La presidenta Claudia Sheinbaum evadió este martes confirmar si los estadounidenses que fallecieron en un accidente en Chihuahua eran elementos de la CIA como lo publicó The Washington Post.
La mandataria afirmó que continúan las indagatorias sobre el caso y arremetió en contra del fiscal de Chihuahua, César Jauregui, a quien acusó de cambiar la versión sobre el caso.
"Ayer el fiscal de Chihuahua cambió su su declaración y estamos investigando lo que estaban haciendo estas personas y de qué agencia eran", señaló.
Además, indicó que han confirmado que los instructores de la embajada de Estados Unidos trabajaban de manera conjunta con la fiscalía estatal, pero se debe determinar si hubo una violación a la Ley de Seguridad Nacional.
La presidenta insistió en que aunque existe colaboración con el país vecino del norte, no se tienen permitidas las acciones conjuntas como el desmantelamiento de laboratorios del crimen organizado.
"Hay mucha colaboración, mucha coordinación, pero no hay operaciones conjuntas como tales en tierra", señaló.
El domingo pasado, César Jauregui informó la muerte del director de la Agencia Estatal de Investigaciones de Chihuahua, Pedro Román Oseguera Cervantes; el agente Manuel Genaro Méndez Montes y dos instructores de la embajada de Estados Unidos.
De acuerdo con el fiscal estatal, los elementos regresaban en una camioneta que era parte de un convoy de cinco vehículos del operativo de destrucción de laboratorios clandestinos en el municipio de Morelos.
Sin embargo, en entrevistas con medios de comunicación este lunes, el fiscal negó la participación de los elementos en el operativo y afirmó que ellos habían pedido un aventón para viajar desde la comunidad de Polanco a la ciudad de Chihuahua.
El funcionario afirmó entonces que estos estadounidenses se encontraban entrenando a miembros de la Agencia Estatal de Investigación en materia de drones.
Con información de Latinus.

Trascendió que tras el trágico suceso del pasado domingo en donde dos agentes estadounidenses fallecieron, pobladores de Polanco señalaron que las periciales de dicho accidente no se llevaron a cabo y qué únicamente subieron los cuerpos rápidamente por la pendiente del barranco antes que llegaran las demás autoridades.
Esto dejó aún más cuestionamientos, pues el director y los agentes, a quien ya señalaron medios estadounidenses como personal de la CIA, viajaban en una unidad NO blindada y en una zona de alto riesgo después de un importante operativo en el que se desmanteló uno de los más grandes laboratorios de drogas sintéticas incluso a nivel nacional, afectando claramente los intereses de grupos criminales con presencia fuerte en dicha zona.
Por si fuera poco, se señala a el director Oseguera Cervantes como un testigo protegido y se reitera que los elementos no eran capacitadores, sino que colaboraban con las autoridades chihuahuenses en operativos de Ojinaga y otras zonas, en donde incluso portaban armas de la FGE.
La camioneta Ford F-150 estalló debido a que llevaban bidones con gasolina, por lo que los cuerpos quedaron parcialmente calcinados, además se comentó que luego de esto se comenzó a buscar exhaustivamente equipo de los norteamericanos, sin precisar de qué se trataba.

A través de la columna Estrictamente Personal de Raymundo Riva Palacio, se señala que el fatal accidente carretero en donde murieron dos agentes estatales y dos de la embajada de Estados Unidos en Chihuahua, ha escalado hasta convertirse en un potencial conflicto diplomático y una crisis de seguridad nacional.
El accidente ocurrido en la zona que conecta los municipios de Guachochi y Morelos, dejó al descubierto la operación de agentes estadounidenses en territorio mexicano sin el conocimiento del Gobierno Federal.
El Fiscal César Jáuregui sostuvo que los fallecidos eran instructores que capacitaban a las fuerzas estatales en el uso de drones y tácticas de vigilancia, sin embargo, la capacitación en tecnología de drones no recae en la DEA, sino en el Ejército o la CIA.

Trascendió que tras el trágico suceso del pasado domingo en donde dos agentes estadounidenses fallecieron, pobladores de Polanco señalaron que las periciales de dicho accidente no se llevaron a cabo y qué únicamente subieron los cuerpos rápidamente por la pendiente del barranco antes que llegaran las demás autoridades.
Esto dejó aún más cuestionamientos, pues el director y los agentes, a quien ya señalaron medios estadounidenses como personal de la CIA, viajaban en una unidad NO blindada y en una zona de alto riesgo después de un importante operativo en el que se desmanteló uno de los más grandes laboratorios de drogas sintéticas incluso a nivel nacional, afectando claramente los intereses de grupos criminales con presencia fuerte en dicha zona.
Por si fuera poco, se señala a el director Oseguera Cervantes como un testigo protegido y se reitera que los elementos no eran capacitadores, sino que colaboraban con las autoridades chihuahuenses en operativos de Ojinaga y otras zonas, en donde incluso portaban armas de la FGE.
La camioneta Ford F-150 estalló debido a que llevaban bidones con gasolina, por lo que los cuerpos quedaron parcialmente calcinados, además se comentó que luego de esto se comenzó a buscar exhaustivamente equipo de los norteamericanos, sin precisar de qué se trataba.

A través de la columna Estrictamente Personal de Raymundo Riva Palacio, se señala que el fatal accidente carretero en donde murieron dos agentes estatales y dos de la embajada de Estados Unidos en Chihuahua, ha escalado hasta convertirse en un potencial conflicto diplomático y una crisis de seguridad nacional.
El accidente ocurrido en la zona que conecta los municipios de Guachochi y Morelos, dejó al descubierto la operación de agentes estadounidenses en territorio mexicano sin el conocimiento del Gobierno Federal.
El Fiscal César Jáuregui sostuvo que los fallecidos eran instructores que capacitaban a las fuerzas estatales en el uso de drones y tácticas de vigilancia, sin embargo, la capacitación en tecnología de drones no recae en la DEA, sino en el Ejército o la CIA.
