Crónicas de mis Recuerdos. Don Manuel B. Aguirre: luces, sombras y la construcción de un Chihuahua indomable

Por: Oscar A. Viramontes Olivas

violioscar@gmail.com 

La figura de don Manuel Bernardo Aguirre, se  recorta en la memoria de Chihuahua como la de un hombre de territorio, nacido en Baborigame, con la tierra en las manos y la política en la mirada; hombre de pueblo y de despacho, su vida fue una suma de empeños y contradicciones que trazaron el mapa de una época; nacería un 20 de agosto de 1908 en aquel poblado serrano que, lo vería volver al final de su jornada, y en su tránsito por la vida pública, dejaría huellas visibles, obras, cargos, nombres adheridos a edificios, y huellas menos visibles, como decisiones controversiales, ambiciones que abrieron puertas y sombras que alimentaron discusiones.

Aguirre fue, por temperamento y por destino, un constructor, no solo de carreteras, escuelas y espacios públicos, sino constructor de poder y de procesos; su carrera, lo llevaría desde la presidencia municipal hasta la Cámara de Diputados, el Senado, la Secretaría de Agricultura y finalmente la gubernatura de Chihuahua (1974-1980), revelando a un político paciente y determinado, capaz de ascender los peldaños del sistema priista con disciplina y con instinto. Esa senda explica, en buena medida, su legado, infraestructuras que todavía hoy llevan su nombre, como el emblemático gimnasio universitario, y una impronta administrativa que muchos recuerdan con respeto y con crítica. La crónica de su oficio político habla de agallas, en una región donde la política se juega entre lo público y lo privado, donde Aguirre supo maniobrar, conciliar y, cuando fue necesario, imponer su voluntad. 

De espíritu austero y de carácter meditativo, su estilo era el de quien, habla menos y escucha más, y en ese silencio cultivado, halló la facultad de persuadir y de construir lealtades. Decir que fue tenaz, es decir poco, fue obstinado, perseverante, de una disciplina que le permitía transformar la queja en proyecto, la inquietud en obra. Esa determinación, le permitió, como secretario federal de Agricultura, activar agendas nacionales que dialogaron con las necesidades rurales de Chihuahua y, como gobernador, consolidar infraestructura urbana y educativa que marcó a su tiempo. Pero toda biografía política, tiene claros y oscuros, y la de don Manuel no es la excepción. Sus claros son visibles, la promoción de la modernización en rubros productivos; el impulso a la educación y a la vida deportiva; la construcción de espacios que buscaban dotar de dignidad a la ciudad y al campo. 

Sus obras, en ocasiones monumentales, eran celebradas por quienes buscaban progreso y, al mismo tiempo, miradas con recelo por quienes sospechaban de las alianzas necesarias para alcanzarlas. En el paisaje urbano de Chihuahua, se perciben sus aportes; en las conversaciones políticas, sus límites. Esa dualidad, promotor eficaz y actor de un sistema que exigía concesiones, lo convierte en figura compleja, carismático pero calculador, paternalista pero estratégico. Los “oscuros” de su tiempo, remiten a las tensiones propias del poder hegemónico, en una época donde el PRI, concentraba la decisión pública, las sombras se dibujaban en la negociación del poder, en pactos que para algunos fueron necesarios y para otros, compromisos inaceptables. Don Manuel, supo hacer del pacto, su herramienta más eficiente; supo sumar voluntades, contener disidencias y, cuando la coyuntura lo pedía, ejercer mano firme. Esa firmeza, atrajo tanto la adhesión como la crítica; le valió aliados y también adversarios. La política es, en su mejor escritura, una trinchera de contradicciones, la administración, debe decidir entre lo justo y lo posible, y Aguirre, como muchos de sus contemporáneos, actuó en ese margen incierto. La vida pública le puso frente a riesgos y amenazas, no siempre explícitas pero sí palpables. 

