Manuel Bartlett, sí ordenó asesinar a Manuel Buendía: Javier Coello Trejo

“A Manuel Camacho Solís, en su calidad de jefe del Departamento del Distrito Federal (1988-1993), se le hizo grumos el engrudo con el asunto del asesinato de Manuel Buendía, motivo por el cual, el presidente Carlos Salinas de Gortari ordenó que me hiciera cargo de las investigaciones y esclarecimiento del caso, en mi función de subprocurador general de la República. No obstante que se trataba de un delito del fuero común, por instrucciones presidenciales, dichas investigaciones fueron atraídas por la PGR”, afirmó en esta primera parte de la entrevista exclusiva que me concedió el abogado Javier Coello Trejo “El Fiscal de Hierro”


Asimismo, al preguntarle si José Antonio “El Güero” Zorrilla Pérez, quien se desempeñaba en ese entonces (1984), como titular de la Dirección Federal de Seguridad, dentro de la administración de Miguel de la Madrid, había sido el autor intelectual del asesinato de Manuel Buendía, directo y sin titubeos afirmó: “¡Nooo!! Manuel Bartlett lo mandó matar, él, es el autor intelectual” ¡Eso todo mundo lo sabe!! Además, aprovecha para relatar que justo al momento en que se detuvo a Zorrilla Pérez, de no accionar rápidamente y lograr despojarlo de una pistola escuadra 9 milímetros que portaba en la cintura, por la espalda, también hubiera asesinado al abogado Ignacio Morales Lechuga, quien era el procurador de justicia del entonces Departamento del Distrito Federal -Hoy, Gobierno de la Ciudad de México-   


Sin lugar a dudas, Manuel Buendía fue el periodista de mayor influencia en el panorama de la prensa escrita en México durante la segunda mitad del siglo XX. Los principales temas que abordaba en su prestigiada columna “Red Privada”, se centraban principalmente en la polémica y cuestionada presencia de la CIA en México. Las actividades de la llamada “ultraderecha” mexicana. El narcotráfico y la corrupción gubernamental, provocando un constante malestar en las entrañas del poder político mexicano. 


Expertos en cuestiones de astronomía, astrología y numerología, afirman que los ciclos de vida de los seres humanos, casi siempre, se cumplen a la perfección. De esta manera, el próximo domingo 24 de mayo se recordarán los 100 años del natalicio del periodista Manuel Buendía Tellezgirón, en Zitácuaro, Michoacán. De igual manera, el 30 de mayo de este incierto y sorpresivo 2026, se cumplirán 42 años de aquel cobarde asesinato del que fue víctima el autor de la temida columna política “Red Privada”, fatal evento que se registró al concluir una jornada laboral, cuando se disponía abandonar su oficina que estaba ubicada en el quinto piso de Insurgentes Sur número 58, Colonia Juárez de la Ciudad de México.


Sobre Manuel Buendía se han publicado infinidad de libros, vamos, se han organizado muchísimos seminarios y conferencias enfocadas a destacar sus trabajos periodísticos e investigaciones sobre su vida y del propio asesinato. Inclusive, Fundación Manuel Buendía se dio a la tarea de editar poco más de 80 libros relacionados con el periodismo y una interesante recopilación sobre los temas que cubría Buendía en su prestigiada columna “Red Privada”, que se publicaba, de lunes viernes, en el periódico Excélsior y que reproducida por más de 600 periódicos del interior del país. 

 Las investigaciones sobre su homicidio, apuntaban directamente a la desaparecida Dirección Federal de Seguridad (DFS), que dependía de la Secretaría de Gobernación, sembrando hipótesis directas que apuntaban a las altas esferas del poder presidencial, generando infinidad de ensayos, libros y hasta un documental producido por Netflix en 2021: “Red Privada” ¿Quién mató a Manuel Buendía?, dirigido por Manuel Alcalá. Este interesante film narra la trayectoria del influyente periodista mexicano y los misterios que rodearon su cobarde asesinato. Al inicio, la voz del actor Daniel Giménez Cacho narra: “Cuando un periodista cierra una etapa de su actividad profesional, cae en la tentación de voltear hacia atrás y preguntarse así mismo: ¿Cuál fue la información más importante que publiqué? Asimismo, en un rapidísimo -insert- surge la imagen y voz de la periodista y escritora Elena Poniatowska expresando: “Él, (Manuel Buendía), se metía con los políticos y denunciaba mucho las corrupciones” 


