
EFE.- Sus desgastados pinceles y los tubos de pinturas de distintas tonalidades yacen en el féretro del muralista mexicano Melchor Peredo García, fallecido este miércoles a los 99 años de edad.
Una icónica fotografía de su rostro tomada por el fotoperiodista Luis Ayala y un autorretrato custodian el cuerpo del que era considerado el último representante del muralismo mexicano.
"Su arte y su recuerdo serán nuestro tesoro", se lee en la corona de flores colocada en una funeraria de la ciudad de Xalapa, capital de Veracruz, donde el artista residió por más de tres décadas.
Peredo, originario de la Ciudad de México, se mudó la capital veracruzana, una pequeña urbe que también ha sido hogar de grandes artistas, como el escritor Sergio Pitol.
La comunidad cultural, artística, política de Xalapa e incluso ciudadanos de a pie, han llegado para darle la despedida al alumno y compañero de los artistas José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. Varios girasoles, de un color intenso, hacen juego con el féretro al que le rinden tributo hombres y mujeres de todas las edades.
Fue durante la madrugada de este miércoles que su compañera de vida, Lourdes Hernández Quiñones, informó de la muerte del artista y la noticia corrió en toda una ciudad que había vuelto la figura de Melchor paseando por sus calles como una postal cotidiana.
“Melchor Peredo, mi compañero de vida, acaba de fallecer. Muralista, antes que pintor, artista de mirada creativa. Hoy vuela alto, ya en un cielo infinito de luz y color”, se despidió así en sus redes sociales
Cientos de personas manifestaron su pesar y compartieron imágenes, como un tributo, al lado del artista que deja un legado con murales en Europa, Estados Unidos y, por supuesto, México.
Una ciudad los despide con pesar, pero se queda con sus murales de la sede del Palacio de Gobierno y, sobre todo, con haber compartido la vida cotidiana de ese hombre que desde los 14 años de edad dedicaba su tiempo a la pintura, porque –recordó hace algún tiempo— “alguien me dijo que pintaba bien. Yo lo creí y ya no pude escaparme del vicio”.
Con información de Latinus.