
Por, César de la Garza Licón
En México, hablar de competitividad y del crecimiento de las exportaciones es uno de los temas en tendencia, y más en nuestro estado de Chihuahua. Pero, desafortunadamente, se presenta una cifra que al empresariado deberá incomodar. Me refiero a que más de la mitad de la fuerza laboral, el 54.9 %, se encuentra en la informalidad.
En una rápida mirada a nuestro estado, destaca que se coloca como el tercero con menor nivel de informalidad en el país, con el 36.2 %. Sin embargo, la tendencia a la informalidad creció 1 % contra el año pasado.
Esta competencia desigual es un tipo de cáncer que debilita y amenaza, silenciosa pero contundentemente, a las empresas formales, a sus colaboradores y al país, que deja de percibir ingresos y capacidad para sostener servicios públicos.
Lo que debería ser sinónimo de estabilidad y derecho se presenta como una forma de competencia desleal, que construye un terreno injusto. Las empresas formales deben saber cómo administrar esta desventaja.
El empresario mexicano conoce de memoria la “factura” del empleo formal: cuotas de seguridad social, aportaciones, Infonavit, prestaciones y trámites administrativos. Esto significa, para una empresa formal, un costo laboral mayor de entre el 30 y 50 % por un colaborador en el mismo puesto.
Debería ser una responsabilidad compartida. La legalidad no debe ser opcional ni negociable. Desde las grandes empresas al contratar, deben validar que los proveedores cumplan con los permisos de su actividad, que el personal dado de alta en el seguro social y que operen dentro de la formalidad. De lo contrario, son parte de este cáncer que termina fomentando, directa o indirectamente, la misma competencia desigual que tanto se critica.
Al final, no se trata de estar en contra de quien busca salir adelante, sino de entender que no puede haber crecimiento sólido cuando las reglas no son las mismas para todos.
En la otra mesa del café, quizá la conversación debería cambiar: menos discurso de competitividad y más enfoque en construir un terreno parejo. Porque sin eso, no hay empresa que aguante…