Gobernar Chihuahua en el convulso México de mediados del siglo XX, implicaba navegar resistencias sociales, presiones regionales y los caprichos de la política nacional. Aguirre, enfrentó críticas públicas, desconfianzas y la inercia de grupos que veían en el progreso, una pérdida de privilegios. Frente a ello, desplegó una estrategia que combinaba firmeza administrativa y discreción personal; su talante reservado, le permitió resistir tempestades y, con mano fría, diseñar respuestas que consolidaron su posición; esa capacidad para sostenerse pese a los embates, revela una fortaleza interior que muchos atribuyen a su origen campesino y a una disciplina temprana. No hay historia sin debilidades, entre las debilidades políticas de don Manuel, se cuentan el riesgo de asociar demasiado su gestión al aparato dominante del PRI, y la dificultad para mezclar renovación con continuidad. 

En ciertos sectores se le reprochó una visión centralizadora; en otros, una prudencia excesiva ante demandas sociales emergentes. Es la paradoja de todo estadista que, por buscar orden y progreso, puede percibirse como distante frente a las urgencias locales. Sin embargo, esos reproches forman parte del debate que toda trayectoria pública debe soportar: ser hombre de tiempo implica, a menudo, pagar el costo de no complacer a todas las voces. Su legado, sin embargo, permanece tangible. Obras, nombre en edificios, políticas que moldearon la agricultura y la conectividad del estado; y, sobre todo, una generación de funcionarios y ciudadanos educados, directa o indirectamente, por las oportunidades y los espacios que su gestión ayudó a crear. El Gimnasio Manuel Bernardo Aguirre, por ejemplo, es hoy un símbolo —una plaza cubierta donde se han celebrado triunfos deportivos y eventos ciudadanos— que lleva su sigla como testimonio de una impronta pública que trascendió su mandato. Es un testimonio mudo, testigo de encuentros y competencias, de juveniles hazañas y de la vida cotidiana.

Como todo personaje de carne y política, don Manuel, generó afectos y críticas, sus seguidores recuerdan su temple sereno, su honestidad probada y su entrega a la causa pública; sus detractores, apuntan a las limitaciones de un régimen que concentraba el poder. Ninguna de las dos lecturas agota la verdad, pues la figura del gobernador es, aquí, la de un hombre que supo forjar caminos y que también vivió en el ancho corredor de la ambivalencia, de la modernidad y del control; de la obra pública y de la lógica partidaria. Esa ambivalencia, lejos de disminuirlo, lo humaniza, lo sitúa en el terreno inevitable del que toma decisiones cuando la historia lo llama. Los pueblos, al final, juzgan por la evidencia del tiempo; caminos que facilitan la vida, escuelas que enseñan, espacios que congregan. En ese tribunal del uso cotidiano, parte del legado de don Manuel que sigue vigente. Pero la historia exige también una lectura crítica, reconocer su capacidad de gestión, sin obviar los costes de un sistema político que privilegiaba la estabilidad a expensas de la pluralidad. Esa doble lectura, es la que nutre la memoria colectiva y la que permite aprender de las fuerzas y debilidades de quienes gobernaron.

Al evocar a don Manuel Bernardo, se recuerda a un personaje recio, de manos toscas y mirada discreta, que entendió la política como arte de la paciencia y de las decisiones medidas. Fue férreo y dialogante, maestro en el arte de empujar reformas sin estridencias, firme en la defensa de lo que consideraba prioritario para su tierra. Su vida política, con sus luces y sombras, con sus amenazas y sus fortalezas, deja una enseñanza en donde la política regional, se hace de constancia, de visiones que implican riesgos y de valores que se sostienen en la acción cotidiana. En la ciudad y en los pueblos de Chihuahua, su nombre permanece escrito en piedra, en edificios y en la voz de quienes lo conocieron. Esos ecos no son un epitafio, sino una invitación a la reflexión; valorar la obra pública sin abandonar el escrutinio; honrar la entrega, sin ignorar las sombras. Don Manuel Bernardo Aguirre, dejó un legado que exige memoria activa, el reconocer al hombre que construyó y, al mismo tiempo, preguntarse por los acuerdos que ese construir requirió. Solo así, en la combinación de admiración y crítica, se afianza una historia útil para las próximas generaciones. 

