
Por: Alicia Soto
Correo: alysotoc@gmail.com
Facebook: @alysotopsicologa
El Internet es tan grande, tan poderoso y sin sentido que para algunas personas es un sustituto completo para toda la vida. Andrew Brown.
Es difícil concebir la idea de un día alejado de las redes sociales, de la compras online, de las noticias digitales, de los e-mails, etc., de manera tal, que las horas que invertimos frente a la computadora o el Smartphone, llegan a formar parte de nuestro fenotipo digital.
Un fenotipo es el conjunto de características que un individuo presenta como resultado de la interacción de su genotipo (información genética que posee un organismo) y el medio. En otras palabras, el fenotipo digital son las características particulares que presenta cada individuo en relación al uso que le da al internet.
La frecuencia con la que se publica en las redes sociales, el tipo de videos que se ve en youtube, los tipos de contenidos que se leen, las horas en que se más se utiliza el acceso a internet, podría contener pistas acerca de la personalidad, de la salud física y del estado emocional de una persona. O por lo menos, esa es la teoría detrás de un campo emergente que es el fenotipo digital. (Singer, 2018)
Un estudio realizado en 2017 por Michael Winnick, y Robert Zolna, llego a la conclusión que las personas tocan sus teléfonos celulares 2617 veces al día; eso deja todo un rastro de datos que pueden ser estudiados.
Si nos detenemos a pensar por un momento, no daremos cuenta que todas nuestras interacciones con el mundo digital, dejan pequeñas pistas acerca de nuestra salud y bienestar. Hay investigadores, como Monikonda y Choudhury (2017), así como empresas de tecnología que monitorean las publicaciones, llamadas, los clics y los desplazamientos de pantalla de los usuarios de redes sociales en búsqueda de cambios conductuales que pudieran tener correlación con síntomas de enfermedades. (Singer, 2018)
Hay personas que diariamente publican memes y/o chistes; mientras otras comparten publicaciones sobre fitness o enteramiento físico, otras prefieren divulgar datos culturales o de interés y otras prefieren frases tristes. Cada una de esas publicaciones, nos da una idea de la perspectiva que tiene el individuo sobre la vida.
Por ejemplo, es muy común leer publicaciones como: “nadie me quiere”, “levante la mano quien sigue soltero este año”, “soy el Uber del amor”, “¿por qué nadie se fija en mí?”, “seré fea pero soy buena onda”, etc., evidentemente denotan una excesiva necesidad de ser queridos o amados, aunado a una baja autoestima, que creen será compensada con una pareja. Paradójicamente, estas publicaciones en lugar de atraer a alguien, terminan ahuyentándolo ya que la desesperación es un excelente repelente; suficiente es cargar con nuestro complejos, para tener que lidiar con los de alguien más.
Todo lo que publicamos, expresa una parte de nuestra personalidad, de aquello de lo que estamos orgullosos (hijos, padres, logros), de lo que anhelamos (viajes, familia, amor), de lo que nos preocupa (salud, política, dinero), de lo que nos inspira (arte, música, investigaciones), de los que nos guía (Dios, amor, familia), de lo que nos duele (muerte, guerra, accidentes), de lo que nos atormenta (dolor, depresión, suicidio).
No obstante, este es un campo nuevo y tan poco explorado, que aún le queda un largo camino por recorrer; aun así, es un buen comienzo para utilizar el internet en la pronta detección de problemas de salud física y mental.
Por: Alicia Soto
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