Indiscutiblemente, este film marcó un parteaguas de la violencia gubernamental en contra de los periodistas en México. Un excelente trabajo de investigación y testimonio de denuncia sobre uno de los casos más emblemáticos de impunidad en México sobre los constantes e interminables ataques a la libertad de expresión y medios de comunicación.


El pasado 22 de abril, rompiendo las indicaciones de su médico de cabecera, debido a un notable quebranto en su estado de salud, el abogado Javier Coello Trejo me invita un café en la intimidad de su hogar, al sur de la Ciudad de México, para conversar sobre los lamentables hechos ocurridos en la zona arqueológica de Teotihuacán, Estado de México, pero, de pronto, salta el tema sobre del asesinato del periodista Manuel Buendía. 


En un pequeño recibidor, en la planta baja de su residencia, enfundado en una bata afelpada color marrón y pantuflas color café oscuro, al abogado Coello Trejo lo noto fatigado y me preocupa mucho su salud mucho muy disminuida, sin embargo, no pierde esa chispa y lucidez que le caracteriza. Por espacio de 30 minutos, responde cada una de las preguntas que tuve la oportunidad de formularle. Por cierto, ese mismo día por la noche, fue ingresado de emergencia a un hospital en donde ha permanecido hasta la fecha, reportando su estado de salud como delicada. 


Desde este espacio, de todo corazón, hago votos por su pronta recuperación.

HE AQUÍ LA ENTREVISTA… 

 -Señor licenciado, antes que nada, muchas gracias por recibirme en su hogar. 

-Mi querido amigo Edmundo, al contrario, le agradezco mucho que se haya tomado la molestia de venir hasta acá, en mi domicilio particular, debido a mi debilitado estado de salud -Con cierta dificultad para hablar expresa-: “Ya no me permiten ir a mi oficina, pero antes de responderle, permítame decirle que cada vez que tengo la oportunidad de conversar con usted, me sorprende porque demuestra que viene muy bien preparado… ¡A lo mero Macho, eso se agradece!!”

-El 24 de diciembre de 1985, a tan solo tres meses del terremoto del 19 de septiembre, siendo el penúltimo año de gobierno del presidente Miguel de la Madrid, dos supuestos estudiantes de veterinaria de la UNAM, Carlos Perches Treviño y Ramón Sardina García, aprovechando los festejos de Nochebuena, se introdujeron por los ductos de ventilación del Museo Nacional de Antropología e Historia y lograron apoderarse de 140 piezas prehispánicas exhibidas las Salas Mexica, Maya y Olmeca, entre las que destacaban: la famosa máscara zapoteca del dios murciélago, así como parte de la ofrenda de la tumba de Pakal de Palenque, Chiapas. ¿Cómo le hizo para recuperar tan valiosas piezas de nuestra arqueología, no obstante que tuvieron que pasar cuatro largos años, pero ya dentro de la presidencia de Carlos Salinas de Gortari? ¿A lo Mero Macho, fue una mera casualidad que le haya tocado a usted y recuperar tan invaluable patrimonio histórico?

-¡Vaya pregunta!! En las investigaciones judiciales y ministeriales, no existen las casualidades…

-¿…Entonces…?


 

-Digamos que es lo mismo que les sucede a los toreros… ¡Se debe tener mucha suerte!


 

-¿Cuál fue la encomienda que le asignó el presidente Salinas de Gortari, cuando usted se desempeñaba como subprocurador general de la República?


