FGR reporta avances en la investigación sobre el descarrilamiento del Tren Interoceánico

La Fiscalía General de la República (FGR) informó la tarde de este miércoles que ya fueron entregados a sus familiares los cuerpos de las personas fallecidas tras el descarrilamiento del tren en el Corredor Interoceánico ocurrido el pasado domingo en Oaxaca.

En un breve comunicado, la FGR detalló que personal adscrito a la Fiscalía Especializada de Control Regional (FECOR), en coordinación con elementos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) se hizo cargo de la entrega de los cuerpos a sus familiares, luego de que ayer se concluyera con las necropsias.

Además, la dependencia reportó algunos de los avances de la investigación y algunas diligencias ante dicho accidente, entre los que destacó la extracción de la caja negra de la locomotora, el levantamiento de la unidad siniestrada y la práctica de los peritajes.

La Fiscalía explicó que se cuenta "con diversos informes sobre los hechos, tales como inspección exterior de los vagones de pasajeros siniestrados, trabajos de servicios periciales en la elaboración de dictámenes técnicos, obtención de diversas constancias y evidencia fotográfica, identificación vehicular, causalidad de hechos, derecho de vía, videograbación de personas, lugares y objetos, así como estudios de necropsia, entre otros".

La dependencia reiteró que como parte de las acciones se busca priorizar la reparación integral del daño a las víctimas en coordinación con la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV).

"Personal adscrito a la Fiscalía Especializada de Control Regional (FECOR) ha mantenido comunicación y trabajo coordinado con distintas instituciones federales, estatales y locales involucradas y relacionadas con las acciones, con el objetivo claro de avanzar en el plan de investigación", explicó la FGR.

El tren, con 241 pasajeros y nueve tripulantes a bordo, se descarriló el pasado 28 de diciembre a las 9:28 horas (tiempo local) a 80 km de la ciudad de Salina Cruz, Oaxaca, desde donde partió el tren, en su ruta a lo largo del Corredor Interoceánico, que conecta la costa del Pacífico con el Golfo de México por el istmo de Tehuantepec, una de las obras de infraestructura emblemáticas del gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024).

Según reportes de la Secretaría de Marina, el primer vagón cayó a una profundidad de 6,5 metros, el segundo "quedó parcialmente suspendido" y los dos restantes no presentaron "daños graves".

 

 

Con información de: El economista.

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La carretera donde manda el miedo

No fue una sorpresa, fue una confirmación, la vía corta a Parral cerró el año no con operativos, ni con detenciones, ni con resultados, sino con familias despojadas de sus vehículos a plena luz del día. 

Exactamente lo contrario a lo que se supone debe garantizar el Estado.

Días antes, la Fiscalía General del Estado habría emitido un mensaje dirigido a paisanos y viajeros que regresan de Estados Unidos durante la temporada decembrina: eviten circular por esta carretera, sobre todo de noche. 

El aviso, lejos de transmitir seguridad, reconocía implícitamente que la autoridad perdió el control de ese tramo carretero.

Pero la realidad fue todavía más cruda, los robos no ocurrieron de madrugada ni en la oscuridad, ocurrieron al mediodía, cuando el sol estaba en lo alto y el tránsito era constante. 

Entonces queda claro que el problema no es el horario, sino la impunidad.

Hoy la lógica oficial parece invertida: en lugar de perseguir a los criminales, se advierte a los ciudadanos que no transiten; en lugar de recuperar el territorio, se normaliza el abandono. 

¿El siguiente paso será pedirle a la gente que no viaje ni de día? ¿Cerrar carreteras para que los delincuentes operen con mayor comodidad?

Lo más grave es que no se trata de grupos invisibles, en la región es un secreto a voces quiénes operan, cómo lo hacen y por dónde se mueven. 

A ciencia cierta y a vista de todos las autoridades saben quiénes son, pero la respuesta sigue siendo el silencio, la omisión y el comunicado tibio.

Mientras tanto, la carretera corta a Parral ya no es solo una vía de comunicación, es un símbolo del Estado rebasado, donde el miedo dicta las reglas y el ciudadano carga con la responsabilidad de cuidarse solo.

Aquí no falla la advertencia. Falla el Estado.

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