Llegaron con hambre, sobrevivieron al odio: la dolorosa historia de los chinos en Chihuahua (Parte dos)

Crónicas de mis Recuerdos
Oscar A, Viramontes Olivas
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violioscar@gmail.com

Por: Oscar A. Viramontes Olivas

violioscar@gmail.com

 

No era raro que los chinos terminaran la jornada con las manos abiertas en grietas, los hombros cargados de dolor y la respiración pesada por la fatiga, a veces, comían de pie, a veces apenas descansaban unos minutos antes de volver a empezar, no había descanso verdadero para quienes estaban destinados a levantar caminos ajenos. Aun así, su presencia fue decisiva, donde otros veían solo rieles, ellos veían la posibilidad de sostener una vida nueva; donde otros veían trabajos menores, ellos veían la oportunidad de resistir; cuando terminaron su trabajo en el ferrocarril, muchos decidieron quedarse, y quedarse también fue una forma de coraje. 

Con el tiempo, abrieron lavanderías, tiendas y negocios de comida, eran negocios modestos, pero sostenidos con una constancia admirable; en cada negocio, había una historia de sacrificio; en cada mostrador, había horas de sueño perdido; en cada moneda ganada, había una batalla invisible. Poco a poco, estos hombres fueron formando parte del paisaje cotidiano de Chihuahua, no por privilegio, sino por tenacidad, no por aceptación inmediata, sino por la fuerza callada de quienes trabajan hasta convertir su presencia en algo imposible de ignorar, sin embargo, nunca fue un camino limpio ni justo, pues la discriminación los acompañó como una sombra persistente. Fueron objeto de desprecio, de rumores, de estigmas y de una desconfianza que se alimentaba del miedo y del prejuicio, ya que, en muchas ocasiones, se les negó la dignidad que sí se reconocía en otros; se les señaló como ajenos, como distintos, como si el esfuerzo no bastara para pertenecer, y aun así, resistieron. Se ayudaron entre ellos, formaron pequeñas redes de apoyo, compartieron trabajo, alimento, consejos y protección, allí, donde el mundo les cerraba la puerta, ellos construían un refugio mutuo.

También conservaron con discreción y firmeza, parte de sus tradiciones, sus costumbres, sus formas de convivir, sus prácticas religiosas y familiares, no desaparecieron del todo, sobrevivieron en silencio, como sobreviven las brasas bajo la ceniza; cada gesto de identidad era un acto de resistencia; cada reunión pequeña, era una manera de decir, seguimos aquí; cada recuerdo de su país lejano era una forma de sostenerse frente a un mundo que a menudo los quería borrar. Sin embargo, pasaron los años, y con ellos creció la comunidad china en Chihuahua, no fue un crecimiento ruidoso, sino silencioso y tenaz, en el comercio minorista, en las lavanderías, en los pequeños negocios, dejaron su marca, pero antes del estallido revolucionario, ya eran parte de la vida económica de la ciudad, pues, habían logrado algo que parecía imposible: echar raíces en una tierra que, no siempre los quiso, pero que con el tiempo, terminó llevando en su memoria la huella de su trabajo.

Y entonces llegó la Revolución Mexicana, el estallido de 1910, convirtió a Chihuahua en escenario de violencia, incertidumbre y miedo, la guerra no solo arrasó con estructuras políticas y sociales, también abrió la puerta a una brutalidad que cayó con especial dureza sobre los más vulnerables, pues las comunidades chinas quedaron expuestas al odio, al resentimiento y a la violencia directa; fueron señaladas, perseguidas, atacadas, en medio de un país convulso, convirtiéndose en blanco fácil de la ira, del saqueo y del desprecio, porque lo que habían construido durante años, podía derrumbarse en una sola noche. Hubo negocios saqueados, vidas interrumpidas, familias aterradas, y hombres que tuvieron que escapar cuando antes solo pensaban en trabajar. La Revolución, para muchos, fue lucha, cambio y redención, para varios chinos en Chihuahua, fue también angustia, despojo y persecución, sin duda, la historia de estos hombres no puede contarse sin esa herida, porque su memoria está hecha tanto de esfuerzo como de sufrimiento, tanto de trabajo como de violencia.