 

-La función que me otorgó en aquella época el presidente Salinas, fue combatir el narcotráfico…


 

-¿Pero cómo le hizo para llegar directamente con quienes habían profanado las salas del Museo Nacional de Antropología? Con la confianza que me dispensa y el respeto que me merece… ¿Usted posee un auténtico olfato de perro sabueso?


 

-Dentro de esa función que me había sido encomendada, en la PGR de aquel entonces, teníamos monitoreados y grabados absolutamente todos los reclusorios del país, especialmente los de la franja norte con Estados Unidos: Matamoros, Reynosa, Nuevo Laredo, Monterrey, Chihuahua y Ciudad Juárez. En una de las tantas llamadas telefónicas que se realizaban desde el interior de esos Centros de Readaptación, pudimos captar dentro del penal de Matamoros, Tamaulipas, una persona que ofrecía venderle a un supuesto empresario, valiosísimas joyas prehispánicas, lo cual, inmediatamente le llamó la atención al ingeniero experto en telefonía, comisionado dentro de mi equipo de investigadores e inteligencia de la subprocuraduría general de la República…


 

-¿Cuántos expertos de ese tipo, tenía usted dentro de su equipo de investigación?


 

-Solamente uno, cuando en el CISEN, contaban con más de cien. Bueno, este ingeniero me lleva la grabación hasta mi oficina, al escucharla, me llamó mucho la atención y me comuniqué rápidamente con el comandante Salvador Peralta, quien pertenecía a la extinta Policía Judicial Federal. Bueno, este excelente policía -QEPD-, le da seguimiento desde dónde había salido la llamada telefónica… ¡así fue como comenzó la investigación…!!


 

-¿De dónde provenía dicha llamada?


 

-De Ciudad Satélite, en Naucalpan de Juárez, Estado de México, detectamos que se trataba de un muchacho de apellido Perches, hijo de un muy prestigiado médico cirujano anestesiólogo, don Walter Enrique Perches Treviño.


 

-¿El dinero y la fama corrompe al ser humano?


 

-Lo más triste de todo esto, mi querido amigo Edmundo, le ordené a mi gente que me subieran de inmediato la averiguación previa…


 

-¿Qué fue lo que descubre en esa averiguación previa?


 

-Esa investigación estaba durmiendo el sueño de los justos en un Ministerio Público en Pantaco, pero, lo peor de todo, es que estaba a punto de ser incinerada por falta de pruebas… ¡Válgame Dios!!, no habían encontrado nada relevante.


 

-¿Al tenerla en sus manos, cuál fue su postura?


 

-Me puse sumamente encabronado al descubrir investigaciones totalmente absurdas, supuestamente, quienes habían perpetrado el robo, se habían metido a través de las coladeras del Museo Nacional de Antropología e Historia, cuando en realidad lo habían hecho a través de los conductos del aire acondicionado. Asimismo, argumentaban que se trataba de una poderosa banda internacional dedicada a robar museos. Que las piezas robadas ya estaban en Asia y en poder de un jeque árabe… ¡Esas, eran puras jaladas!


 

-¿Cuál fue la voluntad presidencial de Salinas de Gortari hacia este asunto, no obstante que ya habían pasado más de cuatros años, y ya, era otro gobierno?


 

-Con enorme tristeza, le rindo un detallado informe al presidente Salinas. Antes de continuar, permítame enfatizar algo: Yo no culparía del todo al presidente Miguel de la Madrid, vamos, que no haya demostrado mayor interés en este asunto…


 

-¿Entonces, de quién era la culpa?


 

- De quien, en ese entonces, tenía sobre sus hombros la función de procurar justicia. Quien ocupaba la titularidad de la Procuraduría General de la República, don Sergio García Ramírez… Que en Paz Descanse.


 

-¿Pero qué fue lo que dijo el presidente Salinas?


 

-Que me entregara en cuerpo y alma a la investigación sin escatimar absolutamente nada. Me avoqué a ella y logré rescatarla, justo cuando iban a desaparecer la investigación.


 

-Pero dígame, ¿cómo le dio seguimiento al hijo de ese connotado médico anestesiólogo?


