
Durante la conferencia “Una Reforma Electoral para Consolidar la Autocracia”, el analista Ricardo Becerra señaló que, hasta ahora, las elecciones en México se han realizado de manera más o menos limpia y justa, lo que ha permitido que los ganadores asuman el gobierno, los perdedores acepten los resultados y que exista la posibilidad real de alternancia en el futuro.
Becerra manifestó que el ejercicio democrático debe permitir de forma real, pacífica y legal que los votantes remuevan gobiernos y construyan su representación política, “si no hay posibilidades reales de cambiar al gobierno mediante elecciones pacíficas, no hay democracia”, sostuvo.
Destacó que actualmente está en juego la posibilidad de remover al gobierno mediante el voto libre y limpio, y citó a la politóloga Nancy Bermeo, quien define a la democracia como un collage, es decir, una suma de piezas que organizan la vida política y colectiva.
En ese sentido, explicó que cuando una sociedad es capaz de organizar elecciones periódicas, con reglas claras, autoridades imparciales y partidos nacionales compitiendo en condiciones justas, se cumple un requisito crítico de la democracia.
Como ejemplo de contención del poder, mencionó el caso de un juez que logró frenar a un gobernador electo por dos años que pretendía duplicar su mandato mediante un decreto promovido por él mismo, lo que ejemplifica la importancia de los límites al poder y las fallas que pueden surgir dentro de la democracia.
También destacó como parte del ejercicio democrático la participación ciudadana en procesos donde las personas acuden individual o en masa a contar los votos emitidos por sus vecinos, lo que se ha convertido en un ritual cívico común en cada proceso electoral.
A través de distintos ejemplos en diversos poderes y contextos, Becerra explicó el concepto del “collage democrático” planteado por Bermeo como “un conjunto de piezas que organizan de cierto modo la vida colectiva de un país, y a estas cosas hemos llegado ya”, afirmó.
Finalmente, advirtió que no se debe perder de vista que la democracia se construye pieza por pieza, y que muchas de estas han sido erosionadas, debilitadas o desmanteladas durante los últimos siete años del llamado ‘obradorismo’, un gobierno que, aunque llegó por la vía democrática, ha debilitado los contrapesos institucionales.
“En estos años, los mexicanos hemos llegado a un punto de inflexión en nuestra historia política, entrando en un pasaje que representa el descenso hacia un régimen cada vez más autoritario; un gobierno que no respetó ni la Constitución ni las leyes y que se condujo con ilegalidad”, concluyó.