
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Desde su relanzamiento en octubre pasado, el PAN anunció que ya no sería aliado electoral del PRI y ha cumplido: la coalición en Coahuila, no se concretó a pesar de los esfuerzos de las dirigencias locales de ambos partidos por participar juntos.
La elección coahuilense es la única que habrá en el país este año y, la ruptura de la coalición sucede en uno de los peores momentos de la historia local panista, convertido en cuarta fuerza electoral y con un decrecimiento grave desde 2018.
Hoy, el PRI registra su convenio de coalición con el partido local Unidad Democrática de Coahuila (UDC), formación creada en los noventa por el extinto líder sindical, Evaristo Pérez Arreola, actualmente conducido por su hijo, Evaristo Lenin Pérez Rivera.
El hecho ha sido una confirmación implícita de la ruptura, e inclusive ayer, durante la sesión de la Diputación Permanente, la priista Edna Ileana Dávalos, entonó estrofas de la canción “El Triste”, haciendo mofa de los panistas que, vía la coalición, aspiraban a reelegirse.
Y es que el PAN, sin el priismo, no ha tenido buenos resultados en el estado donde sufre una debacle desde 2018, pero en coalición pudo obtener cinco distritos de mayoría aunque con una escasa votación para el albiazul, con casos tan extremos como el del local Distrito 1, en el que su candidata, Claudia Aldrete, ganó pero con una votación panista en torno al 2%.
Desde que el PAN anunció su relanzamiento y la suspensión de coaliciones con el tricolor, en Coahuila, uno de los dos últimos estados gobernados por el PRI, hubo voces que llamaron a mantener la alianza. El dirigente estatal priista, Carlos Robles Loustaunau, aseguraba que la coalición era bien vista por la ciudadanía y llamaba a esperar los tiempos de registro.
“Lo que sí me consta es que los panistas aquí en Coahuila sí son muy proclives a la alianza, puesto que ya la experimentamos y obtuvimos una muy buena experiencia. Nosotros sentimos que a la ciudadanía sí le gusta que estemos unidos, pero vamos a esperar, no vamos ahorita a adelantar vísperas”, declaró el 26 de octubre, días después del relanzamiento del PAN nacional.
Los liderazgos panistas evitaban fijar postura en el estado y todavía el pasado lunes, el coordinador parlamentario en el congreso local, Gerardo Aguado, pedía esperar hasta el día 30 de enero, fecha en que vence el plazo de registro de coaliciones.
Como Aguado, la dirigente estatal, Elisa Maldonado, evitó también fijar una postura mientras que, a partir de trascendidos, se explicitaba que la dirigencia nacional de Jorge Romero no suscribiría la alianza para cumplir con lo ofertado en octubre, cuando se presentó un plan de corrimiento a la derecha y la decisión de no coaligarse más en futuras elecciones.
Desde que en 2017 fue el partido más competitivo y estuvo a punto de romper con nueve décadas de hegemonía priista para dar paso a la primera alternancia, el PAN vive una debacle grave.
Fue en la elección de gobernador en 2017, cuando el PAN estuvo a punto de ganar. El priista, Miguel Ángel Riquelme superó apenas con poco más de dos puntos al panista José Guillermo Anaya Llamas. El período poselectoral registró movilizaciones sociales y un proceso judicial se resolvió a favor del PRI a unos días del cambio de gobierno.

El PAN obtuvo en aquella elección el 36.4% de los sufragios (el PRI 38.9%), con lo que además, obtuvo seis de los 16 distritos de mayoría. A la siguiente elección legislativa, en 2020, el deterioro era notable pues sólo consiguió el 9.9% de la votación y no pudo ganar ningún distrito de mayoría.
En 2023 el PAN se alió con el PRI y aunque sus candidatos ganaron en cinco distritos, la votación no les favoreció como partido. De haber sido la segunda fuerza electoral hasta 2018, pasó a convertirse en cuarta fuerza en 2023, cuando sólo obtuvo el 6.1% de la votación. Es decir, participando en coalición, sus candidatos ganaron, pero por los votos del PRI.
En las elecciones municipales la situación ha sido la misma. En 2017, cuando se eligieron alcaldías de un año, el PAN consiguió 6 de los 38 ayuntamientos, entre estos los de Torreón y Monclova, dos de las ciudades más pobladas y con mayor actividad económica del estado.