 

-Debo admirar la entrega y profesionalismo del comandante Salvador Peralta, que en Paz Descanse, un extraordinario policía de investigación. Se empeñó en investigar cada uno de los movimientos de Perches Treviño, se le seguía hasta cuando iba al WC, hasta que los agentes comandados por Peralta, se percataron que estaba situado en una casa en Ciudad Satélite. Así es que, no se perdió ni un minuto más de tiempo, porque, seguramente, también ahí estaban las joyas robadas en el Museo Nacional de Antropología e Historia.


 

-¿Cuál fue el detonante que les hizo actuar con total precisión?


 

-Chava Peralta comisionó agentes que registraban quienes entraban y salían de ese domicilio en Ciudad Satélite. Déjeme decirle que hasta una muy connotada bailarina también estaba involucrada, logrando descubrir que, quien había robado las piezas arqueológicas había sido un tal Ramón Sardina García, a quien nunca se le pudo detener porque desapareció de la faz de la tierra.


 

-¿Desapareció o lo “desaparecieron”?


 

-¡Esa fue una gran incógnita!!, pero sí, detuvimos a Perches Treviño y otras 20 personas más de nacionalidad americana, todos, estaban metidos hasta “las manitas” Total, se rescataron 138 joyas arqueológicas que habían sido sustraídas del Museo Nacional de Antropología.


 

-A lo Mero Macho ¿Qué sentía el entonces subprocurador general de la República, Javier Coello Trejo, tener bajo su resguardo personal esas valiosas joyas?


 

-¡Uff!!, ese, sí que era un enorme y pesado problema para mí…


 

-¿…Usted mostraba desconfianza a sus propios agentes policiacos?


 

-¡Vaya pregunta!!...


 

-¡…No  le saque…!!


 

-No es que le saque, sino que, acuérdese de una cosa… “En arca abierta, hasta el más justo peca”.


 

-¿Por qué se manejó que hacían falta dos joyas dentro de todo lo rescatado?


 

-Me encanta que cuando viene a conversar conmigo, le buscas y le buscas por una y otra parte…


 

-Muchas Gracias señor abogado, pero mejor dígame qué pasó…


 

-Ja, ja, ja saca la casta… Déjeme contarle una anécdota muy chistosa…


 

-¡Venga…!!


 

-Resulta que dos o tres días antes de todo eso, en Los Pinos, se llevó a cabo una reunión con todo el gabinete de seguridad del presidente Salinas de Gortari…


 

-¿Desde entonces ya existía el “famoso gabinete de seguridad”, como del que hablan todos los días en “las mañaneras de la 4T”?


 

-No precisamente, no se llamaba así, es decir, el presidente Salinas citaba al secretario de la Defensa Nacional, al de Marina y funcionarios que citaba. Bueno, en esa reunión…


 

-…Esos funcionarios tenían nombre y apellidos…


 

-Ja, ja, ja, estaba el procurador general de la República don Enrique Álvarez del Castillo, el General Antonio Riviello; el secretario de Marina, de quien no recuerdo su nombre en este momento. Don Fernando Gutiérrez Barrios, en su calidad de secretario de Gobernación. Manuel Camacho Solís, que era jefe del Departamento del Distrito Federal y el procurador de justicia del Distrito Federal Ignacio Morales Lechuga…


 

-¿Usted qué hacía ahí, si no era titular de ninguna de esas dependencias?


 

-Era una decisión personal del señor presidente, siempre me invitaba a esos eventos.


 

-¿Para qué los convocó?


 

-Para tratar el tema de las joyas arqueológicas que habían sido sustraídas del Museo Nacional de Antropología. Salinas nunca dijo: “ya estamos investigando…”


 

-¿Salinas de Gortari no acostumbraba lanzar “llamaradas de petate”, al estilo de la 4T?


