
Mañana nos reuniremos como ciudadanos libres y decididos. No únicamente en respaldo a nuestra Gobernadora Maru Campos, sobre quien el Gobierno Federal y Morena han desplegado una estrategia de violencia y presión política deliberada, sino en defensa de un México en paz, libre del control del crimen organizado.
La intención de la 4T es clara: que la atención pública se concentre en ella y en la acusación de una supuesta traición a la patria, mientras se mantiene la vista lejos de sus propios narco gobiernos. Pero Morena se equivocó: se metieron con el estado y con la persona equivocada. Los chihuahuenses elegimos democráticamente a nuestra gobernadora y sabemos defender nuestra tierra.
Por ello, este no es momento de tibiezas ni de medias tintas: o se está del lado de quienes buscamos la seguridad y el desarrollo, o se está del lado de quienes protegen a los criminales y les entregan el control del gobierno. No hay punto intermedio.
Vale la pena preguntarnos desde el principio: ¿qué es realmente la soberanía? ¿Qué es la traición a la patria? ¿Que cuatro agentes extranjeros hayan sido testigos de un operativo sin intervenir en él, o que se pacte con el crimen organizado para que controle absolutamente todo y tenga en jaque a toda la población? Eso sí es traición a la patria.
Pretender equiparar la destrucción de un narco laboratorio en la Sierra de Chihuahua con los señalamientos que el gobierno de Estados Unidos ha hecho contra el gobernador Rocha es, además de falso, profundamente perverso y manipulador.
Pero México ya está despertando pues, a pesar de años de manipulación y de comprar voluntades con dádivas asistencialistas, el discurso de Morena ya no tiene eco porque son malos administradores: tienen al país quebrado, los apoyos sociales no alcanzan para cubrir medicamentos que debería garantizar el sector público, el salario mínimo que tanto presumen no compensa la inflación desbocada que mantiene los precios en constante alza, la gasolina nunca bajó, y hoy es ya innegable el contubernio y la protección oficial al crimen organizado.
En Sinaloa lo vemos con claridad: colaboración sistemática entre gobierno y crimen organizado, narcotráfico, corrupción institucional, delitos electorales, cohecho, abuso de autoridad y captura criminal del poder público. Eso no es un error de gobierno; eso es una decisión.
Por eso la valentía de Maru Campos y su "ya basta" al Gobierno Federal es esperanzadora para tantos mexicanos. Se metieron con una mujer que tiene el carácter y la determinación para no dejarse intimidar. No se doblará. No se rendirá. Y como bien señaló el senador Anaya: Morena es un partido que desde que llegó al poder lo hizo de la mano del crimen organizado, y eso le va a cobrar factura, porque somos más los que queremos un país en paz y en libertad.
Ningún programa social alcanza para pagar la rehabilitación de los miles de jóvenes, mujeres y hombres hundidos en las adicciones. Ningún apoyo devuelve a los hijos desaparecidos. Ninguna dádiva detiene la violencia que destruye familias enteras. Y si alguien aún tiene dudas sobre la diferencia entre un error de protocolo y la entrega deliberada de un país al crimen, basta con comparar: una cosa es que pudieran existir faltas administrativas en un operativo estatal, atendibles en materia de competencia federal y seguridad nacional; otra, muy distinta, es la ingobernabilidad, los delitos contra la salud, las operaciones con recursos de procedencia ilícita y la captura criminal del poder público que caracterizan al caso Sinaloa. Definitivamente, no es lo mismo.
En Chihuahua decimos no a todo eso. Por eso acompañaremos mañana a Maru Campos y la respaldaremos hasta donde sea necesario, porque su lucha es nuestra lucha. Desde Chihuahua defendemos a México.
La libertad no siempre se pierde desde afuera, se pierde desde dentro.