
México vive el saqueo y la humillación. Mientras millones de familias pagan la gasolina más cara del mundo, el gobierno de Morena regala el petróleo de la nación para sostener a la dictadura cubana. Es el colmo del cinismo: empobrecer a los mexicanos para financiar una tiranía extranjera que reprime, encarcela y somete a su propio pueblo.
El mensaje es brutal y claro: el sacrificio cotidiano de millones de mexicanos sirve para financiar a la peor de las dictaduras. Cada litro que duele en el bolsillo, cada aumento que estrangula al transporte, al campo y a la industria, se convierte en combustible político para un régimen extranjero sanguinario. Es un agravio doble: a quienes trabajan y a quienes padecen la ausencia del Estado.
Porque mientras el petróleo se regala fuera, en México faltan medicinas; las escuelas se caen a pedazos; los servicios públicos son indignos; la seguridad es precaria. ¿Con qué cara se justifica que el dinero de la nación se use para apuntalar una dictadura, cuando aquí se regatea lo elemental? No es solidaridad: es complicidad. No es política exterior responsable: es desprecio por los mexicanos.
Este acto no puede nombrarse de otro modo que como traición a la patria. Traición al mandato de cuidar los recursos nacionales; traición a la obligación de priorizar a los nuestros; traición a la historia de un país que no puede convertirse en mecenas de la opresión. Ninguna afinidad ideológica excusa que se robe futuro a México para sostener un aparato represivo en el extranjero.
Por ello, condeno con firmeza este despropósito y anuncio que presentaré un amparo ante los juzgados federales para obtener un mandato judicial que suspenda de inmediato el regalo de petróleo a la dictadura cubana. La ley existe para frenar abusos; la justicia, para poner límites cuando el poder se extravía.
México no está para financiar tiranías. Está para sanar a su gente, educar a sus hijos y construir un porvenir digno. Defenderé cada gota del patrimonio nacional y cada peso de los mexicanos. Porque la Patria es primero.