PRD insiste en coalición para ganar Coahuila y Edomex a Morena

No solo existe el ánimo, la disposición y convicción de la unidad, tenemos con quienes pelear para ganar las alcaldías, la Ciudad de México y el país

Necesitamos una propuesta programática, clara que recoja las causas y las preocupaciones de la gente; debemos ir con las mejores candidaturas

El Presidente Nacional del PRD, Jesús Zambrano Grijalva destacó la importancia de mantener la unidad entre la coalición de partidos políticos, junto con la sociedad civil para ganar las próximas elecciones de 2023 y 2024, porque “solamente juntos, en unidad somos invencibles y tengo la certeza de que efectivamente en una sola, grande y fuerte unidad vamos a ganar”.

En un evento de unidad, al que asistieron liderazgos, diputados y senadores del PAN, PRI y PRD, el dirigente perredista hizo ver que se viven tiempos difíciles y sumamente delicados en el escenario nacional con enorme peligro para los derechos y libertades de las mujeres y los hombres de nuestra sociedad.

En este contexto mencionó lo expresado por el presidente de la República “el reyezuelos de Palacio Nacional cuando dijo: ´para qué nombrar a los Consejeros, los comisionados del INAI, si no sirven para nada´, pero está en la Constitución señor presidente, ¿o sea la Constitución me la paso por el arco del triunfo?".

Asimismo, criticó su actitud en contra de la Agencia Notimex la que pretende desaparecer porque ya existe las mañaneras.

“Esa es la convicción profunda de los tiranos de los monarcas que no reconocen las leyes, que no reconocen el mandato de la sociedad, sino lo que ellos quieren”, expresó.

Por ello, el dirigente nacional perredista insistió en la necesidad mantener la unidad con una propuesta programática clara que recoja las causas y las preocupaciones de la gente “debemos ir con las mejores candidaturas, las que decidamos juntos, partidos políticos y sociedad civil, juntas y juntos todos, nadie podrá apropiarse la facultad de yo voy a decidir, tenemos que hacerlo juntos, porque solamente juntos en unidad somos invencibles”.

Dijo que solo así se ganará en Coahuila, en el Estado de México el próximo 4 de junio “y que vamos a abrir la puerta grande para transitar por paso victorioso rumbo al 2024, vamos a ganar Iztacalco, la Ciudad de México y vamos ganar el país para reestablecer los derechos y libertades de la gente”, recalcó.

Tips al momento

Entre la placa y la copa: cuando la autoridad olvida el uniforme

La información que continúa surgiendo sobre el zafarrancho ocurrido al exterior del bar La 4 vuelve a colocar sobre la mesa un tema que incomoda, pero que no puede ignorarse: el actuar de servidores públicos encargados de la seguridad que, lejos de conducirse con responsabilidad, terminan involucrados en hechos de violencia mientras se encontraban en un entorno de consumo de alcohol.

De acuerdo con los datos que han trascendido, una mujer identificada como Karen resultó lesionada por proyectil de arma de fuego, en un incidente donde fue detenido César, señalado como instructor de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, a quien se atribuyen las detonaciones. Además, se ha mencionado que la propia lesionada estaría adscrita al área de Operaciones Estratégicas de la Fiscalía y que también portaba un arma.

Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

Este tipo de episodios golpea directamente la confianza ciudadana. 

La percepción pública se deteriora cuando quienes tienen la tarea de proteger terminan protagonizando situaciones de riesgo. 

La exigencia social no es extraordinaria: protocolos claros, supervisión efectiva y consecuencias cuando estos se incumplen.

Si las instituciones buscan credibilidad, deben asumir que la transparencia no es opcional. La sociedad espera investigaciones imparciales, deslinde de responsabilidades y, sobre todo, medidas que eviten que hechos similares se repitan.

Porque cuando la autoridad se involucra en actos que ponen en peligro a terceros, el problema deja de ser individual y se convierte en institucional. Y ahí, el silencio o la tibieza no son opciones.

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Más allá de lo que determinen las investigaciones, el caso exhibe una problemática recurrente: la aparente normalización de que elementos con responsabilidades sensibles frecuenten establecimientos nocturnos portando armas de cargo. No se trata de cuestionar la vida personal de los funcionarios, sino de subrayar la enorme responsabilidad que implica portar un arma bajo el respaldo del Estado.

El uniforme aunque no siempre sea visible representa una investidura permanente. La capacitación, el rango o la pertenencia a áreas estratégicas no son distintivos menores; son una encomienda que exige disciplina incluso fuera del horario laboral. El consumo de alcohol y el manejo de armas es una combinación que, por sí misma, debería encender alertas institucionales.

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