
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Desde el 10 de noviembre, el expresidente Vicente Fox tiene en su agenda impulsar la marcha nacional convocada para el próximo sábado 15 de noviembre.
La campaña de Fox comenzó el lunes 10, con la publicación de un breve video en el que, asegura, la marcha será un “gran homenaje” a Carlos Manzo, alcalde de Uruapan asesinado hace dos semanas. “Seguridad, paz y justicia para todo México”, dijo el exmandatario, será la exigencia.
El 11 de noviembre, el exgobernador de Guanajuato siguió con su llamado a la ciudadanía para participar en la marcha y para reunir firmas “para salvar nuestra democracia”.
Un día después su convocatoria fue para vestir de blanco durante la marcha.
El jueves, Fox retomó la crítica que le hizo la presidenta Claudia Sheinbaum sobre su activismo para la marcha, y le “agradeció” su “ayuda” para promover la convocatoria.
Fiel a su manera de publicar en redes –con faltas de ortografía y deficiente sintaxis-, el exmandatario lanzó a la presidenta: “LA DUDA CLAUDIA ES SI PARTICIPAS O NO PARTICIPAS? TÚ ERES LA MÁS OBLIGADA Y DIRECTAMENTE RESPONSABLE DE LOS SUCESOS DE URUAPAN.”.
Finalmente, ayer por la noche, publicó otro video para aclarar que la marcha “no es por ningún partido”, sino por un país “que merece libertad, instituciones y la verdad”.
Según la convocatoria de Generación Z México, el llamado es iniciar la marcha a las 11:00 horas del sábado 15 de noviembre en el Ángel de la Independencia con dirección al zócalo capitalino.
Con información de Proceso.

El encuentro entre México y Portugal terminó en un auténtico caos logístico, previo al mundial.
La organización del Estadio Banorte mostró graves deficiencias que dejaron a cientos de aficionados fuera del inmueble incluso después de iniciado el encuentro.
Las filas en los accesos continuaban avanzando a cuentagotas, los asistentes denunciaron una espera de hasta tres horas para poder ingresar, logrando cruzar los torniquetes apenas al llegar el medio tiempo.
El desorden puso en riesgo la integridad de los elementos de la policía, quienes se vieron superados por la aglomeración y la molestia de la gente.
En las primeras filas la visibilidad fue nula, impidiendo que los espectadores pudieran seguir las acciones del partido.
Asimismo, se reportó una saturación peligrosa en la parte alta de las tribunas, con una gran cantidad de personas paradas en los pasillos ante la falta de control en el aforo.

El encuentro entre México y Portugal terminó en un auténtico caos logístico, previo al mundial.
La organización del Estadio Banorte mostró graves deficiencias que dejaron a cientos de aficionados fuera del inmueble incluso después de iniciado el encuentro.
Las filas en los accesos continuaban avanzando a cuentagotas, los asistentes denunciaron una espera de hasta tres horas para poder ingresar, logrando cruzar los torniquetes apenas al llegar el medio tiempo.
El desorden puso en riesgo la integridad de los elementos de la policía, quienes se vieron superados por la aglomeración y la molestia de la gente.
En las primeras filas la visibilidad fue nula, impidiendo que los espectadores pudieran seguir las acciones del partido.
Asimismo, se reportó una saturación peligrosa en la parte alta de las tribunas, con una gran cantidad de personas paradas en los pasillos ante la falta de control en el aforo.
