La Salle Chihuahua, estuvo acompañado por el Dr. Felipe Pérez Gavilán, miembro de la Junta de Gobierno y Director General del Instituto La Salle de Chihuahua, así como por la Mtra. Ileana Armendáriz Navarro,  coordinadora del Área de Económico-Administrativas, así como de otras personalidades que integraron el presídium.

En su intervención a nombre de todos sus compañeros, el graduando Santiago Macías Zubía, dijo que fue difícil iniciar con universitario en medio de una pandemia, fuera de los salones.

Debemos recordar que nuestra educación, no solo nos preparó para crecer en una profesión, sino para asumir la responsabilidad de impactar positivamente en nuestro entorno, afirmó.

Durante esta ceremonia, se otorgaron menciones especiales a los candidatos a titulación por Excelencia Académica, destacando estudiantes con promedios sobresalientes en sus respectivas carreras.

Como parte del evento, la Universidad La Salle otorgó la medalla San Miguel Febres Cordero, reconocimiento destinado a los estudiantes con los más altos promedios, en cada licenciatura y posgrado. 

Asimismo, el Diploma de Fidelidad Lasallista,  fue entregado a aquellos alumnos que cursaron toda su trayectoria educativa en instituciones Lasallistas. También se entregó la medalla San Juan Bautista de La Salle, el máximo honor concedido por la Universidad, otorgado a Santiago Moye Bermúdez, por encarnar de manera sobresaliente los valores y el ideario de la institución.

En la parte final de la ceremonia, los graduandos se pusieron de pie para realizar su último acto como universitarios al grito de “Indivisa Manent”, sellando con esta tradición el cierre de su etapa académica.

Tips al momento

América Rangel crítica imágenes del AIFA y desata debate político

La diputada América Rangel criticó públicamente las imágenes del AIFA difundidas por Claudia Sheinbaum, señalando que, aunque pueden parecer motivo de burla, en realidad reflejan una situación “muy grave”.


Rangel acusó que cuando una figura de alto nivel difunde información que considera falsa, no se trata solo de comunicación, sino de manipulación. Además, advirtió que tolerar este tipo de prácticas implica aceptar que el poder puede mentir sin consecuencias.


Finalmente, hizo un llamado a no normalizar estos hechos, subrayando que no deben permitirse dentro de la vida pública.


Entre la placa y la copa: cuando la autoridad olvida el uniforme

La información que continúa surgiendo sobre el zafarrancho ocurrido al exterior del bar La 4 vuelve a colocar sobre la mesa un tema que incomoda, pero que no puede ignorarse: el actuar de servidores públicos encargados de la seguridad que, lejos de conducirse con responsabilidad, terminan involucrados en hechos de violencia mientras se encontraban en un entorno de consumo de alcohol.

De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

Tips al momento

América Rangel crítica imágenes del AIFA y desata debate político

La diputada América Rangel criticó públicamente las imágenes del AIFA difundidas por Claudia Sheinbaum, señalando que, aunque pueden parecer motivo de burla, en realidad reflejan una situación “muy grave”.


Rangel acusó que cuando una figura de alto nivel difunde información que considera falsa, no se trata solo de comunicación, sino de manipulación. Además, advirtió que tolerar este tipo de prácticas implica aceptar que el poder puede mentir sin consecuencias.


Finalmente, hizo un llamado a no normalizar estos hechos, subrayando que no deben permitirse dentro de la vida pública.


Entre la placa y la copa: cuando la autoridad olvida el uniforme

La información que continúa surgiendo sobre el zafarrancho ocurrido al exterior del bar La 4 vuelve a colocar sobre la mesa un tema que incomoda, pero que no puede ignorarse: el actuar de servidores públicos encargados de la seguridad que, lejos de conducirse con responsabilidad, terminan involucrados en hechos de violencia mientras se encontraban en un entorno de consumo de alcohol.

De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

Notas recientes