
Este mes de junio se celebra la Copa Mundial de la FIFA, el evento deportivo más importante del mundo. El torneo reúne a las masas al ritmo del fútbol y despierta sensaciones indescriptibles: alegría, nostalgia, tristeza, frustración y orgullo. Curiosamente, esta fiesta mundialista coincide con el Mes de la Concientización sobre la Salud Mental Masculina.
A pesar de los avances globales en el tratamiento de la salud mental, para los hombres este tema sigue siendo un estigma social. Persiste la idea de que expresar emociones o buscar ayuda son señales de debilidad que merman el carácter y la firmeza, cualidades tradicionalmente exigidas para servir, proveer y proteger. Sin embargo, esta creencia se ha vuelto dañina no solo para nosotros, sino para la sociedad en general. Esto provoca que los hombres tengan menos probabilidades de buscar apoyo, lo que puede derivar en consecuencias graves como el abuso de sustancias o, incluso, el suicidio.
De acuerdo con instituciones especializadas como Turnwell Mental Health, el 80% de los suicidios a nivel global corresponden a hombres, siendo el desempleo y el divorcio las causas de mayor incidencia.
En el caso de México, las cifras del INEGI confirman que 8 de cada 10 suicidios son cometidos por hombres. En 2024, la mayor incidencia se dio en el rango de los 30 a 44 años. Chihuahua es el estado con la mayor tasa, registrando 16.4 por cada cien mil habitantes, un aumento del 1.4% respecto a 2023. Esta tendencia se mantuvo en 2025: en nuestro estado se registraron 476 suicidios, de los cuales 129 ocurrieron en la capital. Del total de casos, el 80% fueron hombres, según el Instituto Chihuahuense de la Salud Mental.
Si queremos revertir esta tendencia, es urgente eliminar la estigmatización de nuestras emociones. Necesitamos garantizar el acceso a terapias en escuelas, trabajos e instituciones de salud pública de manera eficiente. Además, debemos fomentar estilos de vida saludables: buena alimentación, ejercicio (el fútbol es una gran herramienta), espacios seguros de expresión, prevención de adicciones y del consumo de pornografía, técnicas de meditación y el acercamiento a grupos de apoyo o espirituales. También es vital el uso correcto de las redes sociales, evitando contenidos que imponen estándares irreales y causan frustración.
Siempre es un buen momento para acercarte a tu esposo, padre, hermano, amigo o compañero y preguntar: "¿Cómo estás?" o "¿Cómo te sientes?". Esa simple pregunta puede iniciar una charla que cambie su situación o, incluso, salve su vida. Escuchar con atención permite que el otro suelte aquello que ha guardado por miedo a ser juzgado como el jugador que temía cometer un error y causar la derrota al soltar el balón.