Suben a 14 las víctimas del descarrilamiento del Tren Interoceánico

La dependencia federal expresó además sus condolencias a los familiares y aseguró que mantiene coordinación con las autoridades competentes para brindar atención integral

El número de víctimas por el descarrilamiento del Tren Interoceánico en Oaxaca aumentó a 14, luego de que este 1 de enero de 2026 se confirmara el fallecimiento de una mujer de 73 años que permanecía hospitalizada a consecuencia del accidente ocurrido días atrás en el Istmo de Tehuantepec.

A través de un mensaje difundido en redes sociales, la Semar informó: "La Secretaría de Marina lamenta profundamente el fallecimiento de una mujer de 73 años, ocurrido este 1 de enero, quien se encontraba recibiendo atención médica como consecuencia del accidente del tren del Corredor Interoceánico registrado en días pasados".

La dependencia federal expresó además sus condolencias a los familiares y aseguró que mantiene coordinación con las autoridades competentes para brindar atención integral.

Sobre el descarrilamiento del Tren Interoceánico

El incidente se registró el pasado domingo 28 de diciembre en un tramo del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, uno de los proyectos estratégicos del Gobierno de México que busca conectar los océanos Pacífico y Atlántico mediante una red ferroviaria, portuaria e industrial que atraviesa los estados de Oaxaca y Veracruz.

De acuerdo con la Semar, el descarrilamiento ocurrió a las 09:28 horas, a la altura de la comunidad zapoteca de Nizanda, sobre la Línea Z del tren "Istmeño", dentro de la ruta Salina Cruz–Coatzacoalcos. Las autoridades continúan con las investigaciones para determinar las causas del accidente.

La Línea Z, inaugurada en 2023, cuenta con una extensión de 212 kilómetros y enlaza el puerto de Coatzacoalcos, en el Atlántico, con Salina Cruz, en el Pacífico.

La FGR investiga las causas del accidente en Oaxaca

La Fiscalía General de la República (FGR) de México informó el pasado martes 30 de diciembre que concluyó las necropsias de las entonces 13 personas que fallecieron tras el descarrilamiento del tren, antes de que la cifra subiera a 14 este jueves.

En un comunicado, la FGR detalló que el avance de las primeras diligencias periciales y ministeriales permitió "concluir la práctica de las necropsias correspondientes", y reiteró que se han llevado a cabo "diferentes actuaciones inmediatas con la finalidad de esclarecer los hechos lo más pronto posible", así como de "priorizar la reparación del daño a las víctimas". InformadorMx

Tips al momento

La carretera donde manda el miedo

No fue una sorpresa, fue una confirmación, la vía corta a Parral cerró el año no con operativos, ni con detenciones, ni con resultados, sino con familias despojadas de sus vehículos a plena luz del día. 

Exactamente lo contrario a lo que se supone debe garantizar el Estado.

Días antes, la Fiscalía General del Estado habría emitido un mensaje dirigido a paisanos y viajeros que regresan de Estados Unidos durante la temporada decembrina: eviten circular por esta carretera, sobre todo de noche. 

El aviso, lejos de transmitir seguridad, reconocía implícitamente que la autoridad perdió el control de ese tramo carretero.

Pero la realidad fue todavía más cruda, los robos no ocurrieron de madrugada ni en la oscuridad, ocurrieron al mediodía, cuando el sol estaba en lo alto y el tránsito era constante. 

Entonces queda claro que el problema no es el horario, sino la impunidad.

Hoy la lógica oficial parece invertida: en lugar de perseguir a los criminales, se advierte a los ciudadanos que no transiten; en lugar de recuperar el territorio, se normaliza el abandono. 

¿El siguiente paso será pedirle a la gente que no viaje ni de día? ¿Cerrar carreteras para que los delincuentes operen con mayor comodidad?

Lo más grave es que no se trata de grupos invisibles, en la región es un secreto a voces quiénes operan, cómo lo hacen y por dónde se mueven. 

A ciencia cierta y a vista de todos las autoridades saben quiénes son, pero la respuesta sigue siendo el silencio, la omisión y el comunicado tibio.

Mientras tanto, la carretera corta a Parral ya no es solo una vía de comunicación, es un símbolo del Estado rebasado, donde el miedo dicta las reglas y el ciudadano carga con la responsabilidad de cuidarse solo.

Aquí no falla la advertencia. Falla el Estado.

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Exactamente lo contrario a lo que se supone debe garantizar el Estado.

Días antes, la Fiscalía General del Estado habría emitido un mensaje dirigido a paisanos y viajeros que regresan de Estados Unidos durante la temporada decembrina: eviten circular por esta carretera, sobre todo de noche. 

El aviso, lejos de transmitir seguridad, reconocía implícitamente que la autoridad perdió el control de ese tramo carretero.

Pero la realidad fue todavía más cruda, los robos no ocurrieron de madrugada ni en la oscuridad, ocurrieron al mediodía, cuando el sol estaba en lo alto y el tránsito era constante. 

Entonces queda claro que el problema no es el horario, sino la impunidad.

Hoy la lógica oficial parece invertida: en lugar de perseguir a los criminales, se advierte a los ciudadanos que no transiten; en lugar de recuperar el territorio, se normaliza el abandono. 

¿El siguiente paso será pedirle a la gente que no viaje ni de día? ¿Cerrar carreteras para que los delincuentes operen con mayor comodidad?

Lo más grave es que no se trata de grupos invisibles, en la región es un secreto a voces quiénes operan, cómo lo hacen y por dónde se mueven. 

A ciencia cierta y a vista de todos las autoridades saben quiénes son, pero la respuesta sigue siendo el silencio, la omisión y el comunicado tibio.

Mientras tanto, la carretera corta a Parral ya no es solo una vía de comunicación, es un símbolo del Estado rebasado, donde el miedo dicta las reglas y el ciudadano carga con la responsabilidad de cuidarse solo.

Aquí no falla la advertencia. Falla el Estado.

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