
El Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación provocan la pérdida del 19 por ciento de la riqueza generada y producida por el sector manufacturero y la agroindustria en México, de acuerdo con Ignacio Martínez Cortés, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (LACEN).
“Las deficiencias de un Estado de Derecho donde impera la corrupción y predomina el crimen organizado se reflejan en la pérdida del 19 por ciento de la riqueza interna que genera nuestra sociedad”, revela Martínez Cortés.
El gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo debe blindar al mercado interno a través de fortalecer la seguridad pública en la producción, distribución y venta final de la producción, comenta el investigador.
“En estos tres niveles se debe minimizar la presencia del crimen organizado y combatir la dominancia y predominancia de empresas”, expresa el representante del think tank de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Claudia Sheinbaum debe blindar los principales puntos de producción agrícola y manufacturera para detener la participación del crimen organizado, declara el experto en temas comerciales.
Agrega que el crimen organizado liderado por el Cártel de Sinaloa y el Cártel de Jalisco Nueva Generación conforman un monopolio que incide en los precios en la producción, distribución y venta, además de determinar temporalidad y volumen de cosecha de productos agrícolas y fabricación de bienes.
“Y es en la actividad primaria donde tiene mayor presencia la delincuencia y, por ende, las extorsiones inciden en los precios al productor cuyo pago repercute finalmente en la inflación al consumidor final”, puntualiza Ignacio Martínez Cortés.
“Con ello se evitará que aumenten los costos al productor, evitando el incremento de los precios al consumidor, lo cual redundaría en una menor inflación y una reducción en las tasas de interés, provocando un incremento en el consumo”, dice el coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios.
La inflación va a la baja, pero el crimen organizado se ha conformado como un cártel que determina los precios en la producción, distribución y venta, además de determinar temporalidad y volumen de cosecha y fabricación de bienes.
“Y es en la actividad primaria donde tiene mayor presencia la delincuencia y, por ende, las extorsiones inciden en los precios al productor cuyo pago repercute finalmente en la inflación al consumidor final”, añade.
La incidencia del crimen organizado en la inflación de productos agrícolas sobresale en el limón, alimentos y bebidas no alcohólicas, así como en las prendas de vestir y el calzado, detalla.
En Michoacán, un kilo de limón es vendido por los productores en 13 pesos, pero con el derecho de piso se encarece a 50 pesos, explica.
Posteriormente, los mayoristas adquieren el producto y lo venden a 60 pesos; después, los minoristas lo compran y lo comercializan a 70 pesos y el consumidor final paga el kilo en el tianguis o en el mercado en 80 pesos o 85 pesos, añade.
El derecho de piso, una cuota que cobra el crimen organizado a locatarios, productores, agricultores para brindarles protección, provoca que la inflación aumente dos puntos porcentuales, afirma.
El crimen organizado provoca que los precios aumenten en alimentos y bebidas no alcohólicas, prendas de vestir y calzado, gas y otros combustibles, transporte, restaurantes y hoteles, dice el coordinador de LANCE.
Con información de: Forbes.