 

-¡No, para nada!!, sino que fue muy enfático al expresar que al tema de robo de las piezas arqueológicas, había que dedicarle toda la atención para resanarle a la nación la herida que le habían hecho con el robo de un tesoro patrimonial invaluable, porque, de no aparecer -dijo-, se perdería una parte importante de nuestra historia. Justo en ese momento, el entonces procurador del Distrito Federal, levanta la mano y el presidente Salinas lo ignora y me pide que yo expresara mi punto de vista…


 

-¿Qué le aportó usted al presidente Salinas, que hizo a un lado al procurador del Distrito Federal?


 

-Le señalé que tenía una investigación al respecto, con información contundente y le solicitaba su autorización para poder intervenir a fondo, pero que asignara recursos para no tener tropiezos…


 

-¿Qué le dijo el presidente?


 

-¡Javier, cuente usted con todo el apoyo! Usted y su equipo de investigación de la PGR, serán quienes encabecen dicha investigación y espero buenos resultados… ¡cuando era un delito federal!


 

-¿Estaba presenciado una “hoguera de las vanidades”?


 

-¡Claro!!, lo más chistoso, el presidente le ordena al procurador del Distrito Federal que se pusiera a mi disposición para coordinar todas las investigaciones y acciones a realizar.


 

-¡Vaya paquete que tenía usted sobre su cabeza…!! 


 

-No me quedaba de otra que asumir quien llevaría la batuta del caso…


 

-¿…Y luego…?


 

-A los dos o tres días de eso, se registra el cobarde asesinato del periodista Manuel Buendía, asunto que el presidente Salinas ordena que se investigara a fondo…


 

-¿El asesinato de Manuel Buendía dejó de ser un delito del Fuero Común para convertirse en un delito del Fuero Federal y de carácter nacional e internacional?


 

-¡Qué buena pregunta!! En efecto, se trataba de un delito del Fuero Común, entonces, el señor procurador de justicia del Distrito Federal, decide ir, él, personalmente para detener al “Güero” José Antonio Zorrilla Pérez…


 

-¿Qué había de malo que lo detuviera personalmente?


 

-¡Es que el “Güero Zorrilla era de muchos güevos!!, hubiera matado a Nacho Morales Lechuga sin más ni más y con la mano en la cintura. A Nacho Morales le faltaba algo de malicia policiaca.


 

-¿Le faltaba “barrio” a quien era el procurador del Distrito Federal?


 

-Es que, aquí, entraban en juego la astucia, malicia y olfato policiaco… ¡era agarrarlo “en corto”!!, porque, de verdad, Zorrila Pérez era de mucho cuidado. Morales Lechuga va y se mete a su casa, pero no contaba con la agresividad y sangre fría de Zorrilla Pérez, quien logró dominarlo en menos de lo que cantaba un gallo. También llegó Federico Ponce Rojas, quien también pretendía negociar con “El Güero” Zorrila Pérez.


 

-¿¡Uff!!, lo del Museo de Antropología y lo de Manuel Buendía, eran dos bombas de tiempo para el presidente Salinas…


 

-¡En efecto!!, a Manuel Camacho se le hizo grumos el engrudo con lo de Manuel Buendía


 

-¿Qué querían negociar con Zorrilla Pérez?


 

-Lo de la “negociación”, me consta, porque estando yo en otro asunto -lo del robo al Museo Nacional de Antropología-, en el despacho del general Riviello, secretario de la Defensa Nacional, recibe una llamada telefónica del presidente Salinas y ordena que me trasladara de inmediato a las oficinas de Manuel Camacho Solís, en la Jefatura del Departamento del Distrito Federal en el Zócalo, para que me hiciera cargo de todo lo de Manuel Buendía.


 

-¿Se había convertido usted en un “ajonjolí” de todos los moles?


 

-Más que eso, era la confianza que me dispensaba y siempre me tuvo el presidente Salinas.


 

-¿Y qué es lo que sucede cuando usted arriba al despacho de Camacho Solís?


 

-Manuel Camacho trataba de negociar con el “güero” Zorrilla, casi pidiéndole de rodillas que se entregara…


 

-¿Para qué demonios se exponía Camacho Solís?


 

-Por sus “aires” de novillero. Entonces, le informé al presidente Salinas que, yo, ya estaba ahí con ellos. El presidente Salinas le pide a Camacho Solís que me pasara el auricular del teléfono.