En aquellos días de pólvora y confusión, la violencia no distinguía rostros ni trayectorias, bastaba parecer distinto, hablar diferente, o haber levantado un pequeño negocio para convertirse en objetivo; muchas familias, vieron desplomarse en horas lo que habían levantado durante años con trabajo duro y paciencia; las calles, antes llenas del ruido cotidiano de la ciudad, se volvieron escenarios de temor; las puertas se cerraban temprano; la desconfianza se respiraba en el ambiente, así, el porvenir, para muchos de ellos, quedó suspendido entre el exilio y el silencio, aun así, no desaparecieron, resistieron. Algunos fueron obligados a callar más fuerte, otros a empezar de nuevo; algunos conservaron su comercio, otros lo perdieron todo, pero incluso entre ruinas, la comunidad china mostró una fortaleza admirable, esa es quizá, su mayor enseñanza histórica, la capacidad de seguir de pie cuando todo parece derrumbarse, por ello, la fuerza de reconstruirse cuando la vida ha sido despojo, la dignidad de no rendirse, aun cuando el mundo entero parezca empujar hacia la caída. Sin duda, la presencia china en Chihuahua no es una anécdota menor ni un capítulo secundario, es una historia profunda de migración, sacrificio, racismo, resistencia y trabajo incansable; es la historia de hombres que llegaron con hambre y se quedaron con dignidad. De hombres que atravesaron océanos, soportaron humillaciones, enfrentaron el frío del rechazo y aun así, ayudaron a construir parte del rostro de Chihuahua; en sus manos, quedó el polvo del ferrocarril, el jabón de las lavanderías, el olor de los negocios humildes, el cansancio de las jornadas interminables, y la memoria de una lucha que merece ser recordada con respeto. 

Porque hubo quienes llegaron sin nada, y sin embargo dejaron mucho, y esa, en el fondo, es una de las historias más conmovedoras que puede contar nuestra tierra, una historia de hombres que fueron heridos por la historia, pero que no dejaron de caminar; una historia de silencios largos, de jornadas brutales, de manos firmes y corazones golpeados; una historia que no debería olvidarse, porque en ella también está escrita una parte esencial de lo que Chihuahua ha sido, de lo que Chihuahua es, y de lo que todavía puede recordar con justicia. Pero ante este panorama aparecía Francisco Villa, como sombra sobre la comunidad china, una herida abierta en la Revolución Mexicana, sin duda, existen episodios de la Revolución Mexicana que se cuentan con voz altiva, como si la historia hubiera estado hecha únicamente de bravura, sacrificio y gloria, pero también, existen páginas sombrías, capítulos que incomodan, que hieren y que obligan a mirar de frente la otra cara del combate, la del odio, la discriminación y la violencia desatada contra los más vulnerables…Esta crónica continuará.

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Fuentes de Investigación: Hu-DeHart, Evelyn "Racismo y persecución antichina en México" , American Historical Review, vol. 86, No. 3, 1981; Romero, Robert Chao "The Chinese in Mexico, 1882-1940" , University of Arizona Press, 2010 y Del Castillo Troncoso, Alberto. "Los chinos en México: Integración y Exclusión" en Migración y Fronteras: Los Trabajadores Migratorios y la Sociedad Mexicana , El Colegio de la Frontera Norte, 1999.

Tips al momento

Nada de reclamos de Sheinbaum a Markwayne por operaciones de la CIA

Al secretario del Departamento de Seguridad Interior de Estados Unidos,  Markwayne Mullin nada se le reclamó por la presencia de la CIA en Chihuahua.

Mientras que a la gobernadora Maru Campos se le acusa de traición a la patria, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que la reunión con Markwayne fue de colaboración.

Aun cuando en el operativo del narcolaboratorio se dice que hubo agentes de la CIA, eso no se tocó para nada, ni hubo reclamo de Sheinbaum a Markwayne.

 


De las estampitas, al cuadro mundialista de Morena 

Pasamos del intercambio de estampitas de Ricardo Monreal, al show morenista por el mundial de futbol.

Arturo Martínez Secretario de Ciencia, Arte y Cultura del CEN de Morena, difundió una imagen de la presidenta Ariadna Montiel y los secretarios del partido emulando el cuadro de la selección mexicana. 

"¡El Mundial llega a México! Y en el Comité Ejecutivo Nacional ya tenemos a nuestro equipo titular en la cancha. Presentamos al cuadro que va a darlo todo por la transformación: las secretarias y los secretarios de MORENA encabezados por la Capitana Ariadna Montiel. Porque cuando el equipo está organizado, el partido se gana en territorio. ¡Venga México, venga MORENA!", señala la publicación.

Ricardo Monreal propuso que este 22 de mayo en la Cámara de Diputados, se realizaría el intercambio de estampas del álbum oficial del Mundial 2026, de Panini.

 

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