A ti ciudadano
Por, Víctor Hugo Estala Banda
Luis Terrazas Fuentes (1829–1923) fue una de las figuras más poderosas e influyentes de la historia de Chihuahua. Nació el 20 de julio de 1829 y, tras la muerte de su padre, asumió la administración de los negocios familiares. Con el paso de los años transformó ese patrimonio en un enorme imperio ganadero y agrícola.
Durante el siglo XIX participó activamente en la política mexicana. Fue varias veces gobernador de Chihuahua, combatió a los invasores franceses durante la Segunda Intervención Francesa en México y recibió el grado de general por parte de Benito Juárez.
Su fortuna llegó a ser legendaria. Se estima que controló millones de hectáreas de tierras y cientos de miles de cabezas de ganado, convirtiéndose en uno de los mayores terratenientes de América. Su familia, conocida como el clan Terrazas-Creel, ejerció una enorme influencia económica y política en Chihuahua durante décadas.
Uno de los episodios más trágicos de su vida fue la muerte accidental de su hijo menor, Guillermo. El niño encontró una pistola de su padre y se disparó accidentalmente en la residencia campestre que después sería conocida como la Quinta Carolina. Aunque Terrazas había enfrentado guerras y batallas, la pérdida de su hijo fue considerada una de las mayores tragedias de su vida.
Cuando estalló la Revolución Mexicana, Terrazas se convirtió en símbolo del antiguo régimen porfirista. Las fuerzas revolucionarias, especialmente las dirigidas por Francisco Villa, confiscaron gran parte de sus propiedades. Ante la situación, emigró temporalmente a Los Ángeles.
Tras el fin de la lucha armada regresó a Chihuahua. Murió el 15 de junio de 1923 a los 93 años (frecuentemente se menciona 94 debido a la cercanía de su cumpleaños). Fue velado en la llamada Casona del General y sepultado en el atrio del Santuario de Guadalupe.
Su tumba destaca por su sencillez: únicamente lleva inscrito el grado de general que recibió durante la época juarista. Más de un siglo después de su muerte, Luis Terrazas continúa siendo una figura que divide opiniones: para algunos fue un visionario que impulsó el desarrollo económico de Chihuahua; para otros, representa la enorme concentración de riqueza y poder que caracterizó al México de finales del siglo XIX.
Y así fue como en aquella época se decía en Chihuahua: "Entre los Terrazas y Dios, Dios está muy lejos", una frase popular que reflejaba el enorme poder que llegó a acumular su familia.