 

-¿Qué instrucciones le da Salinas de Gortari?


 

-Que me apegara por completo y me hiciera cargo de toda la investigación del caso Buendía. Para esto, ya eran entre las siete y ocho de la noche y me trasladé a la oficina de Nacho Morales Lechuga en la Procuraduría del Distrito Federal, me hacen esperar como diez minutos en su antesala. Momentos después, veo que llega Nacho Morales Lechuga acompañado de Federico Ponce Rojas, así como también hace acto de presencia “El güero” Zorrilla, quien, por cierto, ya traía su abogado defensor…


 

-¿Materialmente, sería una Guerra de Tronos?


 

-Algo que nadie nos esperábamos, fue que “el güero” Zorrilla manifiesta un “supuesto” respeto hacia mi persona, pero al abrazarme, me percaté de inmediato que portaba una pistola en la cintura por la espalda, en una reacción rapidísima, por mi parte, logré despojarlo de una pistola 9 milímetros… ¡Zorrilla Pérez Iba decidido a matar a Nacho Morales Lechuga, y no solamente a él, sino a quien se le pusiera enfrente!!


 

-¿Qué cara puso el licenciado Morales Lechuga?


 

-¡Se puso pálido!!, pero, a la vez, asombrado porque le estaba salvando la vida… ¡El “Güero” Zorrilla lo iba a matar!!


 

-No cabe duda… ¡zapatero a tus zapatos!!


 

-Desde las ocho y media de la noche, hasta las siete de la mañana del día siguiente, acompañado de dos agentes del Ministerio Público, me la pasé interrogando a Zorrilla Pérez.


 

-Se supone que agentes del Ministerio Público de la procuraduría capitalina ya la habían interrogado…


 

-¡No hombre!!... ¡Zorrilla Pérez les dio la vuelta!!, es decir, no supieron sacarle “la sopa”, fue algo así como el juego de “al gato y al ratón”.


 

-¿Usted le dio sus “tehuacanazos” para que hablara?


 

-¡Para nada!!, lo que sí, nos quedamos solitos los dos en un privado, le planteé sus buenas cachetadas y lo forcé hasta que no le quedó de otra que “cantar”.


 

-¿Qué le dijo y cuál fue el móvil de matar a Manuel Buendía?


 

-Me dijo: “Mira Javier, si yo hubiera sido quien asesinó a Buendía… de güevos, a ti, sí te lo digo, pero yo no fui”, y todavía agrega algo más: “Buendía era mi compadre…” ¡No me quedaba de otra que tragarme ese enorme sapo y comerme toda la riata!!


 

-¿Qué había detrás de todo eso, pecó de ser tan “institucional”?


 

-¡No lo sé!!, pero José Antonio “El Güero” Zorrilla, se la comió to-di-ti-ta…. ¡Se la tragó completita!!


 

-¿De qué tamaño era el sapo?


 

-Era todo el poder presidencial que ostentaba Manuel Bartlett.


 

-Pero Miguel de la Madrid era el presidente de México…


 

-De la Madrid fue un presidente un tanto abstracto, Manuel Alonso, su vocero, le creó una imagen publicitaria fuera de la realidad, como si fuera una bolsa de papitas o una pasta dental, completamente alejado de la gente. Así es que todo el poder del Estado se manejaba desde Bucareli con Manuel Bartlett.


 

-¿Qué hubiera pasado si Bartlett hubiera ganado la presidencia?


 

-¡Ni Dios lo mande!! Nada más imagínese a cuánta gente hubiera mandado desaparecer. Un tipo sanguinario, desalmado, cruel y perverso.


 

-¿Los antecedentes de la 4T?


 

-Los hechos hablan por sí solos… 


 

-¿Manuel Bartlett fue el asesino intelectual de Buendía?


 

-¡Eso, todo mundo lo sabe!!… ¡Bartlett lo mandó matar, el autor intelectual!!


