
Durante una entrevista con Omnia Noticias, la Dra. Araceli Viezcas, platicó acerca de los patrones de pensamiento de una persona con posibles ideas suicidas y como abonar como sociedad para bajar los indicadores en Chihuahua.
Viezcas expuso que curiosamente se ven en los patrones de pensamiento de una persona suicida está el positivismo extremo, “digo curiosamente porque cuando notamos a una persona con un exceso positivismo, de que todo está bien, la vida es maravillosa, pero en un tema exagerado, ese es un indicador… quizá lo esté haciendo a propósito para cambiar los químicos del cerebro porque se leyó un libro de automotivación y dice, bueno, si estás pasando por esta situación, cambia tus pensamientos”, comentó.
Otro indicador es lo opuesto, el dejar de comer, no comunicarse o mantener la vista hacia abajo, y lo que se puede hacer es estar con la persona para ser un apoyo en la situación difícil, según en palabras de las especialista: “Porque muchas veces no tenemos en quién apoyarnos…muchas veces igual es la soledad de las mismas personas”.
Como especialista en programación neurolingüística, la doctora compartió con este medio algunas técnicas fáciles y rápidas para evitar cometer alguna lesión hacia nuestra persona, cuando no se obtiene la ayuda necesaria para superar el problema, entre ellas tener un cambio de pensamiento a partir de buenas palabras hacia ti mismo, u otra mas utilizando la habilidad cerebral para llevar imágenes a la mente
“Bien, en este momento una persona tiene esa idea. Bueno, esa idea la pones tus ojitos cerrados, traes esa imagen a tu mente, la haces muy grande, muy grande, satura tu pantalla mental y atrás está una imagen tuya en donde fuiste exitosa, tuviste un logro, te sentiste muy bien. En un segundo te vas a traer esa imagen, la vas a hacer más grande, te lleva un segundo a hacer eso y la de el estado actual negativo la llevas al fondo. Haces esto cinco veces y el cerebro cambia el circuito neurológico”, explicó.
Por otro lado, Viezcas hizo énfasis en el cambio de sociedad, el hacer cumplidos a los compañeros de trabajo o las personas que nos topamos a diario, y sobre todo educarse para saber a donde llamar en caso de una crisis, o bien, el saber controlarse a la hora de tener un pensamiento tan peligroso como quitarse la vida.