Recaudación en aduanas sumó 1.3 billones de pesos a noviembre; creció 14.3% anual

La recaudación de impuestos que se obtiene a través de las 50 aduanas que operan en el país continuó creciendo en noviembre del año pasado, reportando un crecimiento de dos dígitos en medio de los cambios que se dieron en materia de comercio exterior, así como una mayor vigilancia en estos puntos de llegada de mercancías.

La información divulgada por la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) mostró que entre enero y noviembre del año pasado, la recaudación en las aduanas sumó 1 billón 320,462 millones de pesos.

De esta manera, los ingresos por comercio exterior crecieron 14.3% en comparación anual, el mayor crecimiento para un periodo similar del que se tiene registro en la ANAM, que data desde el 2018.

Con estos datos, los ingresos obtenidos por aduanas representaron 26.9 de cada 100 pesos que se obtuvieron por impuestos en el mismo periodo.

 

De esta manera, los ingresos por comercio exterior se encaminan a cerrar por primera vez por arriba del nivel reportado antes de la pandemia del Covid-19, en donde las restricciones de movilidad hicieron que se desplomaran estos ingresos en 15 por ciento.

Recuperación gradual

En el informe mensual de la ANAM se atribuyó el buen desempeño de los recursos en aduanas a una recuperación gradual observada en el Impuesto al Valor Agregado (IVA), principal fuente de ingresos en el comercio exterior y que está relacionado al consumo.

Entre enero y noviembre, se obtuvieron 904,133 millones de pesos por concepto de IVA en aduanas, un crecimiento anual de 7.8 por ciento.

Sin embargo, el mayor crecimiento anual se observó en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), esto ante un aumento en el volumen de importación de hidrocarburos. En total, este gravamen dejó 223,403 millones de pesos, 49.9% más.

Por su parte, el Impuesto General de Importación (IGI) dejó 154,843 millones de pesos, 18.4% más. Este monto, indicó en días pasados la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), se debe a mayor vigilancia y modificaciones en materia de comercio exterior.

“Los ingresos por impuestos a las importaciones superaron lo calendarizado en 16,000 millones de pesos y crecieron 19% real anual, tasa superior al promedio real del último decenio (10.9 por ciento). Este desempeño derivó del fortalecimiento de la vigilancia en aduanas, la aplicación del régimen para mercancías de bajo valor (de minimis) y los ajustes al esquema arancelario para países sin acuerdos comerciales vigentes con México”, indicó la dependencia a cargo de Édgar Amador Zamora.

 

Con información de El Economista 

Tips al momento

La carretera donde manda el miedo

No fue una sorpresa, fue una confirmación, la vía corta a Parral cerró el año no con operativos, ni con detenciones, ni con resultados, sino con familias despojadas de sus vehículos a plena luz del día. 

Exactamente lo contrario a lo que se supone debe garantizar el Estado.

Días antes, la Fiscalía General del Estado habría emitido un mensaje dirigido a paisanos y viajeros que regresan de Estados Unidos durante la temporada decembrina: eviten circular por esta carretera, sobre todo de noche. 

El aviso, lejos de transmitir seguridad, reconocía implícitamente que la autoridad perdió el control de ese tramo carretero.

Pero la realidad fue todavía más cruda, los robos no ocurrieron de madrugada ni en la oscuridad, ocurrieron al mediodía, cuando el sol estaba en lo alto y el tránsito era constante. 

Entonces queda claro que el problema no es el horario, sino la impunidad.

Hoy la lógica oficial parece invertida: en lugar de perseguir a los criminales, se advierte a los ciudadanos que no transiten; en lugar de recuperar el territorio, se normaliza el abandono. 

¿El siguiente paso será pedirle a la gente que no viaje ni de día? ¿Cerrar carreteras para que los delincuentes operen con mayor comodidad?

Lo más grave es que no se trata de grupos invisibles, en la región es un secreto a voces quiénes operan, cómo lo hacen y por dónde se mueven. 

A ciencia cierta y a vista de todos las autoridades saben quiénes son, pero la respuesta sigue siendo el silencio, la omisión y el comunicado tibio.

Mientras tanto, la carretera corta a Parral ya no es solo una vía de comunicación, es un símbolo del Estado rebasado, donde el miedo dicta las reglas y el ciudadano carga con la responsabilidad de cuidarse solo.

Aquí no falla la advertencia. Falla el Estado.

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