
Mientras que en Sinaloa la percepción que tenemos de aquella entidad es de una zona de guerra, entre los chapitos y los mayos ósea dos carteles confrontados. Y todos los enfrentamientos y sus resultados se le achacan a la violencia generada.
Chihuahua es una entidad sin tanta “violencia” pero la realidad es que de acuerdo a las estadísticas indican que el estado cerró con 103 homicidios dolosos cinco menos que Sinaloa. Entonces en el estado sin conflictos entre carteles visibles y sin guerra declarada nuestros muertitos compiten con los sinaloenses. Algo nos está ocurriendo a los chihuahuenses que ya somos insensibles a la violencia y alta criminalidad, que simplemente se pasa por el arco del triunfo, que tenemos autoridades que desvían la atención, manipulan datos, modifican las cosas y generan distractores para no revelar cifras o simplemente maquillar realidades para medio salvar el pellejo. Somos tan poco sensibles que incluso aceptamos que el responsable de la seguridad en la entidad, finja demencia de esta situación y en vez de meterle a la chamba, anda en plena campaña a destiempo, o viajando a eventos internacionales, en vez de delegar esa responsabilidad a otros mandos en el supuesto de que los ciudadanos queremos verlo actuante, no de actor. Y si lo comparamos con García Harfuch la diferencia es abismal. Lamentablemente nos acostumbramos a los hechos de violencia y simplemente pensamos que jamás seremos víctimas de la misma y eso es muy mala conducta como sociedad…
Una percepción dentro de las filas de Acción Nacional que el aspirante natural a la alcaldía de chihuahua debe de ser César Jauregui y si bien es de la clase de paisas químicamente puro, un habilidoso operador político y conocedor de las entrañas de su partido, sería para muchos el mejor de los perfiles. Entendemos las razones, pero ser el súper operador, no te hace ganador y uno de las desventajas de Jáuregui es esa falta de carisma, su tosco actuar que en ocasiones no permite acercarse a la aza y si bien como orador destaca, son menos las personas que lo ven actuar, en contra una mayoría que no puede acceder a él.
Una realidad es que Chihuahua capital es territorio panista y salvo que Aracely Arámbula o Omar Chaparro sean ungidos como candidatos de Morena se pudiesen generar sorpresas. Si bien actualmente hay varios tiradores, los mismos pudiese si son inteligentes conformar un equipo para el fatídico escenario para hacer frente a la posibilidad de ser oposición, de perder la gubernatura…Así las Cosas.