 

-¿Cuál fue el informe que le rindió usted al presidente Salinas sobre el caso Buendía?


 

-Le dije por lo claro que José Antonio Zorrilla Pérez no había sido el autor intelectual del cobarde asesinato del periodista Manuel Buendía.


 

-¿Qué le dijo el entonces secretario de Gobernación al presidente Miguel de la Madrid, para quedar exonerado?


 

-Nunca supe la versión que le haya dado su secretario de gobernación al presidente.  


 

-Regresando con el caso del robo al Museo Nacional de Antropología ¿Qué hizo para lograr atrapar a Perches Treviño?


 

-Curiosamente, estaba en la oficina de Nacho Morales checando lo de la consignación del “güero” Zorrilla Pérez, cuando recibo una llamada telefónica del comandante Chava Peralta, me dice: “Señor, tenemos a la vista nuestro objetivo Perches, además, me confirma que ahí estaban todas las joyas que habían sacado del Museo de Antropología. Le dije que me esperaran, que no hicieran absolutamente nada hasta que yo llegara… ¡y salí hecho la madre para Ciudad Satélite!!


 

-¿…Y qué sucedió?


 

-Le dije a Nacho Morales Lechuga que me acompañara y me dice… “¡No hombre, estás loco!! Javier, ya no veas tanta televisión que te hace daño”.


 

-¿Usted se dio por vencido?


 

-¡Por supuesto que no!! Al llegar a Ciudad Satélite con el comandante Peralta, me percato que dichas joyas prehispánicas estaban dentro de una maleta blanca tipo deportista, por cierto, toda mugrosa y apestaba a rayos, envueltas con papel de baño, pero al contarlas, veo que faltaban dos…


 

-¿Cómo supo que faltaban dos piezas?


 

-La experiencia te obliga a ser mucho más analítico y no dejar pasar ni el más mínimo detalle. Cuando se da a conocer el robo al museo de Antropología, el INAH, publicó un pequeño folleto en donde enumeraban, una por una, todas las joyas.


 

-¿Desde ese entonces, era un estudioso de la antropología?


 

-¡No!!, la verdad es que no. A partir de ahí, fue que me llamó el gusanito, ahora, soy un apasionado estudioso de algo tan lleno de riqueza cultural. Antes, era un distraído en no querer saber más de nuestras enormes raíces. Hoy, soy un apasionado, leo todo lo que tenga que ver con la antropología, arqueología e historia en general. Regresando con su pregunta, cité al director general del INAH y me ayudó a enumerar, una por una, las joyas que habían sido robadas. Ese mismo día, le pido una audiencia al presidente Salinas para entregarle personalmente las joyas que habían sido recuperadas, me dice que al día siguiente me recibiría en su despacho de Los Pinos.


 

-¿Qué le dijo el presidente cuando vio las joyas?


 

-Cuando vio las joyas delante de sus ojos… ¡lloró de emoción!


 

-¿A lo Mero Macho, vio llorar al presidente?


 

-Sí, para qué demonios miento mi querido Edmundo, el presidente Salinas estaba muy emocionado.


 

-¿Qué pensó usted al ver llorar al presidente?


 

-¡Uta!!, también se me hizo un nudo en la garganta, me dije por dentro… ¡Uta madre Javier!!, hay hombres que se meten tanto en nuestras raíces, que se sienten tan motivados.


 

-Intempestivamente, hace acto de presencia un joven enfermero que atiende a mi entrevistado, le recuerda que es hora de sus medicamentos, estimo pertinente hacer una breve pausa. Observo que le practican un chequeo de presión arterial y signos vitales. Le suministran un par de pastillas, bebe un poco de agua de limón con chía sin azúcar. Al concluir, retomo la conversación:


 

-¿Qué le dijo el presidente Salinas al entregarle las joyas recuperadas?


 

-Me observó detenidamente y me dijo: ¡Javier, me siguen haciendo falta dos piezas…!!


 

-¡Uff!!, era una severa observación del propio presidente…!! ¿y qué hizo usted?


