
Jodidos: aquellos que se encuentran en una situación difícil, moral o económicamente hablando, arruinados, fastidiados. Según el real diccionario de la lengua española.
Hay frases que no necesitan traducción. "Pueden cargar Magna”, dijo la presidenta Claudia Sheinbaum la semana pasada desde su tribuna matutina, cuando fue cuestionada sobre el encarecimiento de la gasolina Premium. Tres palabras. Un encogimiento de hombros institucional. Un "arréglenselas" envuelto en tono didáctico.
La declaración no es un error de comunicación. Es un síntoma de algo más profundo: la creciente distancia entre quienes gobiernan y quienes padecen las consecuencias de sus políticas, aquellos que estamos fastidiados, arruinados, jodidos en pocas palabras. La respuesta no estuvo acompañada de ningún anuncio para reducir el precio de la gasolina Premium. En su lugar, la solución planteada fue trasladar la carga al consumidor. Así de sencillo. El gobierno no resuelve; aconseja. No actúa; sugiere adaptarse.
El argumento gubernamental tiene una lógica técnica válida: el gobierno federal mantiene la Magna por debajo de 24 pesos gracias a un estímulo fiscal que cuesta alrededor de 5 mil millones de pesos semanales al erario. Nadie niega el esfuerzo. Pero ese subsidio no es un favor personal de la presidenta: es dinero público, de los mismos ciudadanos a quienes hoy se les dice que se "adapten".
Las declaraciones muestran una constante: frente a problemas económicos concretos, las respuestas oficiales se concentran en modificar hábitos individuales o en plantear alternativas indirectas que no resuelven los problemas de fondo. No es la primera vez. Ante el costo de la electricidad, la solución fue "consuman menos". Ante la gasolina cara, "usen la barata". Mañana, ante el precio del agua, seguramente nos dirán que nos bañemos menos.
Gobernar es resolver, no aconsejar. Y cuando el poder confunde ambas cosas, lo que nos queda a los ciudadanos es clara: nos dijeron, con toda la amabilidad del mundo, que nos las arreglemos solos. Remember lo que decía el gran Tlatoani López Obrador; con un par de zapatos tienen- aspiracionistas-. Arréglenselas, hacia abajo (jodidos). Al tiempo.