Grupo Salinas aclara que Seguros Azteca solo cubre vías y trenes del Interoceánico

Grupo Salinas respondió a lo publicado por el diario Reforma respecto a que Seguros Azteca está involucrada en la indemnización a las víctimas del descarrilamiento del Tren Interoceánico.

A través de un comunicado difundido en redes sociales este 31 de diciembre, el conglomerado, propiedad de Ricardo Salinas, negó categóricamente que su filial, Seguros Azteca, sea la encargada de la cobertura de daños a los usuarios del tren.

La empresa precisó los alcances de su contrato con el proyecto ferroviario, estableciendo una clara distinción entre la infraestructura y las vidas humanas.

“La póliza de #SegurosAzteca, si bien incluye vías y algunas locomotoras y vagones, excluye el seguro de los pasajeros”, puntualizó el grupo empresarial.

Asimismo, informaron que hasta el momento no han recibido ninguna notificación o reclamo oficial derivado del accidente en Oaxaca, argumentando que el contrato de responsabilidad civil para usuarios fue adjudicado a otra aseguradora.

 

Grupo Salinas acusó a Reforma de mantener una campaña de desprestigio contra Salinas Pliego. La empresa calificó la información del periódico como “periodismo especulativo y engañoso” con una “agenda perversa y dolosa”.

“Exigimos a los medios que propagan información falsa... que dejen de malinformar. La coyuntura y el respeto a los familiares de las víctimas lo ameritan”, sentenció el grupo.

La respuesta de Grupo Salinas ocurre luego de que Reforma difundiera una nota asegurando que la aseguradora de Salinas Pliego respondería por los daños derivados del descarrilamiento del Tren Interoceánico en Oaxaca, que dejó 13 muertos y más de 100 heridos.

¿Quién es la aseguradora responsable?

De acuerdo con las autoridades, el Tren Interoceánico operaba con dos seguros, uno para pasajeros y el otro para el equipo ferroviario.

Tren Interoceánico

Foto: Cuartoscuro

En conferencia de prensa, el secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales aclaró que la compañía Seguros B×+ tiene la póliza que cubre la muerte accidental, incapacidad accidental permanente o total, gastos funerarios, incapacidad temporal, incapacidad permanente parcial, orientación médica telefónica, orientación psicológica, consulta de médico general y pérdida de equipaje.

El segundo seguro cubre el equipo ferroviario y la infraestructura de la vía y es el que tiene adjudicado Seguros Azteca.

 

 

Con información de: Político.mx

Tips al momento

La carretera donde manda el miedo

No fue una sorpresa, fue una confirmación, la vía corta a Parral cerró el año no con operativos, ni con detenciones, ni con resultados, sino con familias despojadas de sus vehículos a plena luz del día. 

Exactamente lo contrario a lo que se supone debe garantizar el Estado.

Días antes, la Fiscalía General del Estado habría emitido un mensaje dirigido a paisanos y viajeros que regresan de Estados Unidos durante la temporada decembrina: eviten circular por esta carretera, sobre todo de noche. 

El aviso, lejos de transmitir seguridad, reconocía implícitamente que la autoridad perdió el control de ese tramo carretero.

Pero la realidad fue todavía más cruda, los robos no ocurrieron de madrugada ni en la oscuridad, ocurrieron al mediodía, cuando el sol estaba en lo alto y el tránsito era constante. 

Entonces queda claro que el problema no es el horario, sino la impunidad.

Hoy la lógica oficial parece invertida: en lugar de perseguir a los criminales, se advierte a los ciudadanos que no transiten; en lugar de recuperar el territorio, se normaliza el abandono. 

¿El siguiente paso será pedirle a la gente que no viaje ni de día? ¿Cerrar carreteras para que los delincuentes operen con mayor comodidad?

Lo más grave es que no se trata de grupos invisibles, en la región es un secreto a voces quiénes operan, cómo lo hacen y por dónde se mueven. 

A ciencia cierta y a vista de todos las autoridades saben quiénes son, pero la respuesta sigue siendo el silencio, la omisión y el comunicado tibio.

Mientras tanto, la carretera corta a Parral ya no es solo una vía de comunicación, es un símbolo del Estado rebasado, donde el miedo dicta las reglas y el ciudadano carga con la responsabilidad de cuidarse solo.

Aquí no falla la advertencia. Falla el Estado.

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Entonces queda claro que el problema no es el horario, sino la impunidad.

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