Tips al momento

Y siguen los errores de Lenia Batres…

A menos de 6 meses de que la ministra Lenia Batres asuma la presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, sigue cometiendo errores durante sesiones, en esta ocasión al emitir un voto en contra de un proyecto diferente al que se discutía. 

Esto ocurrió el pasado 25 de marzo cuando se discutía un punto sobre el artículo 114, fracción II, del Código Penal del Estado de Colima, el cual confundió con una revocación de la suspensión a favor a una empresa turística, esto por el uso de imágenes del patrimonio cultural de pueblos mayas. 

Por cierto, al manifestar su voto y justificarlo, el presidente Hugo Aguilar le mencionó que se trataba de otro punto y solo se echó a reír, lo que fue captado por el canal oficial de la Suprema Corte.  

No es la primera vez que la ministra protagoniza un accidente de este tipo, por lo que deja mucho que desear su próxima toma de protesta como presidenta, pues al ser la segunda más votada en las pasadas elecciones judiciales, será la siguiente en el puesto más importante de la corte.


Denuncian deterioro en instalaciones de la UACH a través de redes sociales

Una publicación del perfil “Viviendo UACH” evidenció el deterioro de instalaciones en la Universidad Autónoma de Chihuahua, especialmente en el campus 1. Entre las quejas destacan las malas condiciones de la alberca, con techos con hongo, paredes sucias, falta de azulejos y fallas constantes en sanitarios y lavamanos.

Usuarios también señalaron inconformidad por el aumento en cuotas para actividades acuáticas y terapias, pese a que aseguran que el servicio es deficiente, con agua fría o sucia de manera recurrente. Además, cuestionan que las instalaciones sean rentadas a particulares.

En este perfil se suele difundir denuncias sobre la universidad, lo que afirma que las quejas son constantes, pero no se han visto mejoras ni respuesta por parte de las autoridades.


¿Desconfianza entre candidateables panistas?

Lo que está ocurriendo al interior de los grupos de aspirantes a cargos de elección popular deja ver un nivel de desconfianza que difícilmente puede justificarse pues la vigilancia entre ellos ya no es rumor, es práctica, pues trascendió que, una de las supuestas operadoras de Marco Bonilla, identificada como Mirna Rivas Martínez, estaría detrás de este seguimiento a otros perfiles que también buscan posicionarse dando un “marcaje” que habla más de inseguridad política que de estrategia…

El caso más reciente fue durante un evento enfocado en temas de seguridad a petición de los mismos vecinos de una colonia al sur de Chihuahua, y que fue encabezado por Gil Loya al que llegaron personas que sin vínculo aparente con la comunidad, pero con una instrucción clara escuchar y reportar, que sin embargo, no pasaron desapercibidas e inmediatamente fueron identificadas por los mismos vecinos que no lo expresaron en el momento pero si levantaron las sospechas de lo que hicieron en el lugar…

Lo que quizá no esperaban era que los propios vecinos detectaran su presencia, o por un acto de confrontación, sino por simple lógica y es que cuando alguien no pertenece al entorno, se nota y más aún cuando su interés no es participar, sino observar…

Las asistentes no fueron retiradas, pero su intención quedó expuesta conforme avanzaba el encuentro ya que mientras los ciudadanos hablaban de necesidades reales en materia de seguridad, ellas confirmaban que el objetivo no era sumarse, sino tomar nota e informar a detalle de los temas delicados que se abordaron…

Pero al constatar que este no era un evento político a medio evento se retiraron, no porque el tema dejara de ser importante, sino porque ya habían obtenido lo que buscaban, y ahí está el fondo del asunto pues mientras los ciudadanos piden soluciones, algunos actores políticos parecen más enfocados en vigilarse entre sí que en escuchar genuinamente como si fueran en búsqueda de ideas para promesas de campaña, esas que rara vez se cumplen…

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No es la primera vez que la ministra protagoniza un accidente de este tipo, por lo que deja mucho que desear su próxima toma de protesta como presidenta, pues al ser la segunda más votada en las pasadas elecciones judiciales, será la siguiente en el puesto más importante de la corte.


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