
A ti ciudadano.
México es un lugar donde hay situaciones que rebasan la racionalidad. Desde accidentes graciosos hasta inesperados encuentros, todo esto ha generado escenas plenamente surrealistas. No en balde se dice que nuestro país siempre supera a la Inteligencia Artificial (IA). En una de estas extrañas anécdotas está la de las estampas de Juan Pablo II y la Virgen de Guadalupe que aparecieron en 1999 dentro de las papas Sabritas .
Hacia 1999, el entonces papa Juan Pablo II visitó nuestro país entre los días 22 y 26 de enero de aquél año. En aquella ocasión, el sumo pontífice de la Iglesia Católica solo estuvo en la Ciudad de México. Celebró diversos encuentros con el cuerpo diplomático de la República. Además, sostuvo una reunión masiva con 1 millón de jóvenes en el Autódromo Hermanos Rodríguez, en donde realizó una misa. Por otra parte, visitó a los enfermos del Hospital Adolfo López Mateos y participó en otro evento masivo llamado «Encuentro de las generaciones» en el Estadio Azteca.
Durante su visita a la capital de la República Mexicana, el papa redactó una exhortación apostólica inspirada en un sínodo del año 1997. Firmó dicho documento el 22 de enero de 1999 en la nunciatura apostólica en México y al día siguiente lo entregó en la Basílica de la Virgen de Guadalupe. Por supuesto, una vez en el santuario aprovechó la ocasión para visitar a la Morenita del Tepeyac.
A pesar de que la visita de Juan Pablo II a nuestro país en enero 1999 fue breve, generó revuelo social. No olvidemos que el pontífice nacido en Polonia era bastante popular en México desde su primera visita, en el año de 1979. Además, la fuerte devoción que sentía el jerarca por la Virgen María, particularmente por su advocación de Guadalupe, le brindó el cariño de buena parte de los católicos mexicanos.
Otro elemento importante es que precisamente los años noventa fue la década en la cual Juan Pablo viajó con mayor frecuencia a nuestro país, el cual atravesaba una época de constantes crisis políticas y económicas. Eso afianzó su fama entre la población ya que representaba un consuelo.
Por todo lo anterior, el marketing generado para el arribo del papa a tierras mexicanas fue intenso. Desde particulares hasta grandes empresas se encargaron de recaudar dinero para sufragar el viaje pontificio así como obras de caridad. Los medios de comunicación publicitaron intensamente la cobertura que realizarían de la visita de Juan Pablo II. Es en medio de todo esto que la empresa de papas fritas Sabritas lanzó una promoción especial: calcomanías coleccionables tanto del santo padre como de la Virgen.
Y es que por más extraño que resulte, si, las bolsas de papas Sabritas traían sobres que contenían estampas de Juan Pablo II y la Virgen de Guadalupe. Inclusive, la empresa también puso a disposición del público el álbum oficial de estas imágenes, el cual emulaba a un pequeño retablo. Todas esas calcomanías estaban conformadas por diferentes fotografías del sumo pontífice así como de la Virgen. Además, en la parte trasera de las estampas venían impresas frases del papa.
La extraña promoción unía diferentes elementos que, en apariencia, parecían totalmente disímiles: marketing, el fervor religioso del catolicismo mexicano y el boom de los coleccionables. Esto último es muy importante, ya que precisamente Sabritas se había fortalecido en el mercado nacional gracias a promociones como la de los tazos, discos de plástico con diferentes temáticas. Esto generó un impacto favorable a la empresa, la cual utilizó temporalmente el slogan de «las papas oficiales del Papa».
Y así fue como en 1999 aparecieron estampas de Juan Pablo II y la Virgen de Guadalupe que venían en las papas Sabritas, las cuales eran coleccionables.
Por, Víctor Hugo Estala Banda.