 

-¡Trágame Tierra!! Le dije: “Señor presidente, deme cinco días más y le entregaré cuentas claras…” Me voy en chinga a interrogar a Perches Treviño y le digo: ¡Mira re cabrón, el propio señor presidente Salinas me hizo notar que hacen falta dos piezas más…!! ¿En dónde chingados las tienes?


 

-¿En dónde estaban esas dos piezas faltantes?


 

-¡Pa ´ su mecha!!, mi querido Edmundo, sus interrogatorios son más directos e incisivos que los míos…


 

-¡No lo saque!!


 

-Mi ética profesional y sigilo, no me lo permiten… ¡y no se lo voy a decir…!!


 

-¿…Por qué?


 

-Esas dos piezas estaban en poder de un connotado empresario de medios de comunicación y un periodista de enorme prestigio… ¡Porque Perches Treviño se las había vendido!!


 

-¿…Me va a dejar con la duda?


 

-Yo me encargué de hablar con ese poderoso empresario, mientras que el presidente Salinas se encargó de hablar con el periodista. Total, las dos joyas arqueológicas faltantes se recuperaron más rápido de lo que le estoy platicando.


 

-Señor abogado, con el cariño, respeto y admiración que me merece… ¿Se está tragando ese sapo, no obstante que ya pasó el tiempo?


 

-Con esto le digo todo Edmundo… Ni el empresario la hizo de “pedo”, ni tampoco nosotros -el presidente Salinas y la PGR-, la hicimos de “pedo”.


 

-Debo entender que cada quien se quedó con su golpe… ¿y aquí no pasó nada?


 

-Déjeme contarle que el propio presidente Salinas acudió personalmente a los separos de la PGR.


 

-¿Qué hizo el presidente Salinas con el periodista para que no hiciera un escándalo?


 

-A lo mero Macho… ¡No lo sé!!  Salinas era un presidente de muchos güevos.


 

-¿Era un periodista famoso?


 

-Aparecía todos los días en la televisión, era alguien famosísimo. Además, era la primera y única vez en la historia de México que un presidente de la República acudía personalmente a los separos de la PGR. Aprovechando su visita, le entregué las dos joyas faltantes y le mostré que habíamos logrado un histórico decomiso de diez toneladas de cocaína, con varios detenidos.


 

-¿Cuando existe voluntad presidencial, se pueden lograr muchas cosas en la lucha contra el crimen organizado?


 

-La voluntad presidencial, es lo que marca el éxito en la lucha contra el narcotráfico.

 

 

Con info de La Rueda del Poder
 

-Continuará-

Tips al momento

Nada de reclamos de Sheinbaum a Markwayne por operaciones de la CIA

Al secretario del Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos,  Markwayne Mullin nada se le reclamó por la presencia de la CIA en Chihuahua.

Mientras que a la gobernadora Maru Campos se le acusa de traición a la patria, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que la reunión con Markwayne fue de colaboración.

Aun cuando en el operativo del narcolaboratorio se dice que hubo agentes de la CIA, eso no se tocó para nada, ni hubo reclamo de Sheinbaum a Markwayne.

 


De las estampitas, al cuadro mundialista de Morena 

Pasamos del intercambio de estampitas de Ricardo Monreal, al show morenista por el mundial de futbol.

Arturo Martínez Secretario de Ciencia, Arte y Cultura del CEN de Morena, difundió una imagen de la presidenta Ariadna Montiel y los secretarios del partido emulando el cuadro de la selección mexicana. 

"¡El Mundial llega a México! Y en el Comité Ejecutivo Nacional ya tenemos a nuestro equipo titular en la cancha. Presentamos al cuadro que va a darlo todo por la transformación: las secretarias y los secretarios de MORENA encabezados por la Capitana Ariadna Montiel. Porque cuando el equipo está organizado, el partido se gana en territorio. ¡Venga México, venga MORENA!", señala la publicación.

Ricardo Monreal propuso que este 22 de mayo en la Cámara de Diputados, se realizaría el intercambio de estampas del álbum oficial del Mundial 2026, de Panini.

 

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