
El Gobierno Municipal, a través de la Dirección de Obras Públicas, inició los trabajos de rehabilitación de los accesos al plantel 8 del Colegio de Bachilleres, tras resultar uno de los proyectos ganadores en la reciente consulta del Presupuesto Participativo 2025.
Con el objetivo de beneficiar a la comunidad estudiantil, se llevará a cabo la instalación de estructura para techumbre en el estacionamiento, la construcción de un túnel techado para el ingreso de las y los estudiantes, así como la colocación de iluminación y rampas de acceso en banquetas. Estas acciones representan una inversión superior a los 6 millones de pesos.
Gracias al respaldo de más de 10 mil votos en la última edición del Presupuesto Participativo, la casa de los “Búhos” contará con infraestructura renovada que brindará mayor seguridad y comodidad tanto para el estudiantado como para el personal del plantel.
Con estas acciones, el Gobierno Municipal encabezado por el alcalde Marco Bonilla reafirma su compromiso de impulsar entornos educativos seguros, dignos y funcionales que fortalezcan la formación de las y los jóvenes chihuahuenses.

El encuentro entre México y Portugal terminó en un auténtico caos logístico, previo al mundial.
La organización del Estadio Banorte mostró graves deficiencias que dejaron a cientos de aficionados fuera del inmueble incluso después de iniciado el encuentro.
Las filas en los accesos continuaban avanzando a cuentagotas, los asistentes denunciaron una espera de hasta tres horas para poder ingresar, logrando cruzar los torniquetes apenas al llegar el medio tiempo.
El desorden puso en riesgo la integridad de los elementos de la policía, quienes se vieron superados por la aglomeración y la molestia de la gente.
En las primeras filas la visibilidad fue nula, impidiendo que los espectadores pudieran seguir las acciones del partido.
Asimismo, se reportó una saturación peligrosa en la parte alta de las tribunas, con una gran cantidad de personas paradas en los pasillos ante la falta de control en el aforo.

El encuentro entre México y Portugal terminó en un auténtico caos logístico, previo al mundial.
La organización del Estadio Banorte mostró graves deficiencias que dejaron a cientos de aficionados fuera del inmueble incluso después de iniciado el encuentro.
Las filas en los accesos continuaban avanzando a cuentagotas, los asistentes denunciaron una espera de hasta tres horas para poder ingresar, logrando cruzar los torniquetes apenas al llegar el medio tiempo.
El desorden puso en riesgo la integridad de los elementos de la policía, quienes se vieron superados por la aglomeración y la molestia de la gente.
En las primeras filas la visibilidad fue nula, impidiendo que los espectadores pudieran seguir las acciones del partido.
Asimismo, se reportó una saturación peligrosa en la parte alta de las tribunas, con una gran cantidad de personas paradas en los pasillos ante la falta de control en el aforo.
