
La fracturación hídrica es una técnica para la extracción de petróleo y gas natural a base de la perforación de roca en forma vertical mediante inyecciones de una mezcla de agua, arena y sustancias químicas para que el hidrocarburo salga de los poros, permitiendo una mayor extracción, esta practica puede expandirse con facilidad para abarcar más terreno.
Esta práctica presenta grandes riesgos para el medio ambiente, entre ellos la contaminación de las fuentes de agua en el subsuelo que se ve afectadas por la mezcla de químicos que se utiliza para la perforación, esto disminuye la disponibilidad de agua en el subsuelo. Solamente en Estados Unidos se han registrado 1,000 casos de mantos contaminados.
La salud de las personas que viven cerca de los pozos tiene 66% de probabilidad de padecer cáncer gracias a los altos niveles de contaminación por metano, igualmente el 37% de las sustancias que contiene la mezcla pueden causar daños en el sistema endocrino y el 50% daña el sistema nervioso.
Igualmente, el “Fracking” contribuye a la producción de gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global. También este método de extracción de hidrocarburos es incompatible con actividades primarias como la agricultura y la ganadería. Además de causar movimientos en las fallas geológicas y provocar sismos Todo esto de acuerdo con datos de No Fracking México.
Por estos efectos es que el “Fracking” está prohibido en países europeos como Francia y Bulgaria o en Alemania donde su practica esta altamente restringida. Así mismo desde 2014, esta actividad esta prohibida en el estado de Nueva York.
En México se ha practicado el “Fracking” desde 2012, alcanzando su auge entre los primeros tres años de su implementación, a pesar de esto, el ex presidente López Obrador impulsó una iniciativa para prohibirlo desde la constitución haciendo referencia al derecho a un medio ambiente sano establecido en el artículo 4, esta iniciativa no pasó y la practica continua hasta hoy.
Inclusive desde el Congreso del Estado se promovieron exhortos y se ha alertado sobre el aumento de la actividad sísmica en Ciudad Juárez, gracias a esta forma de extracción de hidrocarburos que se practica en el estado de Texas.
A pesar de estas consecuencias y las múltiples advertencias de Organizaciones No Gubernamentales como Greenpeace y la ya mencionada No Fracking México esta practica se sigue dando en nuestro país.
La presidente Sheinbaum ha cambiado el discurso que acuño su antecesor con respecto a esta extracción no convencional, en las últimas semanas además de no cumplir con su compromiso de continuación que adquirió en campaña, hoy, el gobierno federal conformará un grupo de “expertos” para evaluar el impacto y si se seguirá con la extracción por “Fracking” de petróleo y gas natural. Este anuncio ha sido fuertemente criticado por las organizaciones ambientalistas, ya que lo califican como una simulación, que la decisión ya esta tomada y que solo se busca darle legitimidad sin un debate con expertos ajenos al gobierno.
A pesar de que la presidenta ha justificado esta decisión con que se busca la “Soberanía Energética” debido a la dependencia que se tiene hacia Estados Unidos para obtener estos recursos, esperemos que se tome una decisión con responsabilidad ambiental, escuchando no solo a los expertos, sino también a las personas que se ven directamente afectadas por esta practica y que sea congruente con el discurso de su movimiento, que como ya vimos, siempre termina cambiando sus planes en materia medioambiental y termina causando una transformación que no le beneficia al pueblo de México.