Al año siguiente repitió en ambas ciudades, pero amplió su presencia para un total de 11 ayuntamientos y una votación que ya decrecía al del 36.4% de 2017 al 26.7% en 2018.
Para la siguiente elección de alcaldías, el PAN sufrió la caída dramática y confirmó una tendencia que hasta ahora no ha podido frenar: consiguió apenas el 12.6% de los sufragios y sólo cuatro ayuntamientos, pequeños municipios de votación rural, excepto porque pudo retener Monclova.
En 2023, además de ir en coalición con el PRI para la elección de diputados, lo fue también con el candidato priista a gobernador, Manolo Jiménez Salinas, quien ganó la elección con amplio margen.
La coalición permitió al PAN, además de sus cinco curules, obtener dos espacios en el gabinete estatal, la secretaría de las Mujeres, a cargo de la panista Mayra Valdez y, la secretaría de Cultura, cuya titular es la exdirigente estatal del PAN, Esther Quintana Salinas.
Pero al año siguiente la alianza ya no se mantuvo. Una ruptura y la exhibición de un acuerdo de coalición con compromisos extralegales en materia electoral, que fue revelado por el entonces dirigente nacional del PAN, Marko Cortés Mendoza.

El 9 de enero de 2024, cuando estaban por presentarse los convenios de coalición, Marko Cortés difundió un documento en el que se comprometía la asignación de notarías públicas, direcciones de escuelas, posiciones en el Poder Judicial y varias candidaturas, entre estas la del ayuntamiento de Torreón, donde el priista Román Alberto Cepeda, procuraba su reelección.
La revelación del documento fue un escándalo, acentuado por el presidente Andrés Manuel López Obrador en su conferencia mañanera, porque dejaba en evidencia que más allá de lo electoral, se pactaban compromisos con poca transparencia.
A punto de vencer el plazo de registro de coaliciones, la dirigente estatal del PAN, Elisa Maldonado, se quedó esperando en la sede del Instituto Electoral de Coahuila, la autorización nacional que nunca llegó. Así, en 2024, el PAN fue aliado del PRI en las elecciones federales, es decir, Presidencia, diputados y senadores, pero en la elección de ayuntamientos participó en solitario.
El resultado fue catastrófico para el panismo. Sólo pudo ganar el ayuntamiento de Cuatro Ciénegas, una localidad de vocación rural y ecoturística con menos de 13 mil habitantes localizados en la zona desértica. La votación para el PAN en todo el estado fue de 4.3% del total, manteniéndose como cuarta fuerza aunque en empate técnico con el PVEM (4.2%) y MC (4%).
En sólo seis años, el PAN pasó de 363 mil votos a 67 mil votos; de segunda fuerza electoral a cuarto lugar y empatado con partidos sobrevivientes en la conservación de registro; de gobernar ciudades importantes, a tener alcalde en un pequeño municipio rural.
La debacle panista ha ocurrido a la par del crecimiento de Morena desde 2018 cuando obtuvo un 19% de la votación local (266 mil votos) que para 2024 ya era indiscutible segunda fuerza electoral 31.11% de la votación, esto es, 486 mil votos.
En esas condiciones, el proceso electoral en curso en Coahuila proyecta por ahora a dos coaliciones: la ya mencionada del PRI con UDC que se registra hoy la que se tiene agendado se suscriba mañana, entre Morena y PT, que son por separado segunda y tercera fuerza electoral en el estado.
La elección pone en juego 16 distritos de mayoría, de los cuales 8 se concentran en Saltillo y Torreón, dos más en Monclova y los seis restantes se reparten en las diferentes regiones del estado.
La importancia del proceso es de carácter local, pues se trata de la elección intermedia del gobernador Manolo Jiménez, hasta ahora, el último mandatario estatal priista electo en el país que esta vez, no contará con el aliado albiazul que lo acompañó en 2023 a ganar la gubernatura.
En tanto, para el PAN –donde el cálculo es remontar su votación para retornar a un 14% y de ahí relanzarse en el estado– está en duda la conservación de las dos posiciones en el gabinete y otros cargos obtenidos de manera extraoficial por su coalición.
Con información de Proceso.