Fue hace ya más de un año que un par de representantes de la Asociación de Autores y Compositores visitó a un restaurantero, cuyo negocio ofrece comida mexicana, el perfil se antoja para que la visita a este establecimiento se acompañe de música nacional, atinadamente pensaron y así fue.
El empresario que por temor a represalias pidió ser identificado como José Pérez, narró, que fue Guillermo Lugo Alvidrez, quien se identificó como representante de la Asociación de Autores y Compositores en Juárez y la inspectora María Fernanda González, quienes lo visitaron para solicitarle el pago por los derechos de la música que tocaba en su establecimiento.
"Nos traen las hojas donde nos explican Por qué se debe hacer el cobro y Y yo le dije espérate pues si yo pago Spotify y ellos me respondieron que eso no llega a los compositores y ¿cómo sabemos que sí va para ellos? O ¿cómo sabes tú a quién estoy tocando para pagarte? Siempre tenían una explicación, detalló el afectado.
Y aunque en esa visita le entregaron un tabulador de pago, el pequeño comerciante no les hizo mucho caso y no pagó, pero poco más de un año después, en marzo de este año 2026 estos mismos personajes volvieron a su negocio.
Para la segunda visita el documento que le entregaron fue un citatorio para conciliar con una abogada, ante el cambio de discurso (más intimidatorio) el propietario aceptó pagar, le dieron dos opciones, casi 10 mil pesos por pagar la licencia anual en 12 pagos, o un descuento si lo hacía en tres exhibiciones, esta última propuesta fue la que aceptó e hizo el primer pago de más de dos mil pesos.
"Ya cuando me trajeron esta hoja que era ya con una licenciada y quién sabe qué, pues ya me comuniqué con ellos y les dije, sabes qué ya te voy a pagar, nada más dime cómo hago los pagos", admitió el afectado.
Después de que hizo el primer pago, ambos visitantes se desaparecieron (incluso ya no contestaron el WhatsApp) y ya no dio los dos pagos restantes.
"Lo manejan como algo legal, algo que los autores y compositores están reclamando que hay muchas fugas y todo eso, pero si desde un principio lo vimos como que no era muy real, principalmente porque las hojas que manejan no traen ningún sello, (solo el segundo documento trae sello y un código QR) estas hojas yo las puedo hacer, el chiste es que ya no han regresado" expuso el comerciante.
Y aunque reconoce que es afiliado de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) admite que no se ha acercado a ellos para solicitar el apoyo en este tema, pero sí está de acuerdo en lo irregular de esta forma de cobrar un supuesto derecho y hoy cree que si vuelven ya no pagará, más, aseguró.