
El Ichitaip de Chihuahua, celebra sus 20 años de existencia en medio de la incertidumbre a su futuro, con un desayuno informativo encabezado por el último presidente del reciente aniquilado INAI, Adrián Alcalá Méndez.
Frente al desmantelamiento de las instituciones por parte de la 4T, el órgano de transparencia de Chihuahua se resiste a desparecer, a dar la batalla pública y la defensa de la autonomía en el acceso a la información y la protección de los datos personales.
Frente a un gobierno que se apuesta a los retrasos, el autoritarismo y la opacidad. Chihuahua sigue siendo referente en la defensa del órgano de transparencia.
Quién mejor para dar testimonio del desmantelamiento federal que el último presidente del INAI, Adrián Alcalá.
En su 20 aniversario el Ichitaip asume su propia deuda con la transparencia, con Chihuahua en la antesala de la próxima adecuación a la supresión que hizo la 4T del INAI con la reforma federal.

El encuentro entre México y Portugal terminó en un auténtico caos logístico, previo al mundial.
La organización del Estadio Banorte mostró graves deficiencias que dejaron a cientos de aficionados fuera del inmueble incluso después de iniciado el encuentro.
Las filas en los accesos continuaban avanzando a cuentagotas, los asistentes denunciaron una espera de hasta tres horas para poder ingresar, logrando cruzar los torniquetes apenas al llegar el medio tiempo.
El desorden puso en riesgo la integridad de los elementos de la policía, quienes se vieron superados por la aglomeración y la molestia de la gente.
En las primeras filas la visibilidad fue nula, impidiendo que los espectadores pudieran seguir las acciones del partido.
Asimismo, se reportó una saturación peligrosa en la parte alta de las tribunas, con una gran cantidad de personas paradas en los pasillos ante la falta de control en el aforo.

El encuentro entre México y Portugal terminó en un auténtico caos logístico, previo al mundial.
La organización del Estadio Banorte mostró graves deficiencias que dejaron a cientos de aficionados fuera del inmueble incluso después de iniciado el encuentro.
Las filas en los accesos continuaban avanzando a cuentagotas, los asistentes denunciaron una espera de hasta tres horas para poder ingresar, logrando cruzar los torniquetes apenas al llegar el medio tiempo.
El desorden puso en riesgo la integridad de los elementos de la policía, quienes se vieron superados por la aglomeración y la molestia de la gente.
En las primeras filas la visibilidad fue nula, impidiendo que los espectadores pudieran seguir las acciones del partido.
Asimismo, se reportó una saturación peligrosa en la parte alta de las tribunas, con una gran cantidad de personas paradas en los pasillos ante la falta de control en el aforo.
