
Durante varios días, redes sociales especularon sobre la identidad de la mujer captada tomando el sol desde una ventana de Palacio Nacional. El misterio quedó parcialmente resuelto: se trataría de Florencia Franco Fernández, directora general de Coordinación en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), adscrita al área del subsecretario Edgar Amador.
Franco Fernández no es una figura pública de alto perfil. Su labor cotidiana se desarrolla en las áreas administrativas de las finanzas públicas, lejos del escrutinio mediático. Sin embargo, una breve escena captada desde la vía pública bastó para colocarla, de manera involuntaria, en el centro del debate digital.
El caso comenzó a difundirse a partir de publicaciones del creador de contenido Vampipe, quien compartió los primeros videos del episodio. Inicialmente, el organismo Infodemia MX sugirió que parte del material podría haber sido alterado mediante inteligencia artificial, lo que generó dudas sobre la autenticidad de las imágenes.
No obstante, con el paso de los días surgieron nuevas grabaciones desde distintos ángulos que reforzaron la veracidad de la escena.
En ese contexto, la presidenta Claudia Sheinbaum explicó que, en un primer momento, el área correspondiente negó que alguien hubiera salido a tomar el sol. Posteriormente, tras una revisión interna, se confirmó que sí hubo una persona en el lugar.
“Al principio el área correspondiente informó que nunca nadie había salido a tomar el sol. Después revisaron y resultó que sí había habido una persona”, señaló la mandataria.
Sheinbaum abordó el tema con cautela. Indicó que no existe un reglamento específico dentro de Palacio Nacional que prohíba asomarse a una ventana o tomar el sol, pero subrayó que el inmueble es patrimonio histórico, lo que implica un estándar de comportamiento acorde con su relevancia institucional.
Tras la confirmación de los hechos, Infodemia MX rectificó su postura inicial y reconoció la autenticidad de los videos captados desde el Zócalo capitalino.
El episodio, breve pero ampliamente difundido, refleja cómo una imagen aislada puede detonar debates sobre transparencia, uso de espacios públicos y conducta de funcionarios, amplificados por el alcance inmediato de las redes sociales.