Cofepris autoriza nueva vacuna contra meningitis para bebés de 6 semanas

La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) otorgó una autorización sanitaria para una vacuna contra la bacteria que causa meningitis y sepsis en bebés a partir de seis semanas.

Se trata de la vacuna antimeningocóccica polisacárida conjugada con toxoide diftérico, la cual protege contra cuatro serogrupos de Neisseria meningitidis, bacteria que causa la meningitis.

De acuerdo con la Secretaría de Salud, la meningitis es “usualmente severa y puede complicarse generando daño cerebral, pérdida de audición o problemas de aprendizaje”.

Salud aclaró que sus consecuencias se pueden evitar si se completa el esquema de vacunación, el cual incluye una vacuna contra la meningitis tuberculosa.

Sin embargo, la Asociación Mexicana de Vacunología señaló que la vacuna contra el meningococo, la cual previene la meningitis bacteriana y la septicemia, no se encuentra en el esquema nacional de vacunación.

En lo que va del 2025 no se han registrado casos de meningitis meningocócica, mientras que de la meningitis tuberculosa se han registrado 239, esto de acuerdo al boletín de la semana epidemiológica 22.

Síntomas y tratamiento de la meningitis

 

La Secretaría de Salud informó que la meningitis meningocócica es una infección severa causada por una bacteria, que afecta las membranas delgadas que recubren el cerebro y la médula espinal denominadas meninges.

Esta es una enfermedad rara en el país. Algunas veces se aloja en la garganta y no muestra signos de enfermedad, mientras que en otras puede desarrollar síntomas como:

  1. Fiebre
  2. Dolor de cabeza
  3. Vómitos
  4. Rigidez de cuello
  5. Erupción cutánea.

 

Los síntomas aparecen entre tres y siete días después de la exposición, que ocurre al tener contacto directo con secreciones nasales o saliva de alguien infectado.

En cuanto al tratamiento, este consiste principalmente en antibióticos.

Otras autorizaciones de Cofepris

Esta última quincena de mayo, Cofepris no solo autorizo esta vacuna, sino también 121 dispositivos médicos, 13 medicamentos, además de nueve ensayos clínicos.

Destacó un ensayo clínico en estudio fase III para el tratamiento de primera línea en personas con cáncer de pulmón.

También autorizó un nebulizador de malla portátil; un sistema de terapia con láserde diodo; un relleno dérmico inyectable; un kit de ensayo para la determinación cuantitativa de la concentración de bhCG (medida de la hormona del embarazo); un agente de diagnóstico enzimático para la determinación cuantitativa in vitro de la concentración de triglicéridos.

 

Finalmente, enfatizó la autorización del Nirsevimab, un medicamento indicado para la prevención de la enfermedad de las vías respiratorias inferiores producida por el Virus Sincicial Respiratorio (VSR) en neonatos y lactantes, así como en niños de hasta 24 meses de edad.

 

 

Con información de: Animal político.

Tips al momento

América Rangel crítica imágenes del AIFA y desata debate político

La diputada América Rangel criticó públicamente las imágenes del AIFA difundidas por Claudia Sheinbaum, señalando que, aunque pueden parecer motivo de burla, en realidad reflejan una situación “muy grave”.


Rangel acusó que cuando una figura de alto nivel difunde información que considera falsa, no se trata solo de comunicación, sino de manipulación. Además, advirtió que tolerar este tipo de prácticas implica aceptar que el poder puede mentir sin consecuencias.


Finalmente, hizo un llamado a no normalizar estos hechos, subrayando que no deben permitirse dentro de la vida pública.


Entre la placa y la copa: cuando la autoridad olvida el uniforme

La información que continúa surgiendo sobre el zafarrancho ocurrido al exterior del bar La 4 vuelve a colocar sobre la mesa un tema que incomoda, pero que no puede ignorarse: el actuar de servidores públicos encargados de la seguridad que, lejos de conducirse con responsabilidad, terminan involucrados en hechos de violencia mientras se encontraban en un entorno de consumo de alcohol.

De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

Tips al momento

América Rangel crítica imágenes del AIFA y desata debate político

La diputada América Rangel criticó públicamente las imágenes del AIFA difundidas por Claudia Sheinbaum, señalando que, aunque pueden parecer motivo de burla, en realidad reflejan una situación “muy grave”.


Rangel acusó que cuando una figura de alto nivel difunde información que considera falsa, no se trata solo de comunicación, sino de manipulación. Además, advirtió que tolerar este tipo de prácticas implica aceptar que el poder puede mentir sin consecuencias.


Finalmente, hizo un llamado a no normalizar estos hechos, subrayando que no deben permitirse dentro de la vida pública.


Entre la placa y la copa: cuando la autoridad olvida el uniforme

La información que continúa surgiendo sobre el zafarrancho ocurrido al exterior del bar La 4 vuelve a colocar sobre la mesa un tema que incomoda, pero que no puede ignorarse: el actuar de servidores públicos encargados de la seguridad que, lejos de conducirse con responsabilidad, terminan involucrados en hechos de violencia mientras se encontraban en un entorno de consumo de alcohol.

De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

Notas recientes