
Guanajuato.- Al menos cuatro personas fueron asesinadas a balazos y dos resultaron heridas, en tres ataques diferentes que se reportaron durante las últimas horas del lunes en León, confirmó la Fiscalía del Estado. En los primeros 11 días del mes, 33 personas han sido asesinadas en la ciudad.
El primer ataque se registró aproximadamente a las seis de la tarde, cuando dos jóvenes que viajaban a bordo de una motocicleta fueron atacados a balazos sobre el bulevar Karol Wojtyla. Los ejecutados fueron identificados como Brayan “N” y Alan “N” de 17 años.
A la 9 de la noche, en la calle Calakmul, en la colonia Los Castillos, en el norte de la ciudad, vecinos reportaron al 911 dos hombres lesionados por arma de fuego.
Versiones preliminares señalan que se trata de un empresario de Silao y su escolta quedó herido, aunque las autoridades locales señalaron que la fiscalía estatal sería quien daría más información sobre el ataque.
Finalmente, minutos antes de la medianoche, en la colonia Los Ángeles, ocurrió otra agresión que dejó a un hombre muerto y a uno más lesionado a manos de dos pistoleros que viajaban en motocicleta.
De acuerdo con informes de la Fiscalía General de Justicia, en los primeros 11 días del mes tienen registro de 33 personas asesinadas en León. Un promedio de tres homicidios al día.
El pasado 9 de septiembre, se registraron 17 personas asesinadas en Guanajuato en menos de 36 horas, de acuerdo con informes de policías locales y Fiscalía General del Estado.
En todos los casos fueron con arma de fuego y los cuerpos presentaban señales de violencia, a excepción de una riña donde un hombre murió por heridas de arma blanca.
Con información de Latinus

Lo que está ocurriendo al interior de los grupos de aspirantes a cargos de elección popular deja ver un nivel de desconfianza que difícilmente puede justificarse pues la vigilancia entre ellos ya no es rumor, es práctica, pues trascendió que, una de las supuestas operadoras de Marco Bonilla, identificada como Mirna Rivas Martínez, estaría detrás de este seguimiento a otros perfiles que también buscan posicionarse dando un “marcaje” que habla más de inseguridad política que de estrategia…
El caso más reciente fue durante un evento enfocado en temas de seguridad a petición de los mismos vecinos de una colonia al sur de Chihuahua, y que fue encabezado por Gil Loya al que llegaron personas que sin vínculo aparente con la comunidad, pero con una instrucción clara escuchar y reportar, que sin embargo, no pasaron desapercibidas e inmediatamente fueron identificadas por los mismos vecinos que no lo expresaron en el momento pero si levantaron las sospechas de lo que hicieron en el lugar…
Lo que quizá no esperaban era que los propios vecinos detectaran su presencia, o por un acto de confrontación, sino por simple lógica y es que cuando alguien no pertenece al entorno, se nota y más aún cuando su interés no es participar, sino observar…
Las asistentes no fueron retiradas, pero su intención quedó expuesta conforme avanzaba el encuentro ya que mientras los ciudadanos hablaban de necesidades reales en materia de seguridad, ellas confirmaban que el objetivo no era sumarse, sino tomar nota e informar a detalle de los temas delicados que se abordaron…
Pero al constatar que este no era un evento político a medio evento se retiraron, no porque el tema dejara de ser importante, sino porque ya habían obtenido lo que buscaban, y ahí está el fondo del asunto pues mientras los ciudadanos piden soluciones, algunos actores políticos parecen más enfocados en vigilarse entre sí que en escuchar genuinamente como si fueran en búsqueda de ideas para promesas de campaña, esas que rara vez se cumplen…

Lo que está ocurriendo al interior de los grupos de aspirantes a cargos de elección popular deja ver un nivel de desconfianza que difícilmente puede justificarse pues la vigilancia entre ellos ya no es rumor, es práctica, pues trascendió que, una de las supuestas operadoras de Marco Bonilla, identificada como Mirna Rivas Martínez, estaría detrás de este seguimiento a otros perfiles que también buscan posicionarse dando un “marcaje” que habla más de inseguridad política que de estrategia…
El caso más reciente fue durante un evento enfocado en temas de seguridad a petición de los mismos vecinos de una colonia al sur de Chihuahua, y que fue encabezado por Gil Loya al que llegaron personas que sin vínculo aparente con la comunidad, pero con una instrucción clara escuchar y reportar, que sin embargo, no pasaron desapercibidas e inmediatamente fueron identificadas por los mismos vecinos que no lo expresaron en el momento pero si levantaron las sospechas de lo que hicieron en el lugar…
Lo que quizá no esperaban era que los propios vecinos detectaran su presencia, o por un acto de confrontación, sino por simple lógica y es que cuando alguien no pertenece al entorno, se nota y más aún cuando su interés no es participar, sino observar…
Las asistentes no fueron retiradas, pero su intención quedó expuesta conforme avanzaba el encuentro ya que mientras los ciudadanos hablaban de necesidades reales en materia de seguridad, ellas confirmaban que el objetivo no era sumarse, sino tomar nota e informar a detalle de los temas delicados que se abordaron…
Pero al constatar que este no era un evento político a medio evento se retiraron, no porque el tema dejara de ser importante, sino porque ya habían obtenido lo que buscaban, y ahí está el fondo del asunto pues mientras los ciudadanos piden soluciones, algunos actores políticos parecen más enfocados en vigilarse entre sí que en escuchar genuinamente como si fueran en búsqueda de ideas para promesas de campaña, esas que rara vez se cumplen…
