
AP.- Luis Tiant, el carismático lanzador cubano de barba de candado y alucinante movimiento hacia el plato que tuvo a los Red Sox de Boston al borde de ganar la Serie Mundial y estuvo cerca de entrar al Salón de la Fama del beisbol de Grandes Ligas, falleció este martes. Tenía 83 años de edad.
Las Grandes Ligas anunciaron su deceso con un mensaje en X el martes, y los Red Sox confirmaron que falleció en su residencia en Maine.
CARRERA
Conocido como "El Tiante", Tiant fue seleccionado dos veces al Juego de Estrellas. Su mejor temporada individual fue en 1968, cuando tuvo una marca de 21-9 con 19 juegos completos y nueve blanqueadas — cuatro de ellas en fila.
Pero fue su efectividad de 1.60 — la mejor en la Liga Americana en medio siglo — en combinación con el registro de 1.12 de Bob Gibson en la Nacional que hizo convencer a MLB a reducir el montículo para que los bateadores pudieran tener una mejor oportunidad.
Hijo de una estrellas de las Ligas Negras, el joven Tiant acumuló una marca de 229-172, efectividad de 3.30 y 2.416 ponches en su carrera. Totalizó 187 juegos completos y 47 ponches en 19 años de una trayectoria que se concentró en Cleveland y Boston.
Su deceso ocurre a una semana del fallecimiento de Pete Rose, el líder histórico de hits y cuyos Reds de Cincinnati enfrentaron a los Red Sox de Tiant en la Serie Mundial de 1975 — considerada como una de las mejores en la historia.
Tiant ganó el primer juego, silenciando a los Rojos. Lanzó 155 pitcheos en un juego completo en el cuarto partido y volvió al montículo para cubrir ocho innings en el sexto juego, que Boston ganó gracias al jonrón de Carlton Fisk en la parte baja del 12do.
Después de retirarse, Tiant fue exaltado al Salón de la Fama de los Medias Rojas. Pero nunca pudo entrar al museo nacional del beisbol en Cooperstown, Nueva York, recibiendo un tope de 30,9% de los votos en 1988, su primer año en la papeleta.
Con información de Latinus

Trascendió que tras el trágico suceso del pasado domingo en donde dos agentes estadounidenses fallecieron, pobladores de Polanco señalaron que las periciales de dicho accidente no se llevaron a cabo y qué únicamente subieron los cuerpos rápidamente por la pendiente del barranco antes que llegaran las demás autoridades.
Esto dejó aún más cuestionamientos, pues el director y los agentes, a quien ya señalaron medios estadounidenses como personal de la CIA, viajaban en una unidad NO blindada y en una zona de alto riesgo después de un importante operativo en el que se desmanteló uno de los más grandes laboratorios de drogas sintéticas incluso a nivel nacional, afectando claramente los intereses de grupos criminales con presencia fuerte en dicha zona.
Por si fuera poco, se señala a el director Oseguera Cervantes como un testigo protegido y se reitera que los elementos no eran capacitadores, sino que colaboraban con las autoridades chihuahuenses en operativos de Ojinaga y otras zonas, en donde incluso portaban armas de la FGE.
La camioneta Ford F-150 estalló debido a que llevaban bidones con gasolina, por lo que los cuerpos quedaron parcialmente calcinados, además se comentó que luego de esto se comenzó a buscar exhaustivamente equipo de los norteamericanos, sin precisar de qué se trataba.

A través de la columna Estrictamente Personal de Raymundo Riva Palacio, se señala que el fatal accidente carretero en donde murieron dos agentes estatales y dos de la embajada de Estados Unidos en Chihuahua, ha escalado hasta convertirse en un potencial conflicto diplomático y una crisis de seguridad nacional.
El accidente ocurrido en la zona que conecta los municipios de Guachochi y Morelos, dejó al descubierto la operación de agentes estadounidenses en territorio mexicano sin el conocimiento del Gobierno Federal.
El Fiscal César Jáuregui sostuvo que los fallecidos eran instructores que capacitaban a las fuerzas estatales en el uso de drones y tácticas de vigilancia, sin embargo, la capacitación en tecnología de drones no recae en la DEA, sino en el Ejército o la CIA.

Trascendió que tras el trágico suceso del pasado domingo en donde dos agentes estadounidenses fallecieron, pobladores de Polanco señalaron que las periciales de dicho accidente no se llevaron a cabo y qué únicamente subieron los cuerpos rápidamente por la pendiente del barranco antes que llegaran las demás autoridades.
Esto dejó aún más cuestionamientos, pues el director y los agentes, a quien ya señalaron medios estadounidenses como personal de la CIA, viajaban en una unidad NO blindada y en una zona de alto riesgo después de un importante operativo en el que se desmanteló uno de los más grandes laboratorios de drogas sintéticas incluso a nivel nacional, afectando claramente los intereses de grupos criminales con presencia fuerte en dicha zona.
Por si fuera poco, se señala a el director Oseguera Cervantes como un testigo protegido y se reitera que los elementos no eran capacitadores, sino que colaboraban con las autoridades chihuahuenses en operativos de Ojinaga y otras zonas, en donde incluso portaban armas de la FGE.
La camioneta Ford F-150 estalló debido a que llevaban bidones con gasolina, por lo que los cuerpos quedaron parcialmente calcinados, además se comentó que luego de esto se comenzó a buscar exhaustivamente equipo de los norteamericanos, sin precisar de qué se trataba.

A través de la columna Estrictamente Personal de Raymundo Riva Palacio, se señala que el fatal accidente carretero en donde murieron dos agentes estatales y dos de la embajada de Estados Unidos en Chihuahua, ha escalado hasta convertirse en un potencial conflicto diplomático y una crisis de seguridad nacional.
El accidente ocurrido en la zona que conecta los municipios de Guachochi y Morelos, dejó al descubierto la operación de agentes estadounidenses en territorio mexicano sin el conocimiento del Gobierno Federal.
El Fiscal César Jáuregui sostuvo que los fallecidos eran instructores que capacitaban a las fuerzas estatales en el uso de drones y tácticas de vigilancia, sin embargo, la capacitación en tecnología de drones no recae en la DEA, sino en el Ejército o la CIA.
