
A partir de que se empezaron a destapar los posibles candidatos para la gubernatura del Estado, el ambiente ha estado tenso. Entre señalamientos y un ambiente pesado, las personalidades de los partidos buscan a toda costa, conseguir por lo menos la anhelada candidatura. En las redes sociales surgió un perfil apartidista y con renombre nacional, Julián LeBarón.
Su trayectoria como activista social pese a los golpes que le ha dado la vida, es de admirar. El secuestro de su hermano Erick, asesinatos en su comunidad mormona y posteriormente la masacre en Bavispe, Sonora, de miembros de su familia en la que murieron 9 personas y 6 menores salieron gravemente lesionados. Todo lo anterior, es parte del amedrentamiento e intimidación que ha sufrido su familia por más de una década. Por esto, decidió adentrarse en el activismo social. Allegado de Javier Sicilia, se unió al “Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad”, al que renunció tiempo después para seguir solo en su lucha.
Ayer por la mañana Código Magenta publicó una entrevista que le hizo a Julián, y se le ve entero. Sin balbuceo alguno señaló las acciones y omisiones que han llevado al país, a la crisis de seguridad en la que se encuentra hoy en día. Escuchándolo hablar, y reflexionando, encontré un paralelismo con una encíclica papal del fallecido Papa Francisco.
Fratelli tutti publicada en 2020 habla acerca de la necesidad de vivir y actuar conforme al amor humano. Una crítica al determinismo social enquistado en gran parte de la sociedad, el cual nos invita a ser indiferentes ante aquello que aqueja al bien común. Es decir, pasarnos de largo aun cuando es evidente que se comete un femicidio, un niño es reclutado o un gobernante es cómplice del crimen organizado. La cura para esto es practicar la máxima de, trata a los demás como quieres que te traten.
El Papa utiliza la parábola del buen samaritano. En la cual hay un herido y se pasan de largo un sacerdote y un levita, evitando ayudarlo. Posteriormente llega “el buen samaritano” y lo rescata. El punto de todo esto, es que el Papa invita a la comunidad del mundo a no ser omisos ante el sufrimiento del desafortunado. No basta con aparentar la fe sin practicarla en la incomodidad.
Hoy los moribundos son millones. Julián LeBarón decide alzar la voz ante las injusticias y señalar todo lo que está mal. Algo que ningún candidato a la gubernatura ha hecho. Como dice la parábola, es muy sencillo ignorar aquello que puede resultar una carga para ti. Aparecen espectaculares, entrevistas, bardas, hablando de grandes avances en todas las materias; un discurso que se desmiente con solo voltear a ver las zonas más marginales de la entidad.
Julián, contra todo determinismo, decide no pasarse de largo y gritar a voces lo que quiere cambiar cuando sea gobernador. El valor con el que habla, incomoda al poder. Y desde luego también, a los azules y a los guindas que se disputarán el Estado en un año. De observar, el desenvolvimiento de Julián en el proceso de recolección de firmas, si es que va solo sin partido. A ver si Jorge Romero o Álvarez Maynez le echan el ojo desde la capital.
Por, Patricio